Trump amenaza con ‘exterminar’ a Irán tras segundo ataque de Estados Unidos en 48 horas
- 01/09/2026 14:31
Washington bombardeó posiciones de la Guardia Revolucionaria mientras Teherán prometió responder y creció la tensión militar alrededor del estrecho de Ormuz
Estados Unidos lanzó este martes una nueva oleada de bombardeos contra posiciones iraníes, la segunda en menos de 48 horas, mientras el presidente Donald Trump amenazó con una ofensiva todavía más destructiva si Teherán responde militarmente.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom), responsable de las operaciones militares en Oriente Próximo, confirmó que los ataques comenzaron alrededor del mediodía en Washington.
Según el mando estadounidense, la operación fue una represalia por los recientes intentos de la Guardia Revolucionaria Islámica de atacar buques mercantes en el estrecho de Ormuz y a militares norteamericanos desplegados en la región.
Centcom no reveló inicialmente la cantidad, ubicación ni naturaleza de todos los blancos atacados. Sin embargo, la televisión estatal iraní informó que uno de los objetivos fue el aeropuerto de Jiroft, situado en el sureste del país.
Medios oficiales de Irán también reportaron impactos en la base aérea de Bandar Abbas y en las localidades de Sirik, Jask, Qeshm y Chabahar.
Donald Trump confirmó los bombardeos mediante una publicación en redes sociales, donde los describió como “grandes y potentes”.
El mandatario aseguró que la ofensiva respondió a un supuesto intento iraní de colocar nuevas minas en el estrecho de Ormuz. También la vinculó con el lanzamiento de ocho misiles contra una base militar estadounidense en Jordania, los cuales, según afirmó, fueron interceptados.
Trump advirtió que cualquier represalia de Teherán provocaría una respuesta “mucho más potente y a mayor nivel”.
El presidente elevó todavía más el tono durante una conversación telefónica con un periodista de Fox News. Aseguró que, si Irán contesta a los bombardeos, podría quedar “completamente exterminado como país”.
También afirmó que Washington mantiene preparada una ofensiva superior a las ejecutadas hasta ahora y sostuvo que, tras ella, quedaría “muy poco” de la República Islámica.
Las declaraciones marcan una fuerte escalada en la retórica estadounidense y aumentan el temor de que los enfrentamientos deriven en un conflicto militar de mayores dimensiones en Oriente Próximo.
La Guardia Revolucionaria advirtió que Estados Unidos “lamentará estos nuevos ataques”, según declaraciones de uno de sus portavoces difundidas por la agencia iraní Fars.
La amenaza de represalias llevó a las embajadas estadounidenses en Jordania y Catar a emitir alertas de seguridad por una posible intensificación de las hostilidades.
Las representaciones diplomáticas advirtieron sobre eventuales cierres del espacio aéreo, cancelaciones de vuelos y otras alteraciones provocadas por una respuesta iraní.
La nueva ofensiva estadounidense se suma a los bombardeos ejecutados contra almacenes de drones y misiles, instalaciones de radares, bases militares y embarcaciones de Irán.
Washington sostiene que esas operaciones fueron emprendidas después de que fuerzas iraníes atacaran dos buques comerciales saudíes que transitaban por el estrecho de Ormuz.
Estados Unidos e Irán habían firmado en junio un acuerdo que establecía un alto el fuego durante 60 días. Ambas partes se comprometieron a aprovechar ese periodo para negociar un pacto definitivo sobre el programa nuclear iraní y el futuro del estrecho de Ormuz.
El plazo venció el 17 de agosto sin resultados y con las conversaciones completamente estancadas.
Trump descartó que puedan retomarse los contactos diplomáticos en el futuro inmediato. El presidente calificó cualquier posible entendimiento con Teherán como “papel mojado” y sostuvo que su Gobierno ya le ofreció suficientes oportunidades.
Los nuevos intercambios de fuego son los primeros registrados en cerca de un mes y reactivan un conflicto que mantiene bajo presión la seguridad regional, el transporte marítimo y el mercado energético internacional.
El estrecho de Ormuz constituye uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta. Antes del inicio de la guerra, por esta ruta circulaba aproximadamente el 20% del petróleo y gas comercializado mundialmente.
Aunque Trump insiste en que el paso permanece abierto, los datos disponibles indican que el tránsito comercial continúa reducido a una fracción de los niveles anteriores al conflicto.
Estados Unidos intenta habilitar rutas alternativas para facilitar la circulación de embarcaciones, mientras las restricciones impuestas por Washington y Teherán mantienen el corredor sometido a un doble bloqueo.
Una escalada militar en esta zona podría interrumpir todavía más el transporte de hidrocarburos, elevar los precios internacionales del petróleo y afectar las cadenas de suministro globales.
La Administración Trump complementará sus acciones militares con la denominada Operación Paria Económico, una campaña de sanciones directas y secundarias contra Irán.
La estrategia busca castigar no solo a las instituciones iraníes, sino también a gobiernos, compañías y organizaciones extranjeras que contribuyan a sostener la economía de Teherán.
Washington espera que la amenaza de sanciones secundarias obligue a los aliados comerciales de Irán a retirar su respaldo. El objetivo declarado es aislar completamente al régimen y forzarlo a aceptar las condiciones estadounidenses.
El cruce de amenazas, los nuevos bombardeos y el fracaso de las negociaciones dejan pocas señales de una salida diplomática inmediata. Mientras Irán promete responder y Trump advierte sobre una ofensiva todavía mayor, el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en el principal foco de tensión internacional.
Washington afirma que respondió a intentos iraníes de atacar buques en Ormuz y a un lanzamiento de misiles contra una base estadounidense en Jordania.