Las rutas fallidas y un pasaporte panameño: el intento de Machado por volver a Venezuela
- 23/09/2026 16:26
Dos movimientos han marcaron la jornada venezolana de la últimas horas: Delcy Rodríguez se reunió con Trump en Nueva York y María Corina Machado intentó tres veces regresar desde Panamá, donde permanece con un pasaporte diplomático concedido por el Gobierno panameño
Mientras Delcy Rodríguez caminaba por los salones de las Naciones Unidas en Nueva York y estrechaba la mano del presidente estadounidense Donald Trump, a más de 3,500 kilómetros de distancia, María Corina Machado buscaba una ruta que la llevara de vuelta a Venezuela.
Una estaba en el centro de la diplomacia internacional. La otra permanecía en Panamá, entre vuelos que no despegaron, una embarcación que no zarpó y la determinación de regresar al país del que salió clandestinamente nueve meses atrás.
La escena expone los dos rostros de la compleja transición venezolana surgida después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, en enero de 2026. Rodríguez ejerce como presidenta interina y representa a Venezuela ante la comunidad internacional apadrinada por el presidente Trump; Machado, desde el exterior, procura volver para participar directamente en la construcción de una salida democrática.
El equipo de la dirigente opositora confirmó a La Estrella de Panamá que Machado intentó salir de Panamá tres veces durante las últimas horas. Los movimientos incluían alternativas aéreas y marítimas, con Aruba y Curazao como posibles escalas antes de continuar hacia territorio venezolano.
El primer intento se habría organizado por mar, pero la embarcación no pudo partir debido a problemas “mecánicos”. Luego se prepararon dos vuelos desde Panamá: uno con destino a Aruba y otro hacia Curazao. Ninguno logró despegar.
Con estos episodios, Machado acumularía al menos siete intentos fallidos de regresar a Venezuela desde que salió del país en diciembre de 2025, después de permanecer cerca de un año en la clandestinidad, según confirmaron fuentes cercanas a María Corina Machado. Hasta ahora no se ha establecido oficialmente quién o qué autoridad impidió que los últimos desplazamientos se completaran.
Su equipo se ha limitado a denunciar que no ha podido llegar a Venezuela.
En medio de ese laberinto político y migratorio, Panamá decidió brindar a María Corina Machado un “respaldo humanitario”.
Fuentes de la Cancillería de Panamá confirmaron a La Estrella de Panamá que el Gobierno le otorgó un documento diplomático especial que funciona como salvoconducto para facilitar su movilidad internacional.
La medida era necesaria porque su pasaporte venezolano tiene aproximadamente nueve años de estar vencido y las autoridades de su país no le han emitido uno nuevo. Esa situación la dejaba en una especie de limbo: es ciudadana venezolana y tiene derecho a volver a su país, pero carece de un documento de viaje vigente expedido por Venezuela.
El documento proporcionado por Panamá no significa que Machado haya renunciado a su nacionalidad venezolana ni que haya adquirido la panameña. Su alcance es estrictamente humanitario y busca ofrecerle una vía documental para que pueda desplazarse de manera segura.
La entrega de un pasaporte con rango diplomático a un extranjero no está fuera de las posibilidades que contempla la legislación panameña. La Ley 32 de 23 de abril de 2013, que creó la Autoridad de Pasaportes de Panamá, establece el marco para la expedición de estos documentos, cuya emisión se realiza a solicitud del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Más allá de los funcionarios y personas que, por razón de su cargo, pueden recibir un pasaporte diplomático, la propia ley abrió una vía excepcional. Su artículo 22 faculta a la Autoridad de Pasaportes, previa solicitud de la Cancillería, para conceder documentos con rango diplomático tanto a panameños como a extranjeros ilustres y de reconocida trayectoria nacional o internacional que hayan prestado algún servicio valioso a la Nación.
Es dentro de esa figura que fuentes diplomáticas panameñas sitúan el documento concedido a María Corina Machado. Según explicaron, fue otorgado con carácter especial y por razones humanitarias, con el propósito de facilitar sus desplazamientos internacionales. Con esta decisión, el país mantiene su histórica vocación de protección a dirigentes y ciudadanos perseguidos, sin alterar la identidad ni la condición jurídica de la líder opositora.
Machado ha dejado claro que su intención no es simplemente regresar a su residencia. Su propósito es volver para ejercer presencialmente su liderazgo político y participar en la organización de una nueva etapa para Venezuela.
En una entrevista reciente con The Wall Street Journal, afirmó que no puede dirigir el proceso desde el extranjero y que considera que llegó el momento de volver.
Entre sus planes figura recorrer los 23 estados venezolanos, reactivar las estructuras territoriales de la oposición, promover asambleas ciudadanas y presionar por la celebración de elecciones presidenciales libres. También ha expresado su disposición a competir nuevamente si se establecen condiciones y garantías electorales.
El Departamento de Estado estadounidense ha reconocido públicamente su derecho a regresar. En julio, el subsecretario para Asuntos Internacionales de Narcóticos, Cartwright Weiland, aseguró ante el Congreso que Estados Unidos no obstaculizaría su retorno.
“Ella es ciudadana venezolana y tiene derecho a volver”, manifestó entonces el funcionario.
El contraste alcanzó su punto más marcado esta semana.
Mientras los intentos de Machado se frustraban en Panamá, Rodríguez participaba en la Asamblea General de la ONU y sostenía su primer encuentro presencial con Trump desde la captura de Maduro. La reunión se produjo en medio del acercamiento entre Washington y el Gobierno interino y de los esfuerzos internacionales por acompañar el proceso venezolano.
No trascendieron detalles sobre lo conversado, pero la imagen tuvo un evidente peso político: Rodríguez avanzaba por los espacios de la diplomacia global mientras Machado continuaba buscando una ruta hacia su propio país.
Panamá se convirtió así en el escenario provisional de esa espera. Desde aquí, Machado prepara su regreso, organiza su movimiento y vuelve a intentarlo, ahora con un documento diplomático que respalda su posibilidad de viajar.
Todavía no hay fecha, ruta confirmada ni certeza sobre el próximo movimiento. Solo permanece la promesa que Machado ha repetido durante meses: regresar a Venezuela.
Mientras Delcy Rodríguez representa al Estado venezolano en Nueva York, María Corina Machado continúa en Panamá, con la mirada puesta en Caracas y una puerta que, pese a sus reiterados intentos, todavía no logra atravesar.