El crimen que Panamá no debe olvidar
- 13/09/2026 01:35
Es triste que un hecho que marcó la historia de Panamá y expuso un capítulo oscuro de la dictadura militar todavía no sea conocido por todos. La muerte de Hugo Spadafora Franco, ocurrida el 13 de septiembre de 1985, estremeció al país por la brutalidad del crimen. Su asesinato cobró la vida de un médico y político panameño y profundizó la crisis bajo el poder de las Fuerzas de Defensa.
Spadafora nació en Chitré, provincia de Herrera, en 1940. Fue médico y dedicó parte de su vida al servicio de comunidades necesitadas. También participó en movimientos políticos fuera de Panamá. Su trayectoria lo llevó a desempeñarse como viceministro de Salud durante el gobierno de Omar Torrijos. Con el paso de los años, se convirtió en una de las voces críticas contra el poder militar que gobernaba el país.
Su enfrentamiento con Manuel Antonio Noriega se hizo directo. Spadafora denunció al entonces hombre fuerte de Panamá y cuestionó sus presuntos vínculos con el narcotráfico y otras actividades ilícitas. Sus declaraciones lo colocaron en una posición incómoda frente al régimen y lo convirtieron en una figura visible de la oposición.
En septiembre de 1985, Spadafora se encontraba en Costa Rica y decidió regresar a Panamá. El 13 de septiembre emprendió el viaje hacia la frontera. Según reconstrucciones publicadas por medios panameños, durante su recorrido fue detenido por miembros de las Fuerzas de Defensa. Después de ese momento, no volvió a aparecer con vida.
Horas más tarde, su cuerpo fue encontrado cerca de la frontera entre Panamá y Costa Rica. Había sido decapitado y presentaba signos de tortura. Su cabeza nunca fue localizada. La brutalidad del crimen provocó indignación dentro y fuera de Panamá y desató una crisis política.
El asesinato puso bajo cuestionamiento el poder de las Fuerzas de Defensa sobre las instituciones. El entonces presidente Nicolás Ardito Barletta intentó impulsar una investigación sobre la muerte de Spadafora, pero poco después los militares lo obligaron a dejar el cargo. El caso pasó a convertirse en una de las heridas más graves de la dictadura.
Años después, el crimen llegó a los tribunales gracias a la invasión. El 20 de octubre de 1993, Manuel Antonio Noriega, Francisco Eliécer González Bonilla y Julio César Miranda Caballero fueron condenados a 20 años de prisión por el asesinato de Spadafora.
La muerte de Hugo Spadafora trascendió los tribunales. Su asesinato alimentó el rechazo contra el régimen militar y se convirtió en uno de los hechos que marcaron el camino hacia la crisis política que culminó con la invasión estadounidense del 20 de diciembre de 1989 y el final de la dictadura.
Hoy, cuatro décadas después, Hugo Spadafora permanece en la memoria nacional. Su historia forma parte de un periodo de miedo y violencia que transformó a Panamá.
Recordar a Spadafora es más que recordar un crimen. Es mirar hacia una época en la que enfrentarse al poder podía costar la vida. Para las nuevas generaciones, conocer lo ocurrido, permite valorar la libertad, la democracia y el derecho a expresarse sin temor.