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06 de Jun de 2020

América

Los desafíos de Dilma Rousseff

RÍO DE JANEIRO. La misma bonanza económica y la libertad en el gasto que impulsaron a Dilma Rousseff a la presidencia de Brasil podrían ...

RÍO DE JANEIRO. La misma bonanza económica y la libertad en el gasto que impulsaron a Dilma Rousseff a la presidencia de Brasil podrían convertirse en la mayor fuente de problemas durante su primer año al frente de la mayor economía de Latinoamérica y la octava en el mundo.

Rousseff tendrá que apretar el cinturón de un Gobierno cuyas finanzas se deterioraron este año electoral, pero al mismo tiempo deberá evitar ahogar el crecimiento económico que sacó a 29 millones de personas de la pobreza.

La ex jefa de Gabinete del presidente Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el domingo con un 56% de los votos válidos, en gran medida gracias a los éxitos económicos de su antecesor y mentor político, que además dejará el poder con más del 80% de popularidad.

Rousseff, una ex militante de izquierda que nunca antes había postulado a un cargo de elección popular, tendrá que lidiar con las consecuencias de ese crecimiento: una enorme entrada de capital al país, que ha provocado una apreciación del real a máximos en dos años, afectando a los exportadores en un país productor de materias primas.

Sin embargo, ‘Lula’ también le deja a su delfina, una economista de perfil tecnócrata a la que no acompañan ni el carisma ni la popularidad de su padrino Lula, las fragilidades sociales de un país de 190 millones de habitantes donde el analfabetismo todavía ronda el 10% y la falta de saneamiento que afecta a la mitad de la población.

Los déficits de infraestructura son otro gran reto para un país que en 2014 acogerá la Copa del Mundo, en 2016 las Olimpiadas, y que quiere convertirse en un gran exportador petrolero explotando gigantescos yacimientos descubiertos a miles de kilómetros bajo el mar.

La dama de hierro que Lula impuso a su Partido de los Trabajadores (PT) para que fuera su sucesora asumirá la Presidencia el 1 de enero con una coalición de ‘partidos infieles y muy voraces por ocupar el poder, que pueden dificultarle la gob ernabilidad’, dijo a la AFP el politólogo Marco Teixeira.