El BID y Panamá: nos estamos ahogando
- 26/06/2026 00:00
Comparto las críticas planteadas por la representante del BID. Lamentablemente, Panamá ha experimentado en los últimos años un aumento significativo de regulaciones que, en algunos casos, parecen excesivas. Esto ha impactado a profesionales liberales, contadores, comerciantes, la Zona Libre, la banca, los seguros e incluso a pequeños emprendedores y trabajadores informales que ni siquiera cotizan al sistema.
Mientras tanto, el Estado continúa creciendo en tamaño y burocracia. Resulta contradictorio que los partidos políticos reciban financiamiento estatal mientras varios de sus dirigentes han sido señalados o investigados por presuntos actos de corrupción. Esta realidad genera desconfianza en las instituciones y en el propio sistema democrático, cuya modernización seguimos postergando.
También es válido cuestionar las prioridades del gasto público. ¿Cómo se justifican compras de computadoras por millones de dólares cuando muchas escuelas aún no cuentan con infraestructura digna? ¿Cómo aspiramos a competir en escenarios internacionales, incluso en el deporte, cuando este sector ha sido históricamente descuidado por el Estado?
La burocracia excesiva termina ahogando la iniciativa privada, retrasando inversiones y reduciendo la competitividad del país. A ello se suman las preocupaciones sobre la administración de justicia, especialmente cuando algunos fallos generan percepciones de contradicción o de influencia política.
En ese contexto, el mensaje del BID resulta pertinente: menos burocracia y más competitividad. Panamá mantiene fundamentos económicos sólidos y continúa siendo una de las economías con mejores perspectivas de crecimiento de la región. Sin embargo, para sostener ese crecimiento y hacerlo más inclusivo, es indispensable fortalecer la institucionalidad, mejorar la gestión pública, simplificar trámites, garantizar la seguridad jurídica y promover una mayor inclusión económica.
La identificación de cientos de trámites duplicados, desactualizados o pendientes de digitalización demuestra que existe un amplio margen para hacer más eficiente al Estado. La modernización administrativa no solo beneficiaría a las empresas, sino también a los ciudadanos, reduciendo costos, tiempos y obstáculos innecesarios.
El verdadero desafío es construir un Estado más eficiente, transparente y orientado a resultados, capaz de impulsar el desarrollo sin convertirse en una carga para quienes producen, emprenden e invierten. Esa es la ruta para fortalecer la competitividad y garantizar un crecimiento sostenible para todos los panameños.
Si no corregimos el rumbo, seguiremos ahogándonos entre trámites, burocracia, ineficiencia y privilegios políticos, mientras las oportunidades de desarrollo se alejan de quienes más las necesitan.