León XIV desafía el nuevo pacto migratorio europeo con una visita centrada en migrantes en Canarias
- 13/06/2026 00:00
El Pontífice cerró su paso por España escuchando testimonios, recorriendo centros de acogida y reivindicando la dignidad de quienes buscan refugio
En su última jornada en España, el papa León XIV envió un poderoso mensaje sobre migración, solidaridad y dignidad humana. Antes de abandonar Canarias rumbo a Roma, el pontífice dedicó gran parte de su agenda a encontrarse con migrantes llegados a las islas, en una visita cargada de simbolismo que coincidió con la entrada en vigor del nuevo Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea.
La decisión del papa de centrar su despedida en quienes han cruzado el Atlántico en busca de un futuro mejor fue interpretada por observadores como una clara defensa de la dimensión humana del fenómeno migratorio, en momentos en que Europa endurece parte de sus políticas de control y retorno.
La mañana comenzó en el centro de acogida Las Raíces, en Tenerife, donde actualmente permanecen centenares de personas procedentes principalmente de África. Allí, León XIV escuchó testimonios de quienes sobrevivieron a peligrosas travesías marítimas y compartió momentos de cercanía con hombres, mujeres y niños que encontraron refugio temporal en Canarias.
Las imágenes mostraron a León XIV abrazando a niños, escuchando historias personales y caminando entre los barracones donde se alojan los recién llegados. Muchos de los presentes observaban con sorpresa la visita papal, poco habitual en espacios de este tipo.
Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue que una gran parte de las personas con las que interactuó pertenecen a la fe musulmana, una circunstancia que reforzó el mensaje de diálogo, convivencia y respeto promovido por el líder de la Iglesia católica.
Durante su intervención, pronunciada íntegramente en francés, el papa recordó que la migración forma parte de la experiencia humana y llamó a mirar esta realidad desde la empatía.
“Queridos hermanos y hermanas, todos de algún modo somos migrantes”, expresó.
Allí volvió a escuchar relatos marcados por la pobreza, los conflictos y los riesgos asumidos durante el viaje hacia Europa. La actividad reforzó uno de los principales mensajes de su visita: dar visibilidad a personas que con frecuencia permanecen fuera del debate público o son reducidas a cifras estadísticas.
Con este gesto, el papa concluyó su estancia en España dejando una imagen clara de sus prioridades pastorales. Más que una despedida protocolar, su visita a Canarias se convirtió en una defensa pública de la dignidad de quienes se ven obligados a abandonar sus hogares en busca de seguridad y oportunidades.