Cómo se vio el mundial
- 19/07/2026 00:00
En pocas horas se enfrentarán los dos equipos que clasificaron para jugar la final de la Copa del Mundo, en la cual sirvieron de anfitriones tres países de América: Canadá, los Estados Unidos de América y los Estados Unidos Mexicanos. Es mucho lo que se ha hablado sobre esta copa, no tanto por la calidad de jugadores y equipos, sino más bien por la parte organizativa, que a pocos nos cuesta entender.
Por un lado, se cuestiona la “intervención” del ente regulador del fútbol internacional, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), a la cual se le han achacado tantas cosas; entre ellas, cómo se repartieron los países en sus respectivos grupos, el comportamiento de árbitros y del VAR, la invención de un “entretiempo” que se denominó cooling break, que inició en el mundial de Catar y no llamó la atención, pues las excesivas temperaturas en las que se jugaba lo hacían justificado, pero no así en esta Copa 2026.
A muchos les sonó como que inventaron un tiempo para que las televisoras que lo transmitieron pudieran aprovechar para vender más comerciales; de igual manera, estos nuevos espacios sirvieron para que los directores técnicos pudieran hacer ajustes en su programa de juego ante otra selección, pues la original no les estaba funcionando. Esto, para los que saben de fútbol, no se acostumbra en un deporte donde se demuestra la fortaleza de los jugadores.
El costo de los boletos de entrada se convirtió en precios privativos para una gran cantidad de personas que viajaron a los tres países; sin embargo, no pudieron comprar las entradas, a lo mejor para beneficiar los fan fests que se desarrollaron en las ciudades sedes y replicadas en varios otros países. Adicionalmente, se vio cómo se inventó un premio que, para los efectos, solo sirvió para complacer los deseos de un presidente que había reclamado un Nobel sin haber hecho nada por ganárselo. El mismo que intervino para que se suspendiera el efecto de una tarjeta roja para un jugador y este pudiera participar del partido siguiente. El comentario general fue que nadie recordaba algo similar y que pudiera convertirse en una final para los efectos de estas penalizaciones.
Las faltas evidentes que no fueron marcadas, las que sin que hubieran sucedido se marcaban e intervenciones del VAR donde no cabía, dejaron un muy mal sabor entre los espectadores, pues para muchos se sintió que había un cierto nivel de favoritismo hacia algunos jugadores y países en especial.
Si un árbitro se presta a tener este tipo de conductas, el deporte en sí se desvirtúa y corre el riesgo de no quedar bien “ni con Dios ni con el diablo”. Entonces, se convierte en un comportamiento no solo preocupante, sino que despierta todas las alarmas posibles y desluce el deporte más popular del mundo.
Desde mi balcón, la cerecita sobre el helado fue la creación de un anillo de oro con una inscripción de campeón de la copa, la cual se le regalará a cada uno de los integrantes de la selección ganadora y el resto, de las 2,026 unidades que se ordenaron, se venderán al mejor por un precio bastante elevado también.
Y ahora viene la parte que a muchos no les va a gustar, pues como panameño me siento orgulloso de nuestra clasificación al mundial, pero al director técnico hay mucho que criticarle y a los jugadores igual. Nuestra selección disparó más veces al gol en el último juego que los otros dos partidos sumados. Nuestra selección llegaba al área y no disparaba, no sé si por instrucciones del DT, por la inseguridad de los jugadores porque había quienes tenían esa capacidad.
Llevamos una selección que, si no era la de mayor edad combinada, disputaba los tres primeros lugares. Una selección que no llevaba verdaderos goleadores, habiendo disponibilidad. De nada sirvieron las groserías del técnico hacia los periodistas cuando se le cuestionó sobre quiénes viajarían. Yo le podría haber dado unos cuantos nombres que hubiera dejado y otros que sí hubieran disparado al gol.
Que hemos adelantado mucho, claro que sí, pero en el mundial nadie califica qué tanto mejoraste; la única forma de ganar es disparar al gol y meter uno que otro. Ojalá sigamos mejorando como debe ser, pues los países que no fueron, sí que lo van a hacer.