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Del narcotráfico al fentanilo y opioides sintéticos

Actualizado
  • 24/04/2024 00:00
Creado
  • 23/04/2024 12:19

Entramos en la era del fentanilo y opioides sintéticos, mercado más violenta e incontrolable, pero generador de mucho capital ilícito, para los capos globales de las drogas

Ver cómo hoy las propias fuerzas económicas, políticas y militares norteamericanas combaten las organizaciones del narcotráfico, en territorios donde se producen, venden o transitan drogas, (Ecuador, San Salvador, México, Colombia, Honduras, Perú, Bolivia, Panamá), muestra una tendencia de sacarlo del mercado mundial, luego de permitir una gran acumulación de capitales en su ilegalidad, frente al surgimiento de nuevas y peligrosas sustancias alucinógenas (fentanilo), producidas y consumidas hoy, en su propio territorio; tal como pasó con el contrabando del wiski, llegó el momento de legalizarla y darle paso a nuevas drogas que generan mucho más beneficio y en poco tiempo forjan una gran acumulación de capital, avalado por un mercado cautivo.

Es comprensible hoy, cómo este gran negocio del narcotráfico, permitió darle poder a las bandas delincuenciales, que determinaron el poder político del país, su organización económica y su real poder en comunidades populares donde imponían su poderío en las fuerzas policiacas, gubernamentales. Poco a poco, hicieron cotidiano los crímenes pagados (sicariato), tumbes y se forjó una subcultura del narcotráfico.

¿Cuándo se cae este “negocio”?, cuándo el dólar empieza a salir de la economía norteamericana y fluir en el mercado mundial tras un proceso de lavado, que les permitió generar grandes fortunas, adquirir grandes y lujosas propiedades, autos modernos, gastos lujosos, etc., lo que les accedió ampliar sus redes hacia Europa, sin pagar impuestos ni dádivas al gobierno norteamericano; por el contrario, esa salida de cientos y miles de dólares les generó la caída del valor del dólar y una inflación incontrolada.

Tal como pasó con el Wiski, cuando Alphonse Capone (cara cortada), en 1925, se adueña del hampa en Chicago, explotando la prostitución, el juego ilegal y el tráfico de alcohol. Así empezó y culmina la era del narcotráfico. Al Capone, tal como lo hizo Pablo Escobar, para tomar el control pleno del narcotráfico, eliminó a todos sus rivales tras una serie de guerras mafiosas (banda de Ajello y la de Bugs). Tras deshacerse de sus rivales, consolidó su capital con el tráfico ilegal de bebidas alcohólicas producto de la ley seca y por una vasta red clandestina de salas de juego y prostitución.

Se calcula que en 1927 Al Capone acumulaba unos cien millones de dólares. En el año 1931 fue detenido por evasión de impuestos y condenado a 11 años de prisión, cumplido ocho años de condena, se le concede libertad condicional. Arruinado, físicamente débil y con la mente deteriorada, se retira a su mansión de Miami Beach, fallece en 1947 producto de un derrame cerebral como consecuencias de la sífilis terciaria contraída en su juventud y que nunca trató médicamente. En 1927, el Tribunal Supremo impuso un impuesto que obligaba a tributar por los ingresos ilícitos, esta ley permitió apresar a Al Capone.

Tal como se quiere legalizar el consumo de drogas, en Estados Unidos, la Ley Seca prohibía la manufactura, venta y transporte de bebidas alcohólicas, pero en 1933, el presidente Roosevelt, legaliza la venta de cerveza y vino, derogando la Ley Seca. Mucha similitud hoy con el uso personal de marihuana.

Así mismo, hoy, la Interpol, FBI, DEA, y otras, promueven detenciones de capos, militantes de las bandas y encarcelamiento masivo para las pandillas que trafican drogas, incautación enorme de drogas, inclusive aúpan enfrentamiento con la ciudadanía para desaparecer la violencia barrial promovida por las bandas (caso Haití, San Salvador, Ecuador).

Por tal razón, hoy en nuestro país existe una gran aprehensión de pandilleros, asignados en los abarrotados centros carcelarios, donde se enfrentan a pandillas rivales y ven venir el futuro sin esperanza.

Hay presencia militar norteamericana en estos países (bases militares) donde con su tecnología direccionan aprehensiones, incautaciones y juicios a capos nacionales /internacionales.

Definitivamente, como Al Capone, nuestros capos nacionales están detrás de los barrotes, humillados, arruinados y sin ningún porvenir en sus ilícitos negocios; por el contrario, son menospreciados por la ciudadanía que no aguanta la violencia y el sicariato en todo el país.

Entramos en la era del fentanilo y opioides sintéticos, mercado más violenta e incontrolable, pero generador de mucho capital ilícito, para los capos globales de las drogas.

El autor es economista