Basura, una ecuación

  • 26/01/2026 00:00

Si las decisiones que se toman no alcanzan una estrategia técnica funcional no se resolverá el tema de la “basura” y la población no se acostumbrará a deshacerse de su basura en forma organizada mientras no se respete la frecuencia y horarios de recolección.

La frecuencia y los horarios de recolección se deben determinar en correspondencia a temas específicos como la densidad poblacional de cada sector y el tipo de desechos que se producen.

Mientras no se esté considerando “reciclar” habrá que disponer de la totalidad de los desechos en un solo lugar; pensando en un relleno sanitario y tomando en cuenta que un vertedero a cielo abierto tampoco tiene cabida en el tratamiento de la basura.

La densidad poblacional es un parámetro que promedia la cantidad de habitantes por unidad de superficie en una determinada región y, como es de esperar, en las urbes hay localidades con alta densidad que, para empeorar, tienen limitaciones viales para el acceso. El comportamiento en materia de consumo y producción de desechos también se contabiliza y el resultado de esa contabilidad varía muy poco en lo que se refiere al promedio por individuo, más que nada en zonas residenciales.

De aquí que una primera ecuación nos permitirá determinar la “producción volumétrica de desechos” de un sector solo con multiplicar la densidad poblacional por la superficie y por la producción promedio de desechos sólidos de cada individuo.

La limitada e inadecuada red vial en barrios de alta densidad provoca acumulaciones enormes de desechos en escasos puntos de acopio, en los que muchas veces no hay recipientes y si los hay son insuficientes. La intermitencia en la recolección de estos desechos trae, como consecuencia, que en poco tiempo se vuelvan a llenar los mismos puntos de acopio.

Los recipientes son la solución para evitar que la acumulación de desechos produzca impacto visual y sanitario negativo.

Las condiciones de la localidad donde se planifica la recolección de los desechos limitan el espacio disponible para la ubicación de puntos de acopio, además que estos puntos de acopio en la calle o en cualquier parte afectan instituciones públicas, como escuelas y centros médicos, afectan las viviendas cercanas y, en varios casos, terminan descargando parte de estos a los cursos de agua adyacentes o a los sistemas de alcantarillado.

Es fundamental recurrir a recipientes con características físicas y dimensiones que puedan llenar el objetivo de almacenar los desechos de la población a la cual sirven, sin llegar al colapso, entre una y otra colecta de los camiones compactadores.

Estimada la producción, determinado el tamaño, características y cantidad de recipientes, lo que sigue es cuantificar los recursos necesarios para la recolección, contemplando, además: los horarios, el equipo, el personal y la estrategia de desplazar los desechos colectados al punto de disposición final, a fin de que el movimiento de los desechos entre el punto de producción y el punto de disposición sea continuo, amigable y sanitariamente acertado.

Establecida la cantidad de recipientes requeridos para contener los desechos de un periodo específico, según tamaño apto para la localidad, se estiman cuantos camiones serán requeridos para retirar el peso equivalente de desechos producidos. De esta forma se determina la frecuencia de la recolección, tomando en cuenta que lo que se pretende es una recolección que elimine el efecto visual de los sitios de acopio y elimine los riesgos sanitarios.

En conclusión, mal puede la población acostumbrarse a disponer de sus desechos en forma organizada si no saben a qué hora pasa la recolección y cuando salen a disponer de ellos no hay recipientes adecuados o si los que hay ya están llenos.

Día a día la población promedio produce desechos compuestos, sin opción de separar la materia inorgánica de la orgánica que se descompone rápidamente y que, en este clima tropical, produce gusanos y malos olores con los que nadie quiere lidiar dentro de su vivienda. Es imposible que se le pida a la población que retenga dentro de su vivienda desechos orgánicos descompuestos por dos días solo porque se impone una frecuencia inadecuada. Los desechos deben ser colectados con frecuencias cortas y a horas en que no haya tanto tránsito para poder dar una respuesta efectiva y rápida a un tema que es resuelto de esa manera en ciudades incluso más grandes.

Cuando se trata de zonas menos densas y zonas comerciales, la recolección puede tener otra estrategia, pero con eso y todo hay que contemplar, en la recolección, el uso de equipos convenientes en cuanto a tamaño y capacidad a fin de que estos factores se adecuen a las limitaciones viales y de tránsito. No cabe dudas que es en horas nocturnas cuando conviene colectar los desechos sólidos.