Casa por cárcel o la nueva forma de impunidad

  • 02/09/2026 20:06

Ya se ha constituido en un refrán que para los que “roban millones” se les otorga medida cautelar, pero para quienes hurtan una gallina les esperan años de cárcel con todas las condiciones paupérrimas conocidas.

Ya es común observar cómo después de un proceso judicial ningún implicado en desfalcos millonarios pisa una cárcel común pero sí los hijos “de la cocinera”.

La medida cautelar de otorgar casa por cárcel se ha esparcido como un virus pero solo para delincuentes de “cuello blanco” o de alto perfil.

Pero resulta que muchas casas donde los imputados deben permanecer como parte de su medida cautelar son verdaderas mansiones con todas las ventajas y comodidades que una cárcel común no posee.

Desde la casa por cárcel se siguen dando órdenes e instrucciones para cometer nuevos delitos o desaparecer posibles pruebas que comprometan algún posible fallo adverso.

Además no existe ninguna garantía de que las personas “recluidas” en la casa por cárcel puedan salir a dar su paseíto de vez en cuando.

La casa por cárcel no es una figura que refuerza la verdadera justicia en Panamá. Todo lo contrario, nos dice que hay personas con rango de primera clase y ciudadanos de segunda y tercera clase que son los que reciben el peso fuerte de la ley.

En muchos casos luego de la medida de casa por cárcel viene la conocida “delación premiada” en la que se suelen dar información o devolver los bienes o partes de los dineros desfalcados al Estado.

Parece un negocio redondo que alguien que se queda con cuarenta millones producto de actos fraudulentos al Estado devuelva 10 y se queda con treinta.

Esto sencillamente no es justicia verdadera y poco favor le hace a la autoridad que pretenden impartir ciertos fiscales y policías.

Sería bueno investigar las cuentas de ciertos jueces que están siempre otorgando medidas cautelares o dando el “perdón a los delincuentes de alto perfil”

Cuando se ponga orden en el sistema judicial podemos decir que se dará un paso en alcanzar la certeza de castigo para todos sin distinción de status o clases sociales.