Del mar a la economía: el alcance del calentamiento oceánico
- 31/10/2026 00:00
Cuando un pescador debe navegar más lejos para encontrar peces, aumenta su gasto de combustible y puede disminuir lo que gana al regresar a puerto. Cuando una costa se deteriora, viviendas, hoteles y caminos pueden quedar más expuestos al oleaje. Los cambios en el océano tienen consecuencias que llegan al presupuesto familiar y a las actividades económicas que dependen del mar.
El océano proporciona alimento, oxígeno y medios de vida. Los organismos microscópicos de sus aguas superficiales producen oxígeno, mientras el mar absorbe calor y ayuda a regular el clima. La contaminación, la pérdida de hábitats y el calentamiento por cambio climático presionan estos ecosistemas y comprometen los recursos que sostienen la pesca y otras actividades costeras.
El Informe del Estado Oceánico número 10º | CMEMS, de Copernicus, recoge una década de seguimiento de la variabilidad natural del océano y de cambios que afectan a los ecosistemas, la biodiversidad y las sociedades. Este seguimiento permite observar cómo evoluciona el mar y comprender las condiciones de las que dependen comunidades y sectores económicos.
Sobre ese escenario actúa El Niño, un fenómeno natural caracterizado por el calentamiento persistente de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental. Modifica la relación entre el océano y la atmósfera y altera las lluvias y las temperaturas en distintas regiones a nivel mundial. Puede favorecer sequías en unos lugares y lluvias intensas en otros, con consecuencias para las poblaciones y sus actividades.
Según la actualización de octubre del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia, el episodio actual presenta condiciones muy fuertes. Sus previsiones apuntan a un debilitamiento durante 2027, aunque podría continuar durante parte del primer semestre. Sus efectos pueden prolongarse después de que disminuya su intensidad.
La Organización Meteorológica Mundial prevé temperaturas superficiales aproximadamente 3,8 grados Celsius superiores al promedio habitual en la región de seguimiento del Pacífico tropical durante noviembre de 2026 a enero de 2027, con un máximo hacia diciembre. Esa diferencia se llama anomalía de temperatura: compara el agua con lo habitual para esa zona y época. Es una previsión, no una temperatura ya registrada.
El calentamiento puede modificar las condiciones de alimentación y reproducción de la vida marina. Algunas especies se desplazan hacia aguas más frescas. Para la pesca artesanal, eso puede exigir recorridos más largos y mayores gastos. La pesca industrial también puede afrontar cambios en sus zonas de captura. Las consecuencias varían según la especie y el lugar. En las costas, la pérdida de hábitats puede reducir recursos pesqueros. La erosión costera, y las inundaciones pueden dañar viviendas, accesos portuarios e instalaciones turísticas. Así, el deterioro ambiental puede traducirse en costos de reparación e interrupciones del trabajo. Algunos daños ecológicos podrían ser irreversibles, aunque determinar cuáles requiere evidencia específica.
La pesca, el turismo y el transporte marítimo conectan estas repercusiones locales con las economías nacionales, regionales y mundiales. Proteger el océano significa cuidar el alimento, los ingresos y las condiciones de vida que dependen de él. Lo que cambia en el mar también cambia la vida en tierra.