Cuando Panamá pregunta, la Universidad de Panamá responde
- 12/08/2026 07:25
El 10 de agosto, a las 7:34:29 a.m., un movimiento telúrico de magnitud 7.4 tuvo su epicentro en nuestra hermana República de Colombia. Debido a al lugar de su epicentro el movimiento pudo ser percibido en nuestro país. Pero más allá del fenómeno geológico en sí, hubo algo que llamó particularmente mi atención.
Transcurrido el movimiento telúrico, la población comenzó a buscar en las redes sociales: ¿qué está diciendo el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá?, ¿qué dicen nuestros especialistas?
No habían pasado ni 15 minutos desde que ocurrió el sismo cuando las principales televisoras del país ya buscaban la voz de un especialista. Antes de las 8:00 de la mañana, el director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, el magíster Néstor Luque, ya era consultado por los medios de comunicación para explicar a la población qué había ocurrido.
Y entonces pensé: ¿qué otra institución nos recuerda, en momentos como este, la importancia de la ciencia y del conocimiento al servicio de la sociedad?
En medio de la incertidumbre que puede generar un fenómeno natural, la población busca respuestas. Los medios buscan información confiable. Y las primeras miradas se dirigen hacia quienes tienen la preparación y el conocimiento para explicar lo que está sucediendo.
En este caso, esa mirada estuvo puesta en la Universidad de Panamá. No fue casualidad. Detrás de esa respuesta inmediata hay años de formación, investigación, monitoreo y trabajo científico.
La Universidad de Panamá no es solamente el lugar donde miles de jóvenes se forman profesionalmente. No son únicamente sus aulas, escuelas o facultades. También es una institución que el país consulta cuando necesita conocimiento. Y quizás ese sea uno de los indicadores más importantes de su verdadero impacto en la sociedad.
Porque la importancia de una universidad no se mide únicamente por la cantidad de estudiantes que gradúa, por sus publicaciones o por sus proyectos de investigación. También se mide por la confianza que la sociedad deposita en ella y por su capacidad de responder a las necesidades del país.
Ayer, en menos de media hora, esa confianza quedó nuevamente de manifiesto. Mientras muchas personas intentaban comprender qué había ocurrido, los medios ya estaban buscando a un científico de nuestra Universidad. Y detrás de ese científico estaba toda una institución que investiga, que genera conocimiento, que forma profesionales y que, sobre todo, tiene la responsabilidad de poner ese conocimiento al servicio de Panamá.
Pero esta realidad también nos plantea una pregunta que debemos hacernos como país: ¿Se está brindando a nuestras instituciones científicas y universitarias públicas las condiciones necesarias para que puedan seguir respondiendo cuando Panamá las necesita? Los especialistas que ayer fueron consultados no se forman en unas horas. Los sistemas de monitoreo no aparecen cuando ocurre una emergencia. Los laboratorios no se construyen cuando surge un problema.
La ciencia requiere inversión, infraestructura, tecnología, formación de investigadores y políticas públicas que reconozcan y valoren el conocimiento como una herramienta estratégica para el desarrollo nacional. Por eso, apoyar a la Universidad de Panamá y a nuestras instituciones de investigación no debe entenderse únicamente como un gasto. Es una inversión en la capacidad del país para comprender, anticipar y enfrentar sus propios desafíos.
Hoy fue un sismo. Mañana puede ser una inundación, un fenómeno climático, una enfermedad emergente, un problema ambiental o cualquier otro desafío que requiera respuestas. Y allí estará la Universidad de Panamá: investigando antes de que ocurran los acontecimientos, al servicio de la sociedad cuando el país necesita respuestas.
Pero para que esa respuesta sea posible, la ciencia debe ser una prioridad nacional y nuestras instituciones científicas deben contar con el respaldo decidido y sostenido de quienes tienen la responsabilidad de gobernar y construir el futuro del país. Porque detrás de cada respuesta hay algo que debemos valorar, proteger y fortalecer: la ciencia hecha en Panamá y para Panamá.