¡Dos verdades o dos mentiras!

Roberto Barrios | La Estrella de Panamá
  • 05/03/2026 00:00

Cuando comenzábamos a alentar la esperanza de que a las actuales autoridades ya se le había agotado la capacidad para producir informaciones, tan contradictorias como desconcertantes, los titulares de los ministerios de Economía y de Educación nos acaban de soltar otras dos perlas para su colección: Por un lado el del MEF afirma, directamente responsabilizando a la de Educación, que durante el año 2025 este ministerio solamente ejecutó el 17 % del presupuesto que se le asignó para inversiones; por el otro la de Educación dice que esa afirmación es falsa. ¿Dos verdades o dos mentiras?

Que las susodichas autoridades se contradigan públicamente y den nuevas muestras de sus inconsistencias, si no fuera porque las consecuencias repercuten y las sufre nuestro ya desvencijado sistema educativo, servirían, como mínimo, para más de una caricatura que retrate la incompetencia de los implicados. Lo verdaderamente grave y que debe ser motivo del repudio ciudadano son, tanto las connotaciones de las violaciones legales cometidas como los evidentes perjuicios causados a quienes deben recibir los beneficios del sistema educativo.

Por mandato legal, a la educación debe asignársele en el Presupuesto General de Estado el 7% del Producto Interior; pero como está más que demostrado, las autoridades se pasean en ese mandato. Cuando bajo el presente gobierno se elaboró el proyecto del Presupuesto para el año 2025, con la correspondiente alharaca se publicó que se había respetado el mandato legal y que a la educación se le habían asignado los montos correspondientes. La cifra rondaba los 1,700 millones, que incluía las asignaciones para gastos de inversión.

Durante el transcurso del año, siguiendo con la malsana práctica que se ha hecho la rutina del desorden presupuestario que impera en nuestro país, del monto anterior, mediante los traslados de partidas se cercenaron más de 400 millones al presupuesto asignado al ministerio de Educación. Y como si lo anterior no fuera suficiente, no hace mucho el MEF, hay que pensar que para justificar los zarpazos a los fondos del Meduca para asignarlos a otros ministerios, afirmó que el ministerio de Educación solo ejecutó el 17 ó el 18 % de su presupuesto para inversiones.

Acaba de comenzar el nuevo año escolar con los correspondientes y consabidos informes y denuncias de un sinnúmero de escuelas en mal estado. Por consiguiente, si es verdad lo que afirma el MEF, corresponde que la titular del Meduca explique porqué no uso los fondos que se le asignaron para inversiones que, en un orden mínimamente lógico, debieron invertirse en primerísimo lugar en “poner a punto” los centros educativos existentes. Ahora, si como afirma la señora Molinar, lo que dijo el MEF es falso, también tendría que explicar porque siguen existiendo tantas estructuras escolares en condiciones deplorables.

El presente gobierno camina rumbo a cumplir dos años de gestión, tiempo más que suficiente para que haya podido ofrecer mejores resultados no solo en el ámbito educativo sino en muchas otras áreas. No solo la educación ha sufrido las consecuencias de su ineficiencia. Fue necesario que murieran niños tratando de cruzar ríos sin puentes para que ahora se anuncie que se destinarán varios millones a construirlos; fue necesario que el MEF diga que el Meduca no invirtió los recursos que debía invertir en infraestructuras para que ahora se anuncie la construcción de varios nuevos centros educativos.

Apenas llevamos dos meses de vigencia del Presupuesto del 2026 y de acuerdo con las prácticas impuestas por el MEF se deben estar asignando las partidas contras las cuales se gastará en el transcurso del año. Visto lo que ha ocurrido, caracterizado por el desencuentro entre el MEF y el MEDUCA, oportuno sería que con la fanfarria que se emplea para cosas menos importantes, se publiquen las cifras exactas presupuestadas para inversión en la educación durante el año, con detalles específicos y los correspondientes cronogramas que indiquen cuando se harán realidad. Y, por otra parte, y no menos importante, que el gobierno se comprometa a que esos fondos no volverán a ser escamoteados mediante las triquiñuelas de los traslados de partidas.

* El autor es abogado