Estados Unidos autoriza compra de oro venezolano y recibe primer cargamento de $100 millones tras nueva licencia minera
- 11/03/2026 09:07
Acuerdo económico abre negocios extractivos con Caracas mientras surgen advertencias ambientales, cuestionamientos por derechos humanos y dudas sobre el control criminal en zonas ricas en minerales
Estados Unidos comenzó a reactivar su relación económica con Venezuela mediante el acceso a sus recursos naturales, primero con el petróleo y ahora con el oro, en un movimiento que reconfigura la explotación minera del país sudamericano.
Tras años de sanciones y aislamiento financiero, Washington autorizó nuevas operaciones comerciales vinculadas a la minería venezolana. La decisión permitió que un primer cargamento de oro valorado en 100 millones de dólares llegara recientemente a territorio estadounidense, según confirmaron funcionarios del Gobierno.
La autorización fue emitida a través de una licencia que permite transacciones con Minerven, la empresa estatal encargada de la explotación aurífera en Venezuela. No obstante, el permiso establece restricciones: compañías o ciudadanos de Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba no podrán participar en contratos relacionados con estas operaciones.
El envío del oro marca un nuevo capítulo en la reapertura de los vínculos económicos entre ambos países, tras una etapa inicial en la que Washington también permitió nuevamente operaciones petroleras con crudo venezolano.
El acercamiento económico coincide con cambios legales dentro de Venezuela destinados a atraer inversión extranjera en hidrocarburos y minería.
El Parlamento venezolano, encabezado por Jorge Rodríguez, aprobó recientemente modificaciones a la legislación energética que facilitaron acuerdos internacionales, como un contrato firmado con la petrolera Shell.
Ahora, el Legislativo debate una nueva ley minera orientada a establecer reglas más claras para la explotación de recursos naturales. El proyecto contempla garantías jurídicas para inversionistas, nuevos modelos de contratación y mecanismos para la gestión de los yacimientos.
El secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, impulsó este acercamiento durante una visita de dos días a Venezuela la semana pasada. En ese viaje coincidió con representantes de unas 20 compañías estadounidenses de minerales, muchas de las cuales operaron en el país antes de las expropiaciones ocurridas durante el gobierno de Hugo Chávez.
Según Burgum, Venezuela posee alrededor de 500.000 millones de dólares en reservas de oro, además de otros minerales estratégicos como bauxita, carbón y recursos energéticos clave para industrias tecnológicas y de defensa.
Además de tener las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, Venezuela cuenta con importantes depósitos de gas natural, hierro, bauxita y diamantes, así como minerales estratégicos conocidos como tierras raras, entre ellos coltán y torio.
Estos materiales son esenciales para tecnologías modernas como teléfonos móviles, vehículos eléctricos, energías renovables y equipamiento militar.
En el contexto de la competencia global por minerales críticos, Washington también busca reducir la dependencia de mercados dominados por China, especialmente en el comercio de arenas negras, que contienen elementos clave para la industria tecnológica.
Gran parte de la riqueza mineral venezolana se concentra en el Arco Minero del Orinoco, una extensa franja de aproximadamente 112.000 kilómetros cuadrados creada en 2016 por el gobierno de Nicolás Maduro.
El proyecto surgió en medio de la crisis económica y la caída de la industria petrolera, con el objetivo de generar nuevos ingresos para el Estado.
Sin embargo, la iniciativa ha sido ampliamente cuestionada. Durante años, estas zonas han estado bajo la influencia de grupos armados irregulares, entre ellos la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las FARC y organizaciones criminales como el Tren de Aragua.
Además, informes internacionales han denunciado corrupción, contrabando y redes de explotación ilegal vinculadas a la minería.
Diversas organizaciones ambientales y de derechos humanos advierten que la expansión minera ha generado devastación ecológica y graves abusos contra comunidades locales.
Reportes de Naciones Unidas han documentado casos de trata de personas, esclavitud moderna y violencia en zonas mineras, donde la explotación del oro se ha convertido en una economía dominada por actores armados.
La ONG S.O.S. Orinoco criticó la licencia estadounidense que autoriza transacciones con Minerven, señalando que podría legitimar actividades extractivas vinculadas con redes criminales y destrucción ambiental.
Según la organización, el nuevo esquema económico “blanquea la riqueza generada por una minería que ha provocado ecocidio y violaciones de derechos humanos”.
Los activistas también sostienen que el acercamiento entre Washington y Caracas podría reforzar estructuras de poder asociadas al control de los recursos naturales, sin resolver los problemas estructurales que afectan a las regiones mineras del sur venezolano.