Buscan profundizar desigualdad electoral

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  • 22/10/2026 22:24

Frente a los múltiples problemas económicos, sociales y ambientales, el pueblo humilde y trabajador suele preguntarse ¿Qué hemos hecho para que los gobernantes nos traten de esta manera? Generalmente suele decirse “no puede haber un gobierno peor que el actual”, pero cada vez los gobernantes están más involucrados en escándalos de corrupción y son más déspotas. Saúl Méndez suele decir que cada cinco años elegimos al próximo verdugo.

¿Por qué sucede esto? Los politólogos suelen decir que se debe a factores como la hegemonía cultural, el control de los medios y la información por las élites, la falta de conciencia de clase, y el uso de promesas de aspiración social y moral por encima de la redistribución económica. Desde el punto de vista de Panamá, tendríamos que agregar como factor el profundo proceso electoral clientelista que imponen las normas electorales y el carácter antidemocrático del mismo.

El factor económico se ha constituido en un elemento de control, de poder. Los grandes oligarcas del país tienden a otorgar financiamiento privado a casi todos los candidatos (basta con ver los informes financieros de los candidatos a presidente), obviamente entregando más al ungido. Para ellos se trata de una “inversión” sobre la cual esperan obtener ganancia y control político y económico.

En la elección del 2014, donde participé como candidato a la presidencia evidenciamos esta nefasta realidad, igual situación vivió Saúl Méndez en el 2019; ambos fuimos candidatos por el FAD, ninguno recibió financiamiento de los grupos oligárquicos. En el caso de la profesora Maribel Gordón, la inequidad en el financiamiento siguió profundizándose. Esta realidad también impera con el financiamiento público, por ejemplo, en las elecciones del 2024, mientras que la profesora Gordón recibió unos $800 mil, la Alianza que obtuvo el mayor financiamiento recibió más de $21 millones.

Situación similar se vive con los medios de comunicación social. La sociología política y la comunicación electoral contemporánea hacen referencia a las barreras estructurales que imponen los medios de comunicación tradicionales a los líderes de sectores populares. Barreras económicas, sesgos de cobertura y concentración de la propiedad mediática, hacen que los candidatos con bajos recursos enfrentan serias desventajas estructurales para visibilizar sus propuestas frente a las élites políticas dominantes.

¿Cuánto espacio televisivo se otorga desde ya a los “presidenciables” del 2029? En medio del proceso electoral la desigualdad es marcada para los candidatos de sectores populares, incluso para candidatos de la partidocracia que no pertenecen o gozan del visto bueno de sus cúpulas.

Desde el FAD se ha propuesto: cero financiamientos privados en la medida que el aporte de empresas o particulares generan una competencia desigual, favorecen el clientelismo y abren la puerta a la infiltración de capitales de origen ilícito o del crimen organizado; financiamiento público regulado y no oneroso para el país, ni permita la concentración desproporcionada de recursos en los partidos tradicionales.

El FAD ha denunciado que las fórmulas de reparto del subsidio estatal basadas en los resultados históricos de elecciones pasadas benefician a estructuras políticas tradicionales (partidocracia), restando equidad a los partidos emergentes o de izquierda.

Hago esta reflexión, porque en medido de la tragedia que vive el pueblo panameño producto del terremoto y de las profundas condiciones de inequidad socioeconómica, en la Asamblea Nacional existe una aguda pugna de cara a las reformas electorales que deben definir las reglas para las elecciones generales de 2029, donde cada cual pretende colocar sus intereses.

Además, que las afectaciones que vive el pueblo humilde y trabajador para los politiqueros se han convertido en un escenario para proyectarse y hacer negocios, ello en contraste a la solidaridad legitima que ha demostrado el pueblo reafirmando que ¡solo el pueblo salva al pueblo!

Conusi-Frenadeso