Acabó todo

Imagen ilustrativa generada con la IA
  • 01/07/2026 00:00

Los resultados del encuentro entre los oncenos de Inglaterra y Panamá fueron el punto final de la participación de la selección nacional de fútbol en ese mundial que apenas acaba de cerrar su primera parte. En esta etapa se definen las posiciones y salen los más débiles en las anotaciones; a pesar de que ningún país es endeble, porque todos llegaron a esa competencia planetaria, luego de un amplio y detallado sistema de competiciones regionales. Sin embargo, se van los que tienen las cifras más escuálidas y que quedaron en los últimos lugares ─el cuarto─ y los terceros menos favorecidos con la puntuación. Se inició inmediatamente la nueva ronda, que llaman ‘dieciseisavos’ de final; fase que no sé por qué la denominan así, pues no forman parte de ella esa cantidad de equipos. Su nombre pareciera aludir a un pastel y en tal caso sería cada uno de los dieciséis pedazos en que se divide.

A partir de allí vendrán octavos de final y así sucesivamente hasta llegar a la última y sacar al ganador, el mejor equipo del mundial de 2026. Una selección a la que todos hacen apuestas para tratar de determinar desde este momento, una vez que ya han salido de la competencia los más débiles. Es un augurio en el que participan especialistas de todo tipo, aunque no sean deportistas o hayan tocado una pelota de ese deporte en su vida.

El mundial tiene la particularidad de que tradicionalmente pone a la población de todo un planeta a considerar las destrezas de las figuras que intervienen en ese deporte y, además, a develar el misterio de quién es el mejor jugador, el mejor portero, el mejor defensa y el público logrará determinar cuál le resulta el equipo más popular. Esto se logra impulsando todo el esquema con el presupuesto más elevado en la historia de la FIFA.

Este deporte arranca pasiones que van desde los niveles locales cuando en muchos países cada equipo forma parte de una liga en atención a la extracción barrial, regional o de las ciudades. Cada uno de ellos tiene sus adeptos, como si fuera una religión que se profesa con mucho o exagerado entusiasmo. Es significativo que algunos escritores hayan declarado su fe por este juego de piernas y balones que corren durante dos tiempos de 45 minutos.

Habría que enumerar por ejemplo a Eduardo Galeano con su libro El fútbol a sol y sombra, de igual manera, el mexicano Juan Villoro con Dios es redondo, Roberto Fontanarrosa, Jean Paul Sartre, Javier Marías. También está el caso de Albert Camus, el escritor francés que fue portero y sacó profundas reflexiones de esta experiencia deportiva y Gabriel García Márquez que también se desenvolvió en esa posición en un equipo de Barranquilla.

Uno se pregunta: ¿qué fue a buscar la selección nacional al Mundial?; igual pregunta se espera de la afición y, sobre todo, de los miles de individuos que planificaron el viaje a las capitales donde tendrían lugar los encuentros en que se involucraba el equipo de los canaleros, como fueron conocidos. La mercadotecnia jugó con los conceptos de buscar un destaque y hasta pasar a las siguientes etapas. Todo lo que se ha hecho: álbumes, ofertas de aparatos de televisión, camisetas y otras piezas de vestir, balones, juguetes, zapatillas y un sinfín de artefactos y utensilios trabajaban el espíritu de una afición y, más que noción deductiva, buscaba vender un sentido de pasión desenfrenada, que se logró. No se habló de un equipo humilde que llegaba a un escenario de donde no se pasaría de la primera etapa.

Nadie se refirió a utilizar esta fiesta mundialista para fortalecer las capacidades de los integrantes del plantel deportivo. No se tomó el cuidado de promover sobre todo la capacidad de aprendizaje que se podría extraer de los encuentros y esto fue precisamente lo que se logró. Panamá salió con cuatro goles en contra y ninguno a favor por falta de contundencia. Otros equipos que pasaron tienen una mayor cantidad de goles que el país istmeño. Aquello que se aprendió con la experiencia es el gran saldo que queda a todo el país.

* El autor es periodista y docente