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07 de Dec de 2019

Economía

La ‘letra chiquita' de la inversión china en Panamá

Un sinnúmero de oportunidades se abren para Panamá. Empresarios hablan de cautela para sacar provecho de la negociación con China

Los industriales analizan las ofertas que presentarán a negociadores chinos.

La avalancha de oportunidades que se ha abierto y que el gobierno pondera con efervescencia ante la apertura de relaciones diplomáticas con China debe analizarse a fondo, incluyendo ‘la letra chiquita' de esos compromisos, porque la velocidad y contundencia con que el gigante asiático actúa, y con lo cual merecidamente se ha ganado un sitial de potencia mundial, no da margen para errores.

Cualquier negociación (o inversión) muy entreguista o poco sesuda podría costar muy caro al pueblo entero, ese que queda pagando los platos rotos de todos los gobiernos cada quinquenio.

Un análisis de la calificadora Moody's cuantificó las inversiones chinas en América Latina por el orden de $110 mil millones durante 2013 y 2016 y, según los pronósticos de la calificadora, seguirán creciendo en los próximos años, dada la alta calidad de las materias primas, las necesidades de infraestructura y tendencias demográficas favorables de la región. Pero ‘si bien el aumento de las inversiones chinas en la región brinda oportunidades de crecimiento, especialmente para los países más pequeños, también intensifica ciertos riesgos', analiza Moody's.

Y es que ‘los préstamos de China a gobiernos latinoamericanos y entidades estatales han favorecido especialmente a países con acceso limitado al financiamiento', sostiene Marianna Waltz, directora general de Moody's para corporativos no financieros de América Latina.

No obstante, una dependencia de préstamos altamente discrecionales introduce elementos posiblemente adversos en los perfiles crediticios de algunos soberanos, como mayores cargas de deuda y balances comerciales más débiles y, por lo tanto, aumenta el riesgo de refinanciamiento, traza la calificadora de riesgo.

Otra alerta a la que apuntan es que si bien las inversiones chinas representan diversidad de financiamiento para los países de América Latina, existe el riesgo de creación de deuda y el riesgo crediticio concomitante, cuando los proyectos financiados con deuda no generan suficientes ingresos para pagarla.

Por otra parte, en la medida en que los proyectos tienen requerimientos de importaciones, el fondeo puede estar destinado en su mayoría a financiar importaciones, incrementando los déficits en cuenta corriente, señala el estudio de Moody's.

La opinión de Waltz es compartida por la experta en comercio internacional Melissa Davis, quien ayer en el taller ‘Consolidando oportunidades de negocios con China', organizado por el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), comentó que solo China ha logrado financiar en la región latinoamericana lo que ha aportado el Banco de Desarrollo de América Latina CAF, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo juntos.

Además, los empresarios presentes en el foro manifestaron su preocupación ante las falencias que tiene el país en varias materias.

LOS INDUSTRIALES

Durante el desarrollo del taller, Michael Morales, presidente del SIP, indicó que la negociación entre Panamá y China ‘trae consigo grandes oportunidades y desafíos', ya que el país tiene más de 20 tratados de libre comercio, abarcando unos 60 países.

Lo que interesa, a juicio del líder del sindicato, es defender la industria nacional, que ha venido en franca decadencia en la última década, con lo que ‘queremos estar claros en esta negociación, donde hay que ser cautelosos para no poner en riesgo al trabajador panameño'.

ATRACTIVOS

El gigante asiático ha volcado su interés en el continente americano

En solo tres años, la República Popular China financió a América Latina con $110 mil millones.

Panamá y China inician la negociación de TLC, este importante comprador negocia con otros cuatro países acuerdos comerciales.

Una de las estrategias que Panamá debe negociar con China es la regla de origen, pues la idea es no perder la transformación de productos con la marca ‘Hecho en Panamá'.

Agregó que ‘dentro de las oportunidades estamos reunidos con empresas productoras que podrán ofrecer sus elaboraciones a China, pero también hay que ver el tiempo de consultas que enmarcan este proceso para que haya una retroalimentación'.

BUROCRACIA

Según los empresarios, en el país hay dualidad de funciones y de procesos por parte de entidades como la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos y los departamentos de Alimentos y Farmacias y Drogas del Ministerio de Salud, ya que ambas cumplen un rol parecido que ‘debería unificarse' en una entidad sanitaria; mientras que la ‘contraparte de la negociación (China) está centrada en lo que quiere y tiene estos temas controlados'.

Otra inquietud de los industriales es que luego de 25 años, Panamá todavía no cuenta con un laboratorio de toxicología, lo que le impide verificar la calidad de los alimentos que ingresan al país, al tiempo que tampoco se cuenta con una entidad que certifique que el producto nacional cumple con todos los estándares de calidad.

Por su parte, Leroy Sheffer, exjefe negociador del Tratado de Promoción Comercial con Estados Unidos, indicó que en diversas ocasiones el sector productor ha manifestado que se debe crear una entidad que promueva las exportaciones panameñas en los diversos mercados, ya sea copiando modelos de éxito de países vecinos como Costa Rica y Colombia, Chile, entre otros, para que ayuden al sector productivo a ingresar al mercado asiático.

Los sectores tienen que identificar quiénes son sus potenciales clientes, determinar sus sensibilidades y comprometerse. También, continúa Sheffer, hay que entender cómo la modernización de la economía de China está avanzando de forma acelerada y cómo esa modernización puede tener un impacto en el tipo de bienes y servicios que Panamá puede proveer en dicho mercado.

Y para lograr lo anterior, el sector productivo debe entender tres conceptos, indicó el experto en comercio exterior. Primero, la política de ‘Hecho en China' que piensan reposicionar para el 2025; segundo, los catálogos de inversiones extranjeras vigentes en China y que de una forma garantizan algún nivel de apertura en los sectores que tradicionalmente se mantenían restringidos a inversión china, y finalmente, hay que comprender el Plan Plurianual 2016-2020 que define los sectores más relevantes donde China ha decido desarrollar valor agregado.

Solo analizando los puntos anteriores, se sabrá si la producción local tiene un respaldo al hablar de acceso a China.

Panamá debe plantear su negociación tomando en consideración la regla de origen, es decir, que no sólo se debe negociar la oportunidad de acceso (de Panamá), sino pensar en función de los beneficios que se pueden adquirir precisamente importando insumos que se puedan incorporar en el proceso productivo de cara al propio mercado de China o ingresar a otros mercados con los que Panamá tenga acuerdos comerciales. Así, Panamá puede transformar el producto y agregarle valor sin perder la regla de origen o el ‘Hecho en Panamá'.