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15 de Aug de 2020

Nacional

La promesa más esperada

PANAMÁ. En cada esquina del parque de Santa Ana, el tema de conversación es uno solo: el pago de cien dólares mensuales que prometió Ri...

PANAMÁ. En cada esquina del parque de Santa Ana, el tema de conversación es uno solo: el pago de cien dólares mensuales que prometió Ricardo Martinelli en campaña, para los viejitos de 70 años en adelante.

Allí muchos opinan a favor del plan mejor conocido como “100 a los 70” , excepto Apolinar de los Reyes, un hombre de 73 años que visita el parque para pasar el rato. “Yo trabajé duro toda mi vida, hice de todo y así logré una jubilación, lo que está haciendo el gobierno es regalar la plata que no es de ellos”, fue lo único que opinó y lo hizo molesto.

Sentado en otra parte del mismo parque, está Federico Soto. Un hombre que, de sus 75 años, ha perdido los últimos 19 deambulando por las calles de la ciudad con sus únicas pertenencias: una mochila en la cual lleva poca ropa y su cédula.

Toda su vida trabajó como peón limpiando “una finca ajena” en la provincia de Colón, donde le pagaban $1.50 la jornada, pero luego de la invasión de Estados Unidos a Panamá, “Don Quico” como le dicen sus compañeros del parque, se aventuró a trabajar en la ciudad, por creer que había más oportunidades.

Aunque el viaje no le salió como quería, Soto no se lamenta y ahora lo único que le interesa es saber si puede entrar en el plan “100 a los 70”.

¿Usted cree que yo pueda? ¿Qué tengo qué hacer?, preguntó preocupado y quizás esas son las mismas dudas que hoy pasan por la mente de unos 70 mil ancianos que el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) estima vivien sin jubilación.

EDAD, PRIMER REQUISITO

El Programa Especial de Asistencia Económica a los Adultos Mayores de 70 años sin Jubilación ni Pensión mejor conocido como “Cien a los setenta” tiene como principales requisitos: tener más de 70 años y no tener jubilación y, según el proyecto de ley presentado el martes pasado por el ministro de Desarrollo Social, Guillermo Ferrufino, va más allá de la entrega de dinero. Se trata de rescatar a los beneficiarios de situaciones en extrema pobreza y baja autoestima.

Pero el programa está bajo condiciones similares al del programa Red de Oportunidades. En éste quedarán excluidos los que utilicen el dinero para consumo de licor o droga o para cualquier asunto que les impida concentrar el dinero en su salud y mejor calidad de vida.

PRIMER PAGO

El bono que ya se ha estipulado se pagará en efectivo, en las sedes regionales del MIDES, del Banco Nacional y los Correos y Telégrafos será en partidas bimensuales por 200 dólares, y dará inicio el 15 de septiembre.

El pago será de carácter retroactivo al mes de julio a unos 11 mil adultos mayores que ya están identificados y registrados dentro del censo de vulnerabilidad que se realizó a través de los programas del MIDES desarrollados en el gobierno anterior.

Para esa primera fase ya la semana pasada, el Consejo Económico Nacional (CENA) aprobó un crédito extraordinario de 42 millones de dólares para hacer efectivo ese pago, pero este debe pasar por las consideraciones de la Comisión de Presupuesto, igual que debe pasar el proyecto de ley por la Comisión de Trabajo.

SEGUNDA FASE

El resto, así como el señor Federico, que aún no está dentro del censo, empezarían a cobrar la indemnización gubernamental a partir de octubre o noviembre luego de pasar la inscripción en un censo que iniciará el lunes 20 de julio y estará abierto durante un mes en todo el país.

Los filtros que debe pasar un posible beneficiario del programa, es la verificación de sus derechos políticos y ciudadanos, así como el registro voluntario que podrá hacer personalmente o a través de un representante legal en las 15 oficinas regionales del Ministerio de Desarrollo Social o en las juntas comunales cuando se trate de lugares montañosos o de difícil acceso, y es un proceso “gratuito”, enfatizó Garibaldo Carrión, jefe de prensa del MIDES.

Según Guillermo Ferrufino toda la información será fiscalizada y comprobada y en el proceso participarán los “promotores sociales” que tendrán que cotejar los datos con las cifras que mantiene la Caja de Seguro Social.

Esta parte del proceso consiste en cotejar la cantidad de personas en ese rango de edad que no reciben jubilación ni pensión y que en este caso se estima en 70 mil de una población total en el país, de 131 mil 310 adultos mayores de setenta años y más, tal como lo reflejan las estimaciones de la Contraloría General de la República actualizadas al año 2007.

¿DÓNDE ESTÁN LOS SEÑORES?

Cifras de la Contraloría General también confirman que la provincia de Panamá tiene la concentración más elevada de personas con 70 años en adelante, en total 60,040 personas y de éstas más del 50% vive en la ciudad de Panamá con 36,011 personas repartidas en los 21 corregimientos de la capital.

En primer lugar se ubica el corregimiento de Juan Díaz con 4,789, le sigue Betania con 4,196, luego San Francisco con 2,989, Parque Lefevre con 2,943 y Las Cumbres con 2,721 ancianos.

Seguido de Panamá, la provincia de Chiriquí mantiene el segundo nivel con una poblaciónde adultos mayores de 19,134 y en tercer lugar Veraguas con 11,806, no necesariamente las provincias donde se ha registrado los niveles más altos de pobreza y extrema pobreza.

Según el Censo de Vulnerabilidad hecho por el MIDES durante la organización del programa Red de Oportunidades, las provincias en riesgo social donde se ha detectado casos de pobreza y pobreza extrema en este rango de edades son las provincias de Colón, Los Santos, Herrera, Coclé y Veraguas.