Algo más sobre la guerra Israel-EE.UU. vs. Irán
- 17/03/2026 00:00
Una vez que Donald Trump y Benjamin Netanyahu atacaron a Irán (28 de febrero), y Teherán respondiera extendiendo el conflicto a la región y cerrando el estrecho de Ormuz, empezaron a verse nuevos escenarios bélicos y económicos.
La operación militar sobre Irán, destinada a acabar con el régimen de los ayatolás y eliminar su capacidad nuclear, ha agitado todo Oriente Medio y derivado en una guerra que deja casi 2,000 muertos, multitud de desplazados y una incipiente crisis energética de este a oeste del globo terráqueo con un devenir incierto.
La Guardia Revolucionaria Islámica sigue respondiendo con fuerza, no solo en forma de misiles y drones contra Israel y contra la mayoría de vecinos que albergan bases militares o intereses de Estados Unidos.
Al cerrar, Teherán, el estrecho de Ormuz, los precios del barril de petróleo se han disparado desde los $60 hasta rozar los $120, en la mayor subida registrada en un solo día hasta la fecha. A medida que la guerra de Irán interrumpe el suministro mundial de petróleo y gas, los expertos advierten que las perturbaciones en el suministro de un material crítico para la fabricación de chips, el helio, podrían perjudicar la producción de semiconductores y elevar aún más los precios, ya de por sí altos, de los chips si el conflicto persiste. El helio, un subproducto de la producción de gas natural, es un gas incoloro e inodoro que se utiliza para el control de la temperatura en la producción de chips, esenciales para los dispositivos electrónicos y la maquinaria de uso diario, desde iPhones hasta vehículos.
Japón y Corea del Sur lideraron el camino entre las economías asiáticas en la liberación de sus reservas estratégicas para hacer frente a la interrupción global del suministro de energía. Australia está liberando 762 millones de litros de gasolina y diésel de sus reservas para aliviar la escasez de suministro que afecta a agricultores en zonas rurales.
El repunte de los precios internacionales de la energía genera nuevas presiones inflacionarias en Latinoamérica. El encarecimiento del petróleo amenaza con aumentar precios a otros combustibles, transporte, alimentos y vuelos, justo cuando varias economías latinoamericanas buscaban consolidar la desaceleración de la inflación.
En México, el impacto sería un aumento de los combustibles. En Brasil, el aumento del crudo ya ha tenido repercusiones fiscales y monetarias. Se anunció reducciones de impuestos y subvenciones al diésel por unos $5.700 millones para contener el impacto en el transporte y en los consumidores. Para compensar ese costo fiscal, se estableció un impuesto del 12 % a las exportaciones de petróleo. En Colombia, el encarecimiento del petróleo y de los fertilizantes puede trasladarse a los precios internos. En Ecuador, la crisis llega en medio de una industria petrolera en declive, que registró una producción de 441,000 barriles diarios en 2025. El país, que destinaba cerca del 30 % de su producción a la exportación, podría beneficiarse de mayores ingresos, dado que el presupuesto de este año se calculó con un precio promedio de $53,47 por barril. En Chile, país netamente importador de petróleo, el impacto se percibe principalmente a través de los combustibles.
En Argentina, el encarecimiento del petróleo añade presión a una inflación ya elevada, pero también mejora las perspectivas de la balanza energética gracias al crecimiento de la producción en Vaca Muerta. En Venezuela, donde la inflación ya era una de las más altas del mundo, el impacto del alza proyecta una inflación cercana al 50 % y podría cerrar 2026 con tasas de al menos tres dígitos.
En Panamá el aumento en los precios del petróleo y los combustibles puede elevar el valor de rutas marítimas más cortas, sobre todo el Canal, lo que podría influir en las decisiones logísticas de las navieras en medio de la actual tensión en Medio Oriente
El gobierno nacional indicó que no habrá un nuevo subsidio para el combustible. A partir de marzo entró en vigor un nuevo ajuste en los precios de los combustibles, con incrementos en todas sus variantes.
Según el reporte oficial, la gasolina de 95 octanos aumentó cuatro centavos por litro y se venderá a $0.94, mientras que la gasolina de 91 octanos subió tres centavos, quedando en $0.88 por litro. En tanto, el diésel registró el mayor incremento, de siete centavos, para ubicarse en $0.90 por litro.
Hace justo tres semanas, la 'furia épica' del tándem formado por Donald Trump y Benjamín Netanyahu metió al planeta en una coctelera bélica que enfrenta consecuencias aún imprevisibles.