Alejandro Betancourt reaparece en Caracas como puente petrolero entre Delcy Rodríguez y Washington

Alejandro Betancourt habría regresado a Venezuela para colaborar en la reactivación de las industrias petrolera y minera bajo el Gobierno de Delcy Rodríguez. AFP
  • 17/08/2026 09:22

El magnate investigado por presunto blanqueo habría asesorado al nuevo Gobierno venezolano mientras amplía negocios energéticos, mineros y financieros tras viajes misteriosos

Un avión privado procedente de Palm Beach aterrizó en Caracas el pasado 27 de junio. Entre sus pasajeros se encontraba Alejandro Betancourt, empresario venezolano señalado por presuntas irregularidades multimillonarias relacionadas con Petróleos de Venezuela (PDVSA) y actualmente investigado en España y Suiza.

El multimillonario llegó acompañado de su esposa, Andreina, otro hombre y la tripulación, según registros de vuelo consultados por el diario El País. Aunque el desplazamiento pretendía mantenerse bajo reserva, su presencia trascendió rápidamente debido al peso que todavía conserva dentro de los sectores energético y empresarial de Venezuela.

Su retorno ocurrió tres días después de los devastadores terremotos que dejaron más de 6,000 fallecidos y comprometieron la recuperación económica del país. También representó un cambio significativo en su situación personal: durante casi ocho meses, Betancourt había permanecido en el Reino Unido sin posibilidad de salir debido a las restricciones impuestas dentro de un proceso de extradición solicitado por Suiza.

Ahora, seis meses después de la caída de Nicolás Maduro, el empresario habría regresado para colaborar con la Administración de Delcy Rodríguez en la reactivación de la industria petrolera venezolana.

Un posible asesor del nuevo Gobierno

Varias fuentes cercanas al poder en Caracas aseguran que Betancourt estaría ofreciendo asesoría en materia de petróleo, minería y reestructuración de la deuda nacional. Sin embargo, las autoridades venezolanas no han confirmado oficialmente que ocupe algún cargo o desempeñe una función dentro del Ejecutivo.

Su participación genera cuestionamientos porque construyó buena parte de su fortuna precisamente en los sectores que ahora contribuiría a reorganizar. Además, enfrenta investigaciones por presunto blanqueo de capitales, fraude fiscal y operaciones que habrían perjudicado a PDVSA por miles de millones de dólares.

La explicación de su renovada influencia podría encontrarse en su capacidad para conectar a Caracas con Washington.

Mauricio Claver-Carone, quien hasta hace poco se desempeñó como emisario informal para Venezuela del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reconoció a la agencia Reuters que funcionarios de Estados Unidos utilizaron a Betancourt como intermediario.

El empresario conoce el funcionamiento de la industria petrolera tanto en Venezuela como en Estados Unidos y, según Claver-Carone, podía facilitar la comunicación entre la Administración de Donald Trump y el Gobierno de Delcy Rodríguez.

Una fuente diplomática consultada por El País lo describió como una pieza aprovechada por Washington para avanzar en sus intereses dentro del país sudamericano, pese a las sospechas de corrupción que pesan en su contra.

El misterio de un segundo vuelo

Betancourt abandonó Venezuela una semana después de su llegada del 27 de junio. Sin embargo, otro plan de vuelo indica que habría regresado el 22 de julio en una aeronave privada que salió de Florida con destino al Aeropuerto Internacional de Maiquetía.

El primer documento registraba entre los pasajeros a Betancourt, su esposa, su hermana, sus dos hijos y varios empresarios españoles vinculados con sus inversiones. La aeronave despegó de Estados Unidos a las 2:42 p.m. y aterrizó en Venezuela a las 5:30 p.m., de acuerdo con información de FlightAware.

No obstante, el registro presenta inconsistencias. Dos de las personas incluidas en la lista negaron haber viajado a Caracas y afirmaron que acompañaron al magnate únicamente en un trayecto entre Nueva York y Miami, luego de asistir a la final del Mundial.

Además, la información del vuelo fue remitida dos veces con datos diferentes. En la segunda versión, enviada cuando el avión ya se encontraba en el aire, desaparecieron los nombres de Betancourt y sus acompañantes.

En su lugar figuraban la financiera finlandesa Laura Hietamies y su esposo, Jacob Hirshman, cofundador del banco digital Erebor, entidad que ofrece servicios a compañías de tecnología, criptomonedas y defensa. Hirshman habría viajado varias veces a la capital venezolana con el propósito de facilitar conexiones con el sistema financiero estadounidense.

Una fuente conocedora del caso interpretó la modificación completa de la lista de pasajeros como un posible intento de ocultar la presencia de Betancourt en territorio venezolano. El empresario no respondió a las solicitudes de información enviadas por el medio español.

Independientemente de si ingresó al país en esa aeronave, otro documento señala que salió de Venezuela el 30 de julio rumbo a un aeropuerto privado de Miami. En ese trayecto estuvo acompañado por Sean Pi y Henry Heeney, cofundadores de Heeney Capital, firma enfocada en minería y recursos naturales.

La compañía firmó en mayo de 2026 acuerdos de compra anticipada de producción vinculados con proyectos de oro y minería venezolana, como parte de una iniciativa respaldada por la Casa Blanca para reactivar esa actividad.

Mayor influencia en el negocio energético

El avance de Betancourt también se refleja en la petrolera privada NABEP. Harry Sargeant III, conocido intermediario entre los gobiernos estadounidense y venezolano, vendió por aproximadamente 300 millones de dólares su participación minoritaria en la empresa después de recibir presiones del Departamento del Tesoro para abandonar el negocio.

Según información publicada por Bloomberg, la participación fue adquirida por una parte cercana a Betancourt, quien ya figuraba como accionista mayoritario de la segunda petrolera privada más grande de Venezuela.

Esta operación fortalecería todavía más su posición en un momento en el que Caracas busca recuperar la producción de crudo, atraer capital extranjero y restablecer vínculos con los mercados internacionales.

Del negocio eléctrico a las investigaciones judiciales

Betancourt comenzó a ganar influencia antes de cumplir los 30 años mediante Derwick Associates, una compañía sin experiencia previa que obtuvo al menos 11 contratos sin licitación para construir plantas termoeléctricas durante la emergencia energética decretada por Hugo Chávez.

Los proyectos alcanzaron un valor aproximado de 5,000 millones de dólares. Transparencia Venezuela calcula que los sobrecostos rondaron los 2,900 millones, mientras varias instalaciones no habrían funcionado según lo prometido.

A partir de esos negocios surgió el término “bolichicos”, utilizado para identificar a jóvenes empresarios que acumularon fortunas gracias a contratos públicos otorgados durante los gobiernos de Chávez y Maduro.

Posteriormente, Betancourt amplió sus actividades hacia el petróleo y trasladó parte de sus inversiones a España, donde adquirió propiedades, participaciones empresariales y respaldó la expansión de la marca de gafas Hawkers.

La Audiencia Nacional española reabrió en junio una investigación por presunto blanqueo de capitales y delito fiscal. La causa sostiene que Betancourt y varios socios habrían pagado 42 millones de dólares en sobornos a tres funcionarios de PDVSA para defraudar alrededor de 4,850 millones mediante operaciones de cambio de divisas vinculadas con el petróleo.

También existe una investigación en Suiza por blanqueo de capitales, derivada de un expediente estadounidense en el que algunos de sus presuntos colaboradores ya fueron condenados.

Las autoridades suizas solicitaron su extradición desde el Reino Unido y ordenaron retener sus pasaportes italiano y venezolano. No obstante, el cantón de Zúrich levantó las restricciones en mayo, decisión que fuentes diplomáticas relacionan con la influencia de Estados Unidos.

En Venezuela, los señalamientos contra el empresario nunca se tradujeron en una imputación formal. Ahora, su regreso y su aparente cercanía con el entorno presidencial muestran cómo una figura surgida de los negocios más cuestionados del chavismo vuelve a ocupar una posición estratégica en la reconstrucción económica del país.