Beneficios de la libre competencia en Panamá
- 02/02/2026 02:12
Hace 30 años, el 1 de febrero de 1996, con la promulgación de la Ley 29, Panamá dio un paso decisivo en la modernización de su política económica al establecer el primer marco jurídico integral en materia de libre competencia. Esta norma sentó las bases para regular las conductas de los agentes económicos, así como los procesos de investigación y sanción, a cargo de la entonces Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (Clicac), hoy Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco).
La Ley 29 representó un cambio de paradigma en el modelo de desarrollo económico del país. Panamá transitó de un esquema caracterizado por una alta regulación y control estatal hacia otro en el que el funcionamiento del mercado se guía principalmente por una de las fuerzas económicas más reconocidas: la oferta y la demanda. En este contexto, el rol del Estado evolucionó de ente rector a organismo vigilante y fiscalizador, otorgando mayor libertad al sector privado para desarrollar sus actividades comerciales, bajo reglas claras de competencia.
Este modelo ha permitido, entre otros efectos, la reducción de costos y una mejora continua en los bienes y servicios disponibles en el mercado, tanto en precio como en calidad, en beneficio directo de los consumidores.
La libre competencia económica es un principio fundamental para el adecuado funcionamiento de los mercados. En Panamá, implica que las empresas deben competir de manera justa, ofreciendo productos y servicios de mejor calidad y a precios más accesibles, sin recurrir a prácticas abusivas que limiten la libre elección del consumidor. Aunque no siempre sea perceptible, la libre competencia está presente en la vida cotidiana y genera importantes beneficios.
Uno de los más evidentes es la mejora de precios. Cuando varias empresas ofrecen un mismo producto o servicio, cada una busca atraer a los consumidores mediante precios más competitivos. Un ejemplo claro es el mercado de supermercados, donde la competencia incentiva la realización constante de promociones y descuentos en productos de consumo básico.
Otro beneficio relevante es la mejora en la calidad. Las empresas entienden que los consumidores valoran productos y servicios que se ajusten mejor a sus necesidades, lo que las impulsa a invertir en innovación y eficiencia. Esto se traduce en alimentos más frescos, electrodomésticos más eficientes o servicios de telecomunicaciones más rápidos y confiables. La innovación, en este sentido, es una consecuencia natural de la competencia.
La libre competencia también amplía las opciones de elección. Los consumidores pueden comparar distintas marcas, presentaciones, modelos o servicios y decidir cuál se adapta mejor a sus preferencias y posibilidades. Esta variedad fortalece su capacidad de decisión y reduce la dependencia de un solo proveedor.
Asimismo, la competencia contribuye a un mercado más transparente y justo. En este ámbito, la Acodeco cumple un rol clave al vigilar el cumplimiento de las normas, protegiendo el derecho de los consumidores a recibir un trato equitativo. Este entorno incentiva a las empresas a ofrecer información clara y veraz sobre sus productos y servicios, promoviendo condiciones de competencia en igualdad.
En conclusión, la libre competencia no es un concepto abstracto, sino una herramienta concreta que beneficia directamente al consumidor panameño. Gracias a ella, se accede a mejores precios, mayor calidad, más opciones y a un mercado dinámico que impulsa el desarrollo del país. Reconocer estos beneficios fortalece el ejercicio del derecho a elegir libremente y contribuye a una economía más eficiente y justa.
*El autor es abogado y director nacional de Libre Competencia de la Acodeco.