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09 de Apr de 2020

Mundo

Una espiral de violencia sin fin

PAKISTÁN. El número de víctimas de atentados rebeldes en Pakistán volvió a aumentar en 2013, con un incremento del 20%, tras tres años a...

PAKISTÁN. El número de víctimas de atentados rebeldes en Pakistán volvió a aumentar en 2013, con un incremento del 20%, tras tres años a la baja, indicó ayer un informe del Insituto Paquistaní para Estudios sobre la Paz (PIPS). Pakistán se enfrenta tanto a la insurgencia de los talibanes locales, especialmente en el noroeste de Karachi (sur), y a la de los grupos secesionistas de la provincia de Baluchistán (sudoeste).

El Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP, los talibanes paquistaníes) y otros grupos islamistas armados cometieron en 2013 más de 1,150 atentados, lo que supone una media de tres al día; y los rebeldes de Baluchistán más de 425, precisó.

El informe subraya el importante aumento de víctimas de la violencia interconfesional (un 22% más, hasta los 687 muertos) entre sunitas y chiitas. Muchos analistas consideran que es una tendencia muy preocupante para la estabilidad del país que también se observa en otros lugares de Oriente Medio, sobre todo en Irak y Siria.

Por el contrario, los ataques en zonas tribales semiautónomas, principal guarida en el país de los talibanes y de otros grupos vinculados a Al Qaeda, situados en zonas fronterizas con Afganistán, se redujeron un 24%, explicó el informe.

El director del PIPS, Muhamad Amir Rana, atribuyó esta baja sobre todo a los disparos de los drones estadounidenses, habituales en esta región y que sirven para presionar a los rebeldes y desorganizar sus redes.

El aumento general de la violencia en el país coincide con los intentos —hasta ahora infructuosos— del primer ministro, Nawaz Sharif, de convencer a los talibanes del TTP de que se integren a un proceso de paz para estabilizar el país, golpeado por el extremismo religioso y hundido en una grave crisis energética.