¿Cómo resolvemos el tema de los descuentos a pensionados?

  • 04/10/2026 00:00

En los medios de comunicación se ha estado viendo una serie de protestas, manifestaciones y similares, por parte de personas jubiladas o pensionadas y hasta se han formado bandos a favor y en contra del proyecto de ley que fuera aprobado en la Asamblea General, considero que gracias a la presión mediática ejercida por estos compatriotas.

Muchos dirán que el descuento aprobado en los tres debates podría causar un impacto, por un lado, a pequeños y microempresarios y a la postre al propio erario. Otros dirán que en realidad se está haciendo justicia para con aquellos que prestaron sus servicios ya sea al gobierno nacional o en la empresa privada.

Pero en la realidad, este tema no es ni debe tornarse en un “Calle Arriba” vs. “Calle Abajo”, pues nadie sabe lo que realmente están viviendo estos miles de panameños en el día a día. Pocos saben cómo logran manejar el tema los comercios que deben ofrecer estos descuentos e, igualmente nadie se pone en los zapatos del gobierno a la hora de deducir estos impuestos, ya sea directamente o a través de créditos fiscales y lo complicado que este tema se torna para todos.

Empecemos por el hilo más corto que resulta ser el de aquellas personas que trabajaron una cantidad significativa de años, devengando un salario que de a suerte les alcanzaba para cubrir sus necesidades básicas, brindarles una educación justa a sus hijos y uno que otro “lujo”. A estas personas, al final de su vida laboral, se les compensa con una pensión que, en muchos casos, no representa ni siquiera el 30% de lo que devengaban, lo que implica que la persona vea desmejorada la forma de vida a la que estaba acostumbrada.

Por otro lado, tenemos a los comerciantes que deben otorgar los respectivos descuentos a estos pensionados, que podrían llegar a ser de un 25% del importe en un restaurante, por ejemplo. Lo interesante es que, a pesar de que ahora sí puede deducir del impuesto sobre la renta a pagar el monto que le ha descontado al pensionado, este restaurante no puede deducirlo de lo que debe pagar como impuesto sobre la renta hasta el año siguiente, cuando le toque presentar su declaración de renta. O sea, el restaurante financia al Gobierno Nacional por hasta 11 meses.

Y la tercera pata de la mesa es el Gobierno Central, que debe emitir ya sea créditos fiscales o aceptar deducciones por el monto equivalente al porcentaje correspondiente, afectando, por ende, su recaudación y su capacidad de invertir o cubrir el gasto corriente de la operación estatal.

Y, entonces, ¿qué se puede hacer? Se preguntarán los que nos acompañan hasta aquí. Desde mi balcón, y si lo vemos desde la óptica del pensionado, hay varias opciones: se hace un ajuste anual equivalente a la inflación real a las pensiones de los pensionados, como se ha sugerido en varias ocasiones, que debería ser lo ideal; o, sencillamente, se hacen ajustes reales al costo de la vida de estas personas que necesitan de una mano amiga para, en muchos casos, subsistir. El posible aumento, debe hacerse de manera igualitaria para todos, no como algunos personeros han manifestado que debe ser para los que ganan menos de una cifra específica. Sin embargo, considero que, como una posible contribución de parte del beneficiario final, sería que la edad para recibir el descuento se incremente de los 55 o 60 que es actualmente, a 65 años para todos.

Otra opción, que no descarto que pueda ser simultánea, es que, para no perjudicar a los comerciantes que se ven afectados al otorgar el referido descuento, se les permita deducir el monto del descuento otorgado, ya sea al momento de presentar la declaración de renta anual o del pago del ITBMS, que se debe cancelar mensualmente. Esto ayudaría a los comercios respectivos a afrontar esa carga que se les ha impuesto.

Para cerrar el ciclo, el Gobierno es quien debe enfrentar el ajuste a los pensionados, de una manera u otra. Es la salud y la vida de un adulto mayor lo que pudiera estar en juego y eso no tiene precio.