Convicciones y esperanza
- 08/02/2026 00:00
Hay un dicho muy cierto que dice: “A Dios rogando, y con el mazo dando”. Ciertamente, quien no profundiza sobre la realidad de una situación, no puede, ni remotamente, abrir un compás para ofrecer ninguna solución. Hablemos de temas específicos. Tenemos prioritariamente líneas tan urgentes que un gobierno debe tener la disponibilidad para impulsar ideas acorde con la realidad de un país, para que, mejorando la situación, sus ciudadanos tengan una calidad de vida digna en todo sentido.
De hecho, hay tres líneas a seguir, pero ninguna tiene una varita mágica para soplar una lámpara de Aladino y remediar a corto plazo los problemas. En síntesis, tenemos los niños, los ancianos y la clase productora. Para poder clasificar un futuro, hay que empezar por la educación. Cambiar nuestra actitud, y preparar muy bien a nuestras futuras generaciones. No se logra en un día, pero con un plan bien estructurado, se van llenando las metas. ¿Cuál sería la meta inmediata? Un buen presupuesto para Educación, que comprenda, en primera instancia, invertir en capacitación en los educadores, con un buen salario, ya que estos son el eje del magisterio.
Un buen profesor, hace un buen estudiante. Además de proveer a niños y jóvenes con la nutrición necesaria para sostener horas de clase y aprovecharlas bien. También la instalación de parvularios. Está establecido en la Constitución, que un porcentaje del PIB debe ser asignado, por ley, a la educación. Y el cual debe cumplirse al 100%. Y debemos ser vigilantes para que esas medidas se cumplan. Si un profesor no tiene atributos de total convicción y valores, no puede, ni debe, estar en ese giro. Por ende, la primera regla es educación obligatoria continua del educador y posiciones según méritos. Sin improvisar, ni llenar posiciones por política. Un pueblo instruido, es un pueblo exitoso.
Si hay tantísimo dinero para cosas superfluas en la Asamblea, Ministerios, Corte Suprema, Canal, Juntas Técnicas, alcaldías y otras dependencias, con mucho más razón deben ser asignados los fondos para las necesidades prioritarias de un país que avanza con grandes retos, y, si queremos sobresalir como país insignia y punto de referencia, debemos poner en orden nuestra casa, como están haciendo otros presidentes, sobre todo en el continente americano, que, con gran valor, y a costa de críticas, se han enfrentado a múltiples crisis para llevar a cabo una buena administración. Y dejarnos ya de intereses personales y babosadas. Y, si, por qué no reconocerlo? Apoyemos a esta administración, les simpatice o no, visualizamos un gran esfuerzo para sobrellevar grandes crisis y poder contribuir, a la medida de su alcance, a futuro. Critiquemos con hidalguía lo que está mal, y recibamos con alegría lo que se hace bien. Cooperemos con los planes de progreso, demos lo mejor de nosotros, como panameños y saquemos adelante nuestro país.
Segundo punto: Una atención digna a los ancianos. En su larga experiencia pueden aportar muchísimo y están ávidos por ser de utilidad. A su edad ya tienen limitaciones, que aprenden a aceptar con alegría, pero que, pese a grandes sacrificios, siguen adelante para contribuir con la comunidad, y llenar vacíos que la sociedad ha olvidado.
Una gran necesidad es construir la Ciudad Geriátrica. Hogares de residencia. Donde haya un centros especializado en todo tipo de cuidados para los adultos mayores. Incluyendo un hospital, centro diurno, albergue temporal, comidas nutritivas, transporte adecuado, un medio ambiente adecuado con aire puro, múltiples distracciones para revitalizar y darle más actividad propia de su edad. Que no se sientan abandonados. Como también foros adecuados para sus familias y centros educacionales que tengan disposición y conocimiento sobre el cuidado de este grupo. Al igual que programas intergeneracionales donde jóvenes aprendan a interrelacionarse y asumir responsabilidades con los retos del mañana.
Tercer punto: La clase productora. Es el motor de un país. Apoyar totalmente a empresas que deseen invertir y convertir a Panamá en una referencia económica, atrayendo programas innovadores y dándole todo el apoyo a emprendedores, porque un país nace de personas humildes que desean salir adelante con honestidad, además de crear programas de responsabilidad social
En las empresas de mayor tamaño. Ayudemos al necesitado. En medio de nuestro diario sobrevivir, concentrémonos en enriquecer nuestra cultura, nuestros valores, nuestro país. No existe la perfección, solamente en Dios, pero tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo para que Panamá brille como la estrella que debe ser, y que tiene todo el potencial de serlo, si dejamos por fuera todos nuestros intereses personales y grandes rencores que no nos llevan a ninguna parte, salvo que a la destrucción, como sucedió en décadas pasadas, que se concentraron en destruir un país digno y lleno de esperanza y prosperidad. Porque somos Panamá ¡Y estamos orgullosos de ser panameños. A nosotros nadie nos echa cuentos. No nos dejemos embaucar por grupos ajenos a la democracia, los valores y el futuro. Unidos, lo logramos. Ofrezcamos soluciones, no agraven los problemas.