Educación, deshonestidad y desarrollo

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  • 31/08/2026 00:00

En este tiempo de preocupaciones por la influencia de la inteligencia artificial (IA) se siguen sumando amenazas a las que ya veníamos arrastrando. Es decir, dificultan la formulación de estrategias para mejores perspectivas para el desarrollo humano inmediato ya futuro, si estamos distraídos con problemas pendientes y, peor aún, problemas que no debieron existir.

Las autoridades informaron de la detención de 23 personas “... por su presunta vinculación con una red dedicada a confeccionar y vender títulos, créditos y diplomas falsos para obtener cargos dentro del sistema educativo”. Según datos recientes, el número de casos en el Ministerio de Educación asciende a 401. No debemos pensar que son casos aislados, lo más seguro es que en todo el sustentado servicio público, existen cientos, sino miles de casos por descubrir. Esos, los que han descubierto y los que aún no se saben, aspiraban y algunos lograron ocupar posiciones de liderazgo en el campo educativo, en esta sociedad que navega sobre la incertidumbre de la supervivencia, amenazados por la delincuencia organizada, con un sistema de justicia claramente imperfecta y con todos los otros retos de corrupción y juega vivo que conocemos.

El papel del educador y de todos los que trabajan en ese sistema, es procurar la educación y preparación de las nuevas generaciones, con el fin de enfrentar los retos futuros y estar a disposición del desarrollo del país desde el sector público o privado. Tienen la encomiable responsabilidad en la formación de hombres y mujeres probos y honestos, no hay otra manera de ponerlo. ¿Con qué cara un “educador (a)” aconseja a un estudiante sabiendo lo que ha hecho para alcanzar su posición dentro del sistema?

En un escrito titulado “Aquella delgada línea”, decía que “... la línea entre la honestidad y la hipocresía era bien delgada, (...) que no se fiaran de lo que algunas personas eran capaces de decirles en sus caras, sin resquemor y con una sonrisa”.

"Algunos humanos, esos que andan a diario en busca de reconocimientos por adulación; acaparar espacios y ganar aplausos, son muy expertos en estos comportamientos. Han afinado su manejo y conducta social con esos objetivos en mente; alcanzar metas superiores en empresas o instituciones mediante un acto superficial y vacío de una presumida moralidad y honradez. Buscan afanosamente la oportunidad de reconocimiento y, con eso, en esencia, sus actos hacia los demás son artificiales; ejecutadas únicamente para llegar a ese fin".

No sé si las autoridades pretenden realizar una auditoría amplia y extensa de todo el sistema. La empresa privada no se debe confiar. "La integridad es de que saben muy bien quiénes son. No pretender engañar a ninguna persona para ganarles la partida. Por si no lo saben, esas partidas se pierden a la larga. Hay gente que habla y habla todos los días sobre muchos temas de los cuales sabe absolutamente nada. Han aprendido, con increíble éxito, en su acto birlibirloque, a convencer a otras personas de que saben de lo que opinan. Siempre tienen una respuesta a todo y si no la saben, la línea inventan. La poco puede separar a los embusteros de los verdaderos expertos de una disciplina”. La delgada línea también es buena para entender que hay poco espacio entre la honestidad y el descaro. Esa línea no se cruza, porque corres el riesgo de engancharte del lado pernicioso y la verdad te retrate como lo que realmente eres.

El reto es de cuidado. Para un desarrollo eficaz y sostenible, es necesario limpiar los sistemas de la inmundicia que no permiten una buena planificación. Si tenemos reservas sobre la influencia de la IA en diferentes aspectos de la vida cotidiana, entre esas, la posibilidad de llevarnos a tomar decisiones no muy convenientes sobre cualquier asunto, por decirlo de la manera más sencilla, debemos ir preparando a esta y las futuras generaciones en el manejo de las herramientas y las desconocidas posibilidades de la IA, para procurar un mejor desarrollo de las diferentes áreas de producción y cultura para el desarrollo de la sociedad.

Como señalan algunos expertos, tomaría por lo 20 años atender y corregir los retos y establecer procesos y programas educativos propios para el siglo XXI. Las fallas como las del fraude de los diplomas falsos, de ninguna manera contribuyen al desarrollo del país. Es necesario una purga en el sistema y una vigilancia estricta en la contratación de profesionales en todas las ramas del desarrollo.

*El autor es comunicador social