Economía circular: motor esperanzador contra el cambio climático

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  • 07/03/2026 00:00

La economía circular transforma residuos en recursos, prolongando la vida útil de materiales y reduciendo el consumo de nuevos (evitando la extracción y uso de recursos naturales). Este modelo no solo ahorra dinero, sino que frena el calentamiento global al evitar y disminuir emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecer la resiliencia climática.

Imagina un mundo donde nada se desperdicia, donde los productos se reutilizan, se reparan o reciclan en lugar de desecharse. A diferencia de la economía lineal que consiste en extraer, producir y botar, la economía circular cierra el ciclo, minimizando extracciones de nueva materia prima y emisiones. Según expertos, este modelo, podría reducir hasta un 99% los desechos y emisiones en sectores clave. Esto mitiga el cambio climático al evitar quema de fósiles y adapta economías a sequías o eventos extremos mediante eficiencia.

En Vietnam, el Plan de Acción Nacional sobre Economía Circular promueve diseño ecológico y reciclaje en plásticos y textiles, reduciendo emisiones mediante uso eficiente de recursos. En la India, la iniciativa “Plastic Waste Management” integra reciclaje en circuito cerrado, logrando tasas de recuperación del 90 al 95 % en plásticos y cortando emisiones por menor producción de productos virgen. Estas políticas generan empleos y desvinculan el crecimiento de contaminación.

El Pacto Verde Europeo impulsa la circularidad con metas de cero emisiones netas para 2050, canalizando el 37 % del gasto a acciones verdes. Estudios muestran que, en residuos, las emisiones bajan un 52 %; en construcción, un 48%; e industria en un 26 %. La Fundación Ellen MacArthur estima que circularizar “compensaciones de materias primas”, el 45 % de las emisiones ligadas a su producción, equivalente a 9.3 % de las globales de la UE. Esto adapta la región a escasez hídrica, reutilizando agua para ahorrar hasta 1,200 millones de m³ anuales en España.

En Latinoamérica y el Caribe, las estrategias circulares en el sector agroalimentario y manufacturero reducirían la huella de carbono un 34% y de materiales un tercio. En Panamá y Colombia, por ejemplo, Veolia captura biogás de residuos, destruyendo el metano al reducir 711,905 tCO2e en 4 años y evitando 22,150 tCO2e al sustituir el gas natural. Proyectos como “Too Good to Waste” del BID mejoran gestión de residuos, elevando la circularidad del <1 % al 6 % y creando 8.8 millones de empleos.

La economía circular demuestra que soluciones prácticas ya existen, inspirando acción climática. Adoptémosla para un Panamá más inclusivo, con menos emisiones de gases de efecto invernadero y más resiliente al cambio climático.

* La autora es geógrafa y exministra de Ambiente