El declive del sindicalismo y movimientos populares

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  • 14/08/2026 00:00

Como todos recordamos, el 1 de mayo celebramos el día del trabajador, cuya historia nos remontan al siglo XIX donde las luchas obreras exigían la reducción de la jornada laboral a ocho horas. En 1886, una huelga general en Estados Unidos, (Haymarket - Chicago), exigía la jornada de ocho horas, lucha que termino en tragedia con 8 trabajadores condenados y ejecutados. La segunda Internacional Socialista (1889) estableció el 1 de mayo como el día para recordar estas luchas y reivindicar los derechos laborales. Hoy el 1 de mayo es una jornada de manifestaciones y celebraciones, recordando la importancia de los derechos de los trabajadores y la búsqueda de mejores condiciones laborales.

La historia del trabajo capitalista abarca todas las formas de mercantilización de la fuerza de trabajo, sin importar si recurre a la coerción física o a la económica: asalariados, esclavos, aparceros, presos, y todo el trabajo que colabora con la creación o regeneración de la fuerza de trabajo, como lo es la crianza, las tareas domésticas y los trabajos de cuidado y subsistencia.

Hoy existe una clara tendencia a la baja del poder de la clase trabajadora, sea en fábricas a través de la automatización y la precariedad, o en el ámbito político a través de la lenta desaparición de los movimientos o partidos obreros. El capitalismo elige la forma de mercantilización del trabajo que mejor se adecuen a sus propósitos de generar ganancias y acumulación de capital.

Es hora de reconocer el momento crítico de la clase trabajadora y del movimiento sindical que sobrevive a duras penas en los procesos de reestructuración del capital, y el ascenso de la derecha radical, es hora de analizar tal situación, sus límites y potencialidad a través de organizaciones sindicales regionales y globales, claras en una ideología de clase y con metas de poder político nacional, regional o global.

Es hora de ver la realidad sindical nuestra, tenemos un Mitradel que decide presentar una demanda formal para disolver al Suntracs, por primera vez se actúa desde el Estado con determinación frente a un modelo sindical, penetrado por los intereses privados que deformaron su razón de ser por intereses individuales. Igual ocurre con el movimiento de docentes, sin reestructurar los programas de enseñanza y luchar por una mejor y cualificada educación para nuestra juventud, deciden parar clases por aumento salarial. Tenemos sindicatos amarillistas en el sector minero, en el Canal de Panamá, en el sector agropecuario, gubernamental, etc.

Esta es nuestra realidad. Al igual que los partidos políticos tradicionales necesitan reestructurar su norte político, basar su fuerza ideológica en la lucha con el sistema capitalista, abrir caminos para nuevas generaciones de líderes, lejos de la corrupción y el matraqueo, volver a las bases y caminar juntos por el poder político que se requiere para cambios profundos del modelo Neoliberal que nos asfixia y agobia.

Debemos avanzar hacia esquemas económicos con una mejor y equitativa distribución de las riquezas, debemos centrar nuestros esfuerzos por bajar el desempleo, la marginalidad de nuestra clase obrera, dale a nuestra población mejores y permanentes servicios básicos como la luz, el agua, la salud, la alimentación y la seguridad, darle mejor bienestar general a nuestra tercera edad, esencialmente a nuestros jubilados.

Este es el momento ideal para reconfigurar el modelo laboral en Panamá, exigimos mas responsabilidad y verticalidad de nuestros movimientos sindicales, como de nuestros partidos políticos tradicionales, aprendamos de Lula, Petro, Evo, que se hicieron dentro y cerca del sindicalismo y sacaron, con mucho esfuerzo, adelante a sus respectivos países. Estamos en una oportunidad histórica, ya no se toleran chantajes, coimeros, mentiras y deshonestidad. Actuemos con visión y firmeza por un mejor Panamá.

* El autor es economista