El cuidado: una oportunidad para el empleo y el crecimiento de Panamá
- 29/10/2026 00:00
Al igual que otros países de América latina y el Caribe, Panamá atraviesa una nueva etapa de su evolución demográfica. La población crece más lento, la esperanza de vida aumenta y las personas mayores representan una proporción cada vez mayor de la población. En 2023, Panamá vivió un punto de inflexión: por primera vez, la población mayor 65 años superó a la población menor de cinco años.
Este cambio traerá nuevos desafíos para las pensiones, la salud y los cuidados, pero también abre una oportunidad económica: la creciente demanda de servicios de cuidado puede generar nuevos empleos y, al mismo tiempo, facilitar que más personas puedan participar plenamente en el mercado laboral.
Hoy, en América Latina y el Caribe, una parte importante del cuidado de niños, personas mayores y personas con discapacidad que requieren apoyos se realiza dentro de los hogares, de manera no remunerada y principalmente por mujeres. El estudio regional más reciente del BID señala que las mujeres representan el 62% de las personas cuidadoras y realizan el 76% de las horas de cuidado no remunerado.
Panamá refleja un patrón similar. Las mujeres realizan el 63% del cuidado de niños, el 63% del cuidado y apoyo a personas con discapacidad y el 59% del cuidado de personas mayores. En el caso específico de las personas mayores, una encuesta del BID muestra que más del 90% de quienes brindan cuidados no remunerados en el país son mujeres.
Esta realidad tiene consecuencias que trascienden a los hogares. Las responsabilidades de cuidado pueden llevar a reducir las horas de trabajo, recurrir a empleos informales o interrumpir estudios, empleos o emprendimientos. Al 2026, las mujeres en Panamá representan el 43.5% de la fuerza laboral y solo el 53.3% de las mujeres de 15 años y más participa en el mercado laboral, contra el 75.7% de los hombres. El país está desaprovechando parte del talento y la capacidad productiva de su población. Y la necesidad de cuidados seguirá creciendo.
La tendencia regional permite dimensionar lo que viene. Para América Latina y el Caribe, entre 2020 y 2050 la demanda de trabajadores remunerados para cuidados de largo plazo podría casi triplicarse, pasando de 5 millones a 14,6 millones, según estimaciones del BID.
Para Panamá, anticiparse a esta transformación significa desarrollar desde ya, servicios y una fuerza laboral capaz de responder a una demanda creciente: asistentes domiciliarios, cuidadores, técnicos, profesionales de apoyo y otros empleos vinculados a la economía del cuidado. La expansión de los servicios y la infraestructura de cuidados puede generar nuevos empleos, hasta 300 millones a nivel mundial para 2035, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La inversión en la economía del cuidado tiene la capacidad de reducir la brecha de empleo entre hombres y mujeres en 7,7 puntos porcentuales, según la OIT.
Pero el potencial económico de los cuidados va más allá de responder al envejecimiento. Invertir en cuidados a lo largo del ciclo de vida también permite aprovechar mejor el capital humano del país. En la primera infancia, por ejemplo, servicios de calidad generan un doble beneficio: favorecen el desarrollo cognitivo, socioemocional y del lenguaje de los niños, mientras permiten que sus madres y otros cuidadores trabajen, estudien o emprendan. En Panamá, el costo de no invertir adecuadamente en desarrollo infantil se ha estimado en 2.11% del PIB.
Esta oportunidad cobra especial relevancia en el momento demográfico que atraviesa Panamá. El país todavía cuenta con una población en edad de trabajar relativamente amplia, pero esa ventana no será permanente. A medida que disminuya el crecimiento poblacional y avance el envejecimiento, el crecimiento económico dependerá cada vez más de la productividad y de la capacidad de aprovechar plenamente el talento disponible.
Evitar que las responsabilidades de cuidado se conviertan en una barrera para participar en el mercado laboral es parte de ese desafío. Para lograrlo, Panamá necesita avanzar hacia un sistema que articule al sector público, las empresas, las organizaciones sociales, las comunidades y las familias, y amplíe progresivamente el acceso a servicios de calidad.
El país ya cuenta con una base para hacerlo. La Ley 431 de 2024, que crea el Sistema Nacional de Cuidados, y los avances en su reglamentación liderados por el Ministerio de Desarrollo Social ofrecen un marco para conectar políticas de protección social, empleo, desarrollo infantil y envejecimiento. Con apoyo del BID y ONU Mujeres, además se avanza hacia el diseño del Plan Quinquenal de Cuidados y la conformación de redes locales. Su implementación puede ampliar los servicios de cuidado infantil y de personas mayores, fortalecer la formación de quienes trabajan en el sector y mejorar los apoyos disponibles para las familias.
La transición demográfica de Panamá ya está en marcha. La oportunidad está en anticiparse y convertir una necesidad creciente de cuidados en una inversión para el desarrollo. Construir hoy un sistema de cuidados accesible y de calidad puede permitir que más personas participen en el mercado laboral, generar nuevos empleos y preparar al país para una sociedad que envejece.
Invertir en cuidados es, en definitiva, invertir en la capacidad de Panamá para aprovechar el talento de su población hoy y sostener su crecimiento mañana.