Ciencias, literatura y la paz
- 26/10/2026 00:00
Como se informó en los medios alrededor del mundo, durante las dos primeras semanas de este mes de octubre, se dieron a conocer quiénes fueron los galardonados con el prestigioso premio Nobel 2026 en las cinco categorías originales: medicina, física, química, literatura y el premio nobel de la Paz. Además, el “premio nobel” por las ciencias económicas 2026. La ceremonia oficial de entrega será el próximo 10 de diciembre. Los galardonados con el premio de Medicina, Física, Química, Literatura y Ciencias Económicas recibirán su distinción en la Sala de Conciertos de Estocolmo en Suecia y el Premio Nobel de la Paz será entregado en Oslo, Noruega.
Pasado los anuncios durante el mes de octubre y a la espera de las ceremonias el próximo mes de diciembre, cada año me queda la inquietud de qué, por lo menos en nuestro país, no se realiza una mejor y más amplia difusión de lo que significa estas premiaciones para el desarrollo de la humanidad y, ante todo, las razones por la cual han sido galardonados cada una de las personas que recibieron esta distinción.
Creada la Fundación Alfred Nobel en el año 1900, los primeros premios se otorgaron en 1901. Según la documentación de estos hechos, los premios fueron otorgados de la siguiente manera: el Nobel de Física al Alemán Wilhelm Conrad Röntgen “por descubrir las radiografías que permitieron ver el interior del cuerpo humano sin cirugía. Su descubrimiento transformó el diagnóstico médico y la investigación científica”. El químico neerlandés Jacobus Henricus van ‘t Hoff recibió el Nobel de Química... por descubrir leyes fundamentales de la dinámica química y la presión osmótica en soluciones. Su trabajo ayudó a explicar cómo se comportan las sustancias en reacciones químicas y cómo los disolventes se mueven a través de membranas semipermeables”.
El alemán Emil von Behring obtuvo el Nobel de Fisiología o Medicina “... por su trabajo en la terapia sérica, especialmente su aplicación contra la difteria, una enfermedad infecciosa grave y a menudo mortal”. Para la época este trabajo científico fue instrumental en el de investigación que contribuyó enormemente a establecer “tratamientos que salvaron vidas”. El Nobel de Literatura se le concedió al francés Sully Prudhomme “por su obra poética, reconocida por su idealismo, excelencia artística y combinación de profundidad emocional y visión intelectual”. Y, por último, el premio Nobel de la Paz se le concedió conjuntamente al suizo Henry Dunant y al francés Frédéric Passy. A Dumant “por sus esfuerzos humanitarios para ayudar a soldados heridos y promover el entendimiento internacional. Fundó el Comité Internacional de la Cruz Roja”. Y Passy “... por su labor de toda la vida promoviendo conferencias internacionales de paz, la diplomacia y el arbitraje como alternativas a la guerra”.
Los 125 años de estos premios no han pasado sin controversias. Por ejemplo: en 1973 dos miembros del Comité Nobel demitieron por el otorgamiento del Nobel de la Paz a al secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger y al negociador norvietnamita Lê Đức Thọ “... por negociar un alto el fuego destinado a poner fin a la intervención estadounidense en Vietnam”. La guerra no había terminado y aún no había señales de llegar a un acuerdo. El negociador norvietnamita Lê Đức Thọ no aceptó el premio. Otra controversia histórica ha sido descrita como “una de las mayores omisiones en la historia del Nobel. Mahatma Gandhi, figura central en el movimiento independentista de la India y un destacado defensor de la no violencia, fue nominado cinco veces al Premio de la Paz, pero nunca lo ganó”. En 1948 fue nominado nuevamente poco antes de su asesinato. Ese año, el comité no concedió ningún Premio de la Paz. Existen otros tantos ejemplos que hacen posible un entendimiento sobre la importancia de estos reconocimientos en la estructura y la construcción del momento histórico que se vive.
La verdad es que no se si ocurre, pero que bueno sería que a partir de del momento de la presentación de estas y otras importantes distinciones, aprovechemos para abrir espacios de discusión y análisis, particularmente en los centros educativos a nivel universitario, para estudiar el contexto, discutir algunas particularidades, premiaciones pasadas y su influencia en el desarrollo de la actividad humana en todas sus disciplinas y elaborar iniciativas de seguimiento que puedan ser útiles para cuando las razones de lo premiado, en las ciencias por ejemplo, nos alcance para bien o amenaza con afectarnos.
La literatura continuará dibujando nuestro tiempo en todos los idiomas y desde todos los rincones del mundo. Cada año que se premia a un escritor o escritora que ha dedicado gran parte de su vida a plasmar cada tiempo con imágenes por medio de las letras, será un capítulo que permitirá estudiarnos en el futuro. La búsqueda de la Paz continuará siendo un deseo y una tarea ineludible.