El cobre con el que nacimos

  • 07/10/2026 00:00

En Panamá dedicamos mucho dinero a programas sociales con los que subsidiamos electricidad, gas, transporte, becas y apoyo a los adultos mayores. Aunque dichos programas cumplen una función necesaria, un buen empleo es lo que permite que una familia no dependa de esa ayuda, pague impuestos, cotice a la seguridad social y construya un futuro digno. Por ello, el presente artículo plantea una reflexión sencilla: ¿puede nuestra riqueza geológica producir esa clase de empleos? Parte de esa riqueza es el cobre, un metal fundamental para la economía moderna y cuya presencia en nuestro territorio tiene una historia muy anterior a la existencia de Panamá como país. La formación de estos yacimientos se remonta al Oligoceno, hace alrededor de 34 millones de años.

El hundimiento de una placa oceánica bajo el borde de otra en el Caribe generó magmas que, al enfriarse, concentraron metales en las rocas, entre ellos el cobre que hoy resulta indispensable para fabricar líneas de transmisión eléctrica, motores, tuberías, aires acondicionados, carros eléctricos, turbinas eólicas, paneles solares y redes de comunicación. Es también un metal especialmente necesario para el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA), que tendrá un papel creciente en la economía global. Aunque la IA sea intangible, necesita una infraestructura material: los cables para las conexiones y los sistemas de refrigeración para el calor feroz de los centros de datos.

Tres de nuestros ministros, presentaron hace poco sus recomendaciones sobre el futuro de la mina que, en diciembre próximo cumplirá tres años cerrada. Durante este periodo, la discusión sobre la minería y sus implicaciones ocupó un espacio muy importante. Tras el anuncio, la acción de First Quantum, propietaria del 90 % de Cobre Panamá, cayó un 31 % en la Bolsa de Valores de Toronto. Posteriormente se recuperó y cerró con una baja del 15 %, reflejando un cambio en las expectativas de sus accionistas. ¿Por qué? Porque uno de los mayores desafíos de la comunicación económica, consiste es reducir la brecha entre el mensaje emitido y el mensaje percibido: ¡una cosa es lo que se dice y otra lo que por fin se entiende!

Para ellos , el anuncio enfatizó el “cierre ordenado”, es decir, la arista política del asunto, y produjo incertidumbre acerca de las condiciones de la reapertura, que corresponden a las aristas operativa y financiera.

Una mina puede generar los recursos necesarios para ejecutar un cierre progresivo que sea técnica y financieramente sostenible. Para definir sus plazos, deben evaluarse el diseño original de la mina, sus condiciones actuales y los efectos producidos por la interrupción abrupta de sus operaciones.

Los ministros también señalaron que su informe contiene recomendaciones, pero no establece fechas ni determina la forma jurídica de una eventual solución. Se trata de un paso importante dentro de un proceso que todavía debe avanzar.

El siguiente corresponderá al presidente Mulino, quien deberá convertir los principios generales enumerados por Chapman, Moltó y Navarro en una solución compatible con la Constitución y, además, lograr que sea ambientalmente exigente.

Mientras tanto, muchos panameños se levantan a las 4:00 a. m., afrontan problemas de abastecimiento de agua, caminan por aceras oscuras y deterioradas para tomar dos buses, trabajan durante todo el día y regresan a sus casas cuando sus hijos ya están dormidos. Por eso, las eras geológicas, las fluctuaciones bursátiles y las complejidades de la comunicación efectiva no les importan.

Solo les importa cómo se invertirá en el pueblo el dinero que reciba el estado por la explotación minera y así realmente aprovechemos el cobre con el que nacimos.