Déjà vu intervencionista

  • 15/10/2026 00:00

Comenzaré con un recuento, casi machacón de la historia, aunque el lector ya conozca los hechos. La invasión de Granada en 1983, nombrada Operación Furia Urgente fue una intervención militar de Estados Unidos y sus obligados aliados caribeños un 25 de octubre del año referido; el pretexto era eliminar la influencia soviética; recordamos una caricatura del esa acción, con un destructor seguido de una tropa de caribeños armados con lanzas, embarcados en cayucos.

La invasión de la República Dominicana comenzó el 28 de abril de 1965. Fue causada por la Guerra Civil en la cual el pueblo “constitucionalista” reclamaba el poder para Juan Bosch. Para esa intervención dentro de un conflicto interno los EE.UU. alegaban proteger a la isla del “contagio” cubano.

El triunfo sandinista: En julio de 1979, el Frente Sandinista derrocó a la dictadura de los Somoza, determinando el surgimiento de la Contra con grupos de contrarrevolucionarios, conocidos como los “Contras” formados por exmiembros de la Guardia somocista que iniciaron una insurgencia. Reagan financió a los Contras “para frenar” la influencia cubana en Centroamérica.

La Invasión de Panamá: es conocido que, detrás de los pretextos repetidos en todos lados, la invasión de Panamá buscaba implantar las condiciones para que el reintegro del canal y territorios aledaños no propiciaran el sostén de una soberanía integral

Actualmente: La primera acción conjunta de los países que conforman el Escudo de las Américas está dirigida contra una pluralidad de organizaciones, denominadas como “narcoterroristas transnacionales”. El pacto obliga a la “acción individual y colectiva para enfrentar la plaga del narcoterrorismo”; para ello, dispone las obligaciones legales internacionales y nacionales, como “congelaciones de activos”, “restricciones de inmigración y de visas para participantes de esas organizaciones y “responsabilidad penal para las personas que, a sabiendas, brinden apoyo material, incluido el apoyo logístico”, a las mismas.

Mencionan agrupaciones criminales comunes brasileñas.

De lo anterior se desprende que la independencia del gobierno de Lula está siendo sometida a acoso por parte de Trump apoyándose en el Escudo de las Américas. La secuencia es presión política- económica e invasión. Brasil es un país grande, una potencia de rango medio, por lo cual demandará de los intervencionistas un trato cautelosos, pero no distinto: El boicot ecónomo y el apoyo a opositores más la búsqueda de actores golpistas en ciernes se suma a la vecindad de las fronteras venezolanas al norte para utilizarse como base de operaciones a grupos desestabilizadores. El imperialismo no se quedará quieto y es creativo. Se vienen momentos difíciles para Brasil y para las fuerzas antihegemónicas de América Latina.

Para colmo tenemos la neutralización de unas Naciones Unidas que protagonizan una inversión de la lógica, porque lo general no determina lo particular ya que hay una nación particular como los EE.UU. que le impone su criterio particular a la generalidad de las naciones del mundo. Lo anterior pone sobre la mesa la urgencia de mover la sede de las naciones unidas hacia un espacio neutral.