El inesperado acercamiento entre Estados Unidos y Diosdado Cabello sacude a la oposición venezolana

Aunque Cabello continúa acusado de narcoterrorismo en Estados Unidos y sobre él pesa una recompensa de hasta 25 millones de dólares, funcionarios estadounidenses han compartido reuniones de coordinación con el dirigente venezolano tras el terremoto. EFE
  • 08/07/2026 12:23

Las reuniones entre representantes de Washington y el dirigente chavista reabren interrogantes sobre la estrategia estadounidense durante la transición política tras el terremoto

Hace apenas unos meses, una fotografía entre un alto representante de Estados Unidos y Diosdado Cabello habría parecido imposible. Hoy, esas imágenes recorren las redes sociales venezolanas y alimentan un intenso debate sobre si Washington está modificando su estrategia frente a uno de los hombres más poderosos del chavismo.

En medio de las labores de rescate tras el devastador terremoto que golpeó a Venezuela, el encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas, John Barrett, fue captado conversando cordialmente con el ministro del Interior, Diosdado Cabello. Días después, el propio Cabello volvió a aparecer junto al jefe del Comando Sur estadounidense, el general Francis L. Donovan, durante reuniones de coordinación para atender la emergencia humanitaria.

Las escenas contrastan con años de confrontación abierta entre Washington y el dirigente chavista, quien continúa formalmente acusado por la justicia estadounidense de narcoterrorismo y otros delitos relacionados con el tráfico internacional de drogas.

De enemigo declarado a interlocutor en la emergencia

Durante años, Cabello fue uno de los principales rostros del discurso antiestadounidense dentro del chavismo.

Desde su programa Con el mazo dando, convirtió a Estados Unidos y al presidente Donald Trump en blancos permanentes de sus ataques políticos, acusando a Washington de intentar apropiarse del petróleo venezolano y llamando incluso a prepararse para enfrentar una eventual invasión militar.

Al mismo tiempo, Estados Unidos lo colocó entre sus principales objetivos.

Cabello fue sancionado por el Departamento del Tesoro, incluido durante años en la lista de los más buscados y sobre él pesa una recompensa de hasta 25 millones de dólares por información que conduzca a su captura o condena.

Sin embargo, el terremoto cambió las prioridades inmediatas.

Las operaciones de rescate, la distribución de ayuda humanitaria y la coordinación logística obligaron a representantes de ambos países a compartir la misma mesa de trabajo.

Fotografías que generaron indignación

Las imágenes de Cabello junto a Barrett y Donovan provocaron una fuerte reacción entre sectores de la oposición venezolana, la diáspora y víctimas de violaciones de derechos humanos atribuidas al aparato de seguridad chavista.

Para muchos, no se trató de simples reuniones técnicas destinadas a coordinar la respuesta ante la tragedia.

Las fotografías mostraban al mismo dirigente al que Washington acusa de integrar una estructura de narcoterrorismo sentado junto a funcionarios estadounidenses y al general que encabezó la operación militar del pasado 3 de enero que culminó con la captura de Nicolás Maduro.

En redes sociales comenzaron a multiplicarse preguntas sobre cómo Estados Unidos podía mantener vigentes las acusaciones, las sanciones y la recompensa contra Cabello mientras, al mismo tiempo, lo reconocía como interlocutor en Caracas.

Washington evita responder

Consultado esta semana sobre el tema, el encargado de negocios estadounidense, John Barrett, evitó confirmar si la política de Washington hacia Cabello había cambiado.

En conferencia de prensa, se limitó a señalar que el Departamento de Estado está completamente concentrado en la respuesta al terremoto y reiteró que el objetivo de Estados Unidos sigue siendo avanzar hacia la estabilización, la recuperación económica, la reconciliación nacional y una transición democrática en Venezuela.

No aclaró si continúan vigentes la recompensa, las sanciones y la condición de Cabello como uno de los hombres más buscados por la justicia estadounidense.

Una decisión basada en el pragmatismo

Analistas consideran que el acercamiento responde más a razones prácticas que a un cambio de postura política.

Tras la captura de Maduro y la crisis provocada por el terremoto, Cabello continúa conservando influencia sobre cuerpos de seguridad, estructuras policiales y sectores del aparato militar venezolano.

En ese contexto, Washington podría considerar necesaria su cooperación para facilitar las operaciones humanitarias y evitar una fractura interna del poder que complique aún más la estabilidad del país.

No significaría, necesariamente, que Estados Unidos haya abandonado las investigaciones judiciales en su contra.

Las acusaciones siguen vigentes

Pese al diálogo mostrado durante las labores de emergencia, la situación judicial de Cabello permanece intacta.

La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York lo mantiene como uno de los principales acusados dentro del proceso ampliado presentado el 3 de enero de 2026, junto a Nicolás Maduro y Ramón Rodríguez Chacín.

Entre los cargos figuran conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos y delitos relacionados con armas de guerra.

La acusación sostiene que Cabello coordinó envíos de toneladas de cocaína desde Venezuela, mantuvo reuniones con representantes de las FARC para fortalecer el narcotráfico y participó en la organización de rutas hacia Centroamérica y Estados Unidos.

Además, el expediente judicial fue actualizado este año para incorporar presuntas actividades delictivas ocurridas hasta 2025, lo que demuestra que el caso continúa activo.

Un interrogante sobre la estrategia de Trump

La gran incógnita gira ahora en torno a la verdadera estrategia de la Administración Trump.

Aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, ha insistido en que la política hacia Venezuela “no ha cambiado”, también ha evitado revelar el alcance de los contactos que Washington mantiene con distintos actores del poder venezolano.

No sería la primera vez que ambos gobiernos establecen canales discretos de comunicación.

En 2019, una investigación de Associated Press reveló que durante la primera administración Trump se desarrollaron conversaciones secretas con Cabello para explorar posibles escenarios de transición política.

Hoy, las imágenes de Barrett y Donovan junto al dirigente chavista reabren ese debate.

Mientras Estados Unidos insiste en que mantiene intactas sus acusaciones contra Cabello, la cooperación mostrada durante la emergencia humanitaria plantea nuevas dudas sobre el delicado equilibrio entre la justicia, el pragmatismo político y la necesidad de estabilizar una Venezuela golpeada por la peor tragedia de su historia reciente.