¿Dónde se cumple el derecho al agua?

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  • 24/06/2026 00:00

Deseo compartir con quienes nos leen una breve reseña de la sequía, porque la falta de agua no es exclusiva de la península de Azuero sino de todo el país. No hay provincia, distrito, corregimiento o barriada que no sufra por este problema.

Los gobernantes, conociendo la situación de sequía en Azuero, -las cuales se conocen desde finales del siglo XIX y muy intensa en la década de 1873 a 1883-, no hacen nada. Nos relata en la investigación realizada por el doctor Stanley Heckadon Moreno en el libro De Selvas a Potreros, la colonización santeña en Panamá: 1850 1980.

En 1879 a 1880 fue devastadora. Así nos dice J. Rodríguez, -testigo del impacto de este fenómeno sobre la sociedad de su tiempo, señalando angustiado lo siguiente: “La miseria y el hambre están haciendo estragos en estos pueblos, hasta el extremo de haberse muerto de hambre algunos y estar contrayendo otro las enfermedades consiguientes a la escasa y mala alimentación, pues muchas familias se mantienen hoy con la cepa de los tallos de plátano y el corazón de Las Palmas... Sin que haya la esperanza de cesar pronto este mal, pues las cosechas no principiarán hasta de aquí a 3 meses. En el siglo XX las sequías son más fáciles de documentar nos dice el Dr. Heckadon. Así, en un periodo de 15 años tomado al azar, 1930-1945, las hubo de 1930 a 1931 y en 1939 y 1945 cada una ocasionó graves pérdidas económicas y dislocación social.

El diario chitreano El eco Herrerano describe así el fenómeno de 1939. “Los pueblos de las provincias centrales, especialmente de Herrera y Los Santos son víctimas de la más cruel de las sequías que se han registrado en nuestro país. Como consecuencia de este gran azote de la naturaleza, estamos contemplando los cuadros de miseria más tristes que uno pueda imaginar. De Norte a Sur, Panamá tiene 500 ríos y 52 cuencas hidrográficas.

La vertiente del Pacífico posee 350 ríos y sobresalen los ríos Tuira, Chucunaque y el río Chagres, que ha servido para el funcionamiento del Canal de Panamá y 150 ríos en la vertiente del Atlántico, entre ellos: el río Sixaola, Changuinola y el de Coclé del Norte. En la ciudad de Panamá hay 40 ríos y quebradas en casi todas las ciudades de las distintas provincias. No hay explicación alguna que valga que las familias panameñas no cuenten con agua potable en sus hogares las 24 horas del día. Solo la negligencia e incapacidad de las autoridades responsables de garantizar el agua en cada uno de los hogares panameños. La única explicación es que no les importa la vida de las y los panameños.

El Presidente ha dicho que podemos hacer todas las manifestaciones o cierres que queramos, pero nada va a cambiar. Esta manera de expresarse es un menosprecio e insulto a la ciudadanía. ¿No dijo usted: Este es el plan que tenemos para garantizarle agua al país para que los niños no se enfermen o mueran producto de agua sucia y contaminada?

Desde finales del siglo XIX se han venido señalando las consecuencias de la carencia de agua potable. Cuando el doctor José Renán Esquivel fue ministro de Salud su objetivo fue garantizar agua potable a los hogares y se establecieron los comités de salud y se hicieron cerca de 200 acueductos rurales. Hoy usted dice que no se puede y que no se va a hacer, pero lo que sí pretende hacer es el embalse en río Indio y quieren abrir la mina para contaminar aún más nuestras aguas, suelos y el aire.

¿Ha pensado usted en las vicisitudes que vive una familia sin agua? El aseo se limita o no se puede hacer; se vive en apartamentos y todo el ambiente de la casa se impregna de mal olor; recoge agua donde pueda sin saber si está o no apta para tomar o cocinar; después de una larga jornada laborar tiene que esperar hasta las 11:00 p.m. por si el agua llega, y de no hacerlo se levanta a las 4:00 a.m. a recogerla, lo cual implica alzar los galones llenos y pesados, lo que esto conlleva fuertes dolores en la espalda y en la cintura de las personas.

Señor Presidente: Como ciudadanas y ciudadanos de este país exigimos que mire hacia esas miles y miles de personas que tienen que acostarse a altas horas de la noche y levantarse a primeras horas de la mañana para tratar de conseguir un galón de agua.

A un año de descubrir la contaminación que se daba en los ríos Estibaná y La Villa todavía no hay un informe oficial de lo sucedido y tampoco de quienes son los sancionados y cómo se va a indemnizar a las personas afectadas. Llamamos al Gobierno Nacional a que le dé respuesta a la población panameña, garantizándole agua a cada hogar, las 24 horas del día.

* La autora es educadora