Carnaval alegría efímera: $300 millones en cuatro días vs. desempleo al 10%

Cedida | Alcaldía
  • 17/02/2026 16:09

Las calles de Las Tablas están llenas de agua, polleras y seco. En Chitre, en Penonomé, la gente baila con esa energía que solo sale cuando todo el mundo se suelta de verdad. Y en medio de ese bullicio, los números fríos dicen que estos cuatro días van a mover más de 300 millones de dólares. Jaime Pons, de la Asociacion Panameña de Hoteles. Habitaciones ocupadas, miles de carros rumbo al interior, familias gastando entre miles de dólares cada una. “Si calculamos que más de 150,000 vehículos se movilizan hacia el interior y cada grupo familiar gasta entre $1,000 y $2,000, estamos ante una derrama económica sumamente significativa”, explicó el economista Roger Durán en La Estrella de Panamá el 14 de febrero de 2026.

Es verdad. El Carnaval salva el primer trimestre de muchos negocios del interior. Da trabajo temporal a músicos, vendedores, choferes, cocineros. Es oxígeno para provincias que pasan once meses más tranquilos. Nadie lo niega. Pero llega el miércoles de ceniza y la realidad vuelve a golpear. Panamá arranca el 2026 con una tasa de desempleo que ya ronda el 10 %, según reconoció la ministra de Trabajo y Desarrollo Laboral, Jackeline Muñoz de Cedeño, en declaraciones publicadas por La Estrella de Panamá el 21 de diciembre de 2025. El cierre de varias fincas bananeras en Bocas del Toro dejó sin trabajo a unos 7,000 personas de un día para otro.

El Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) cerró octubre de 2024 con 9,5 % de desempleo y la informalidad en 49,3 %. Los analistas coinciden en que el número ya está en dos dígitos otra vez. Y el desempleo juvenil sigue cerca del 20 %.

El Banco Mundial proyecta un crecimiento del 4,1 % para este año. Suena bien en las gráficas. Pero ese crecimiento no está creando los empleos formales que la gente necesita para vivir sin angustia los otros 361 días del año. Mientras una familia de la capital se gasta dos mil dólares en carnavales, otra en Colón o en la comarca apenas logra llegar a fin de mes con un trabajo informal que no le da ni seguro ni pensión.

La fiesta es bonita. Es necesaria. Nos recuerda nuestra identidad. Pero no puede seguir siendo el único momento del año en que muchos panameños sienten que hay plata circulando.

Para que el Carnaval del futuro sea de verdad una celebración compartida y no solo un escape, hace falta algo más terco y menos colorido: inversión seria en turismo todo el año, agroindustria que no dependa de la lluvia, el aprovechamiento de la plataforma logística del país para generar valores agregados nuevos, educación técnica que prepare a los jóvenes para trabajos que se demandan, y el desarrollo urgente de proyectos de gran escala como el proyecto Río Indio de la Autoridad del Canal de Panamá, el puerto Barú en Chiriquí y la reapertura responsable de la mina Cobre Panamá, que juntos podrían generar decenas de miles de empleos formales y bien remunerados.

Panamá tiene todo lo que necesita para crecer de verdad. Lo que falta es que ese crecimiento llegue a las manos de la gente que hoy solo puede permitirse cuatro días de alegría.

Celebremos, sí. Pero al finalizar el carnaval, cuando se acabe la música, sigamos exigiendo lo mismo: empleo digno, oportunidades reales y un país donde no haga falta esperar al Carnaval para poder celebrar.

*El autor es empresario panameño