Algo con qué comparar
- 29/10/2026 00:00
En octubre de 2023, mientras miles de panameños protestaban contra el contrato de la mina de Donoso, me llegaban mensajes que decían que Cobre Panamá era otro enclave colonial. Pensé: “esto es manipulación emotiva”. Muchos protestaron preocupados por el agua y la rapidez del gobierno de turno en aprobar el contrato ley. Las preocupaciones eran reales. La Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el contrato, así que el reclamo legal tenía base sólida. Las mentiras se montaron encima de él. Yo no me creí esas cadenas ni las reenvié. Siempre cuestioné que se repitieran aseveraciones sin fundamento científico ni base verificable, que apelaban a la emoción sin sustento lógico.
Leí a Umberto Eco por primera vez en la universidad, en clases de Semiótica y de Periodismo de Opinión. El 10 de junio de 2015, al recibir un doctorado honoris causa en Comunicación en la Universidad de Turín, Eco dijo que las redes sociales dan la palabra a “legiones de imbéciles” que antes hablaban solo en el bar, después de un vaso de vino, y que ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. La frase sonó a desprecio, pero su queja era que habían desaparecido los filtros.
En su Tratado de semiótica general, de 1975, Eco escribió que la semiótica estudia todo lo que puede usarse para mentir. Para él, un mensaje se lee contra lo que una cultura recuerda. Lo del enclave colonial remitía a la Zona del Canal y al 9 de enero de 1964. Es un tema fresco en la memoria del país.
Las mentiras se construyen con fragmentos de verdades. El borrador del contrato que discutió la Asamblea en agosto permitía expropiar tierras y pedir restricciones de vuelo sobre la mina. Esas cláusulas se eliminaron antes de aprobar la Ley 406, pero en las protestas se siguieron repitiendo como si estuvieran vigentes. Al ver que se argumentaba sobre algo que no era tema de discusión, se evidenciaba que las personas repetían sin analizar.
Cobre Panamá no usa cianuro en sus procesos de separación de mineral; lo hace por flotación, un método físico. Varias veces expliqué que ese químico no se usaba en ningún proceso de Cobre Panamá. El cianuro se usó años atrás en otra mina, Santa Rosa, en Cañazas. Llegó a decirse que la mina llenaba las salas de hemodiálisis de Coclé. Entre 2015 y 2016, el Minsa ya investigaba la alta incidencia de enfermedad renal en la provincia, años antes de que la mina empezara a producir en 2019. Los estudios asocian la mayoría de los casos a la diabetes y la hipertensión. Más repetición de argumentos falsos basados en un problema real. Eco decía que lo falso tiene fuerza propia, aunque después se demuestre que es falso. A mí la desinformación me llegaba de grupos de amistades y del colegio.
El problema, escribió Eco en su ensayo La fuerza de lo falso, no lo representan los pícaros, sino los incautos. A muchos de quienes recibieron esas cadenas les faltó criterio propio, capacidad de discernimiento. Sufrieron las consecuencias los 7,000 empleados directos de Cobre Panamá y los más de 25,000 indirectos.
El país nuevamente discute el futuro de la mina, y en 2025 la soberanía reapareció como consigna contra la reapertura. Esta vez debería existir algo con qué comparar. Hace falta mejor comunicación para evitar que la desinformación tenga la capacidad de tener efectos nocivos. Daría tranquilidad que cualquier propuesta se publique con su borrador anterior, con las cláusulas eliminadas marcadas, y que el monitoreo de agua que MiAmbiente anunció en agosto pasado con quince comunidades publique los resultados en línea.
Antes de reenviar algo, verifico la información en fuentes confiables. Compartan la información real, no den pie a la desinformación. Reenviar falsedades puede perjudicar a personas comunes y corrientes, acabar con medios de producción y provocar desempleo. Amplificar la desinformación es un acto irresponsable e incívico.