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01 de Jul de 2022

Política

Omar y Martín, los estilos Torrijos

PANAMÁ. “Se necesitó un Torrijos para crear el PRD y otro para destruirlo”, esta célebre frase del periodista y escritor panameño Guill...

PANAMÁ. “Se necesitó un Torrijos para crear el PRD y otro para destruirlo”, esta célebre frase del periodista y escritor panameño Guillermo Sánchez Borbón parece haber calado en el sentir de las bases, que desde la debacle electoral del 3 de mayo, exigían la renuncia del ex presidente y de los 8 miembros restantes que integran el CEN del PRD.

Al final, después de cinco meses de pugnas internas que fueron debilitando a ese colectivo político, Martín Torrijos y su equipo cedieron. Hoy, el destino de la oposición está en manos de los miembros del Directorio Nacional que elegirá un CEN provisional, que deberá continuar con la hoja de ruta trazada por el Directorio del 28 de junio. Organizar un Congreso Extraordinario antes que finalice el 2009, donde reformarán los estatutos del partido; y convocarán un Congreso Ordinario, en el primer cuatrimestre del 2010, donde se renovará toda la directiva del PRD.

La suerte ya está echada. Esta tarde, 309 directores tendrán en sus manos el futuro del PRD que fundó Omar Torrijos en 1979, un PRD que muchos consideran no volverá.

UN APELLIDO, DOS CORRIENTES

En plena campaña electoral de 2004, un hombre joven, de sonrisa tímida, empezaba a tomar vigor en la carrera por la Presidencia de la República, ese perredé no llegaba a las masas únicamente por su frescura, había algo en él que tenía peso: su apellido. Martín Torrijos Espino, el hijo del general. Una persona con muy poco recorrido en la política, conquistó el voto y se convirtió en presidente.

Cinco años después, ese mismo Torrijos, para muchos perredés lleva a cuestas gran parte de la derrota del 3 de mayo. Ya sea por su forma de conducción, o por lo que algunos han identificado como “falta de apoyo a la candidata”, Torrijos, quedó, desde pasadas las elecciones en el ojo de la tormenta.

“Son totalmente diferentes, Martín y Omar, no se pueden comparar. Omar gobernó en épocas y condiciones diferentes”, señaló Renato Pereira, ex ministro de Gobierno a finales de 1989.

Pero en los corrillos de la sede en Avenida México, en los blogs y en las páginas de internet del PRD, señalan que existe una diferencia abismal entre padre e hijo, desde su comportamiento hasta en la forma de gobernar.

¿MARTÍN Y OMAR REALMENTE DISTINTOS?

“El discurso de hace 30 años, ese discurso populista, demagógico, de una matriz autocrítica, no ha variado. Ha subido y bajado de tono, pero sigue siendo el mismo”, dijo Miguel Antonio Bernal, quien ve el PRD de Torrijos, el de Noriega y el de Martín como un triángulo. “Eso es precisamente lo que se está evidenciando ahora que el partido ha hecho implosión y explosión”.

Bernal aduce que la situación del PRD no es más que una “renoriegización”, donde Martinelli les aplica la misma medida que Manuel Antonio Noriega, imponía a los partidos durante el régimen militar. “Noriega penetró, fracturó, alquiló y manoseó a los partidos políticos antes del 89”

El catedrático, coincidentemente con la frase de Sánchez Borbón, también ve a Martín Torrijos como el verdugo del PRD. “Es interesante que sea precisamente el hijo del fundador, del mentor y del protector del partido, el que se ha convertido en su enterrador”.

Señala que aunque sea el partido político más grande, con una membresía de 600 mil adherentes, su crecimiento ha sido en cantidad y no en calidad.

‘NO ES FILOSOFÍA’

Carlos Duque Jaén, presidente vitalicio del PRD y candidato presidencial por ese partido en 1989, añora aquella época en que surgió el torrijismo, corriente con que se ha identificado el colectivo. “El torrijismo no es una filosofía, ni una dictadura, es un método de gobernar”, explica.

Asegura, que el error de las últimas dirigencias ha sido no renovarse. “Hace 20 años no hay elecciones para los frentes obreros, empresariales, de la juventud.. están sin hoja de ruta, sin objetivos”.

Las cosas son muy diferentes. Omar creó el partido sin democracia a su alrededor. Martín debió enfrentar un país con un sistema democrático y a la vez acosado por la sombra del mandato de su padre.

El partido tampoco es el mismo, dentro las corrientes se mueven como magma en lo profundo de un volcán. Quizás lo diferente en este caso son las circunstancias y no los Torrijos.