Ciudadano de primera o de segunda categoría
- 08/02/2026 00:00
Recientemente, vimos que la Comisión de Reformas Electorales aprobó una norma para que se “legalizara” la discriminación. Esta consiste en que los partidos políticos tengan más derechos que el individuo que camina por la calle. En caso de que usted no lo haya visto, se aprobó una norma por medio de la cual los partidos pueden postular en circuitos electorales “plurinominales”, a varios candidatos en una sola lista, o sea, todos sus candidatos a un puesto de elección en el orden que ellos determinen y quienes votamos, podremos elegir si votamos por uno solo o por la lista completa.
“Desde mi balcón” veo que esta modificación a la legislación electoral no soporta una demanda de inconstitucionalidad, si nuestra Corte Suprema de Justicia la evalúa y emite su fallo dentro del tiempo perentorio que la ciudadanía necesita. No puede ser que, porque yo estoy inscrito en un partido político, debo tener más derechos que si no lo estoy. Mas cuando, a pesar de que hay una gran cantidad de inscritos en estos, me atrevería a aseverar que la mayoría de la población no confía en ellos.
Esta Comisión de Reformas Electorales se ha caracterizado por muy buenas discusiones y de ella han salido varias propuestas que eventualmente se proponían y eran aprobadas en la Asamblea Nacional, sin embargo, de igual manera, otras que se aprobaban en este foro, ni siquiera se les tomaba en cuenta cuando llegaban a la “5 de mayo”, pues a los partidos políticos no les interesaba que se aprobaran. Así, los ciudadanos perdíamos la posibilidad de tener una participación más activa en política o, peor aún, sentimos que nuestros diputados no tomaban en consideración lo que, hasta sus propios representantes en la referida comisión de reformas habían aprobado. Este año esta comisión ni siquiera tomó en consideración invitar, como siempre se había hecho, a los representantes de los clubes cívicos y otros que se sintieron excluidos de tan importante encuentro.
Los ciudadanos demandamos del Tribunal Electoral y de la Asamblea Nacional que se nos permita participar, opinar e influir sobre lo que, eventualmente podría afectarnos a nosotros, la mayoría, los ciudadanos. Somos nosotros la base de la democracia, aunque a veces solo nos recuerdan cada 5 años. En vez de limitarnos derechos, lo que deberían evaluar e implementar, es permitir lo que ha resultado tan efectivo en otros países como las elecciones interpartidarias, por medio de las cuales varios partidos y movimientos acuerdan proponer candidatos que irían a unas elecciones donde podría votar cualquier ciudadano y de ahí saldría un solo candidato que, evidentemente saldría fortalecido para enfrentar a los grandes partidos o movimientos. Este sistema me parece mucho más práctico y efectivo que la tan mentada segunda vuelta, que lo único que hace es propiciar negociados bajo la mesa y compromisos incumplidos.
De igual manera, en vez de entorpecer la constitución de partidos políticos, deberían facilitar la constitución de estos, permitiendo que ciudadanos con ideas afines puedan constituirse como partidos y de esa manera quizás, ordenando un poco la política nacional. Considero que nuestro país está más que listo para que podamos tener elecciones de “medio término” para diputados. Esto serviría como una llamada de atención a quienes ganen la presidencia y como balance en el poder que gobierna en el país.
Sobre la financiación de los partidos, hay opiniones y opiniones y hay puntos muy valederos, pero creo que hay que ejercer más controles y supervisión de estos fondos estatales. “Lo más probable es que la ‘Sirenita’ camine antes de que esto se apruebe, pero debemos seguir intentando corregir los entuertos a los que nos tienen sometidos quienes son ‘dueños de su propio partido’ y se están convirtiendo en terratenientes de regiones enteras del país.”
Para concluir, creo que la Comisión de Reformas Electorales debería constituirse en un brazo del Tribunal Electoral, con participación proporcional, de quienes conforman los partidos políticos y de los que no, y que lo que se apruebe ahí se convierta en ley de la República. Así, a lo mejor, se puedan corregir los errores a los cuales nos han sometido a quienes somos esa mayoría silente que sale a votar cada 5 años.