Aguarú: el Canal sobre ruedas

  • 31/01/2026 00:00

Hay palabras que se disuelven como un suspiro y otras que tocan tierra, germinan y se vuelven raíz. Así me ocurrió con Aguarú: nombre nacido como destello humilde, chispa de un concurso interno que hoy es promesa. Ese nombre hoy da identidad al camión interactivo del Canal de Panamá, que recorrerá provincias para acercar conocimiento, memoria y orgullo a quienes sienten el Canal como parte de su historia.

Empiezo con gratitud profunda: más de 200 canaleros unieron sus miradas y su corazón para dar vida a este nombre. Aguarú nació de muchas manos, de un mismo orgullo y de una familia canalera llena de vocación y amor por su país.

Muchos recuerdan aquellos buses que sembraban preguntas en el camino. Hoy, Aguarú es un respiro del agua, una raíz que despierta, el viento que no solo sopla: ruge. Cruza la cuenca despertando memorias y montañas, y abriendo caminos. Como el sol, no solo ilumina, enciende. Cada rayo cae como un llamado, como si la tierra respondiera con un resplandor propio.

Este camión despierta valentía en los niños y hace latir a la patria, mientras el conocimiento fluye como agua viva y enciende pertenencia y compromiso.

Esa pertenencia se vuelve aprendizaje vivo. Al subir a Aguarú, cada visitante entra en mundos creados con realidad virtual, vive el tránsito de un barco desde adentro y descubre módulos que transforman curiosidad en orgullo. No es simple entretenimiento: es educación que toca, inspira y revela el valor del Canal con claridad y emoción.

Si el contenido es poderoso, el nombre debía elevarse. Aguarú, inspirado en lenguas indígenas, une agua y raíz: lo que fluye y lo que sostiene. El Canal no se entiende sin su cuenca, y la cuenca no se cuida sin conciencia. Por eso, Aguarú es un guardián rodante que recuerda que el agua es vida y protegerla es una responsabilidad compartida.

Aguarú recorre territorios simbólicos. Conecta pueblos, saberes, esperanzas, sueños e historia. Y eso es exactamente lo que necesitamos hoy. A veces hablamos del Canal solo en cifras: tránsitos, competitividad, aportes. Pero hay algo igual de decisivo, y es que cada panameño, en cualquier provincia, sienta que el Canal le pertenece, que lo entiende, que puede explicarlo. Ese vínculo se construye con experiencias, con cercanía, con conversación.

En lo personal, me honra que mi propuesta haya sido escogida. Lo veo como un logro colectivo. En el Canal aprendemos que nada grande se sostiene solo. Todo es equipo. Todo es confianza. Todo es responsabilidad. Dedico este logro a Dios, fuente de inspiración que acompaña cada palabra que escribo; a mis hijas, que son mi impulso y mi orgullo; a mis hermanos, mi madre y mi padre, que han sido mi raíz y mi fuerza; y a mi nieta, luz que renueva mis razones para seguir creciendo.

Ojalá, cuando vean pasar a Aguarú por sus comunidades, lo sientan así, como una visita que trae conocimiento, pero también un mensaje más profundo. Que la raíz no es pasado, es sustento del futuro. Y que el agua, esa que nos sostiene y nos une, merece cuidado, respeto y conciencia. Cada gota cuenta, cada acción transforma.