El evento El Niño: cuando el mar se calienta, el efecto llega a tierra
- 17/10/2026 00:00
El pescado que llega a la mesa, el agua disponible y la seguridad de una vivienda costera tienen algo en común; dependen de lo que ocurre en el océano. Cuando se acumula este calor, los efectos se encadenan y alcanzan a la atmósfera, así como la vida marina y las costas.
En la publicación Essential Climate Variables Explained (coordinada por el Sistema Global de Observación del Clima GCOS), se explica que las variables climáticas esenciales, conocidas como ECVs (son las mediciones que permiten seguir el estado del clima). Una de estas, es la temperatura superficial del mar, o SST (por sus siglas en inglés), cuánto se calienta la capa superior del océano.
Esa superficie funciona como una zona de intercambio con el aire. Por ella circulan calor, humedad, energía y gases como el dióxido de carbono (CO₂). Su temperatura alimenta modelos climáticos y pronósticos. Los océanos absorben más del 90 % del exceso de calor retenido por el cambio climático, de acuerdo con el IPCC (ipcc.ch).
De acuerdo con Copernicus, se informó que, en septiembre de 2026, la SST media entre los 60° de latitud norte y sur alcanzó una temperatura de 21.05 °C (récord para ese mes). La temperatura media mundial del aire fue de 16,27 °C (la segunda más alta para septiembre). El registro oceánico coincidió con la intensificación de El Niño, sobre un clima calentado por las actividades humanas. Copernicus
El fenómeno de El Niño es un calentamiento periódico del Pacífico ecuatorial que modifica vientos y lluvias; La Niña corresponde a su fase fría. Estos cambios ayudan a entender por qué el efecto dominó puede producir lluvias intensas en unas regiones y sequías en otras.
El primer efecto es en la atmósfera. El agua más cálida favorece la evaporación y aporta humedad y energía que pueden intensificar tormentas y ciclones tropicales, llamados huracanes en algunas regiones. Las lluvias torrenciales pueden causar inundaciones en costas latinoamericanas. El Niño también favorece sequías y calor en Centroamérica, sur de México, norte de Sudamérica, Australia, Indonesia, sur de Asia y sur de África.
El siguiente efecto es en la biodiversidad. Las olas de calor marinas son períodos de temperaturas anormalmente altas en el agua. Según el IPCC, causa blanqueamiento de corales: estos pierden las algas que les aportan alimento y color. Los arrecifes ofrecen alimento y refugio a aproximadamente una cuarta parte de la vida marina. ipcc.ch
Peces y mamíferos se desplazan hacia aguas más frías, alterando las relaciones alimentarias y la disponibilidad de recursos para pescadores artesanales. El agua cálida también retiene menos oxígeno.
A ello se suma la acidificación: al absorber CO₂, el océano cambia su química. Copernicus estima que su acidez aumentó alrededor del 17 % entre 1985 y 2025. Este proceso dificulta que organismos como moluscos y crustáceos formen sus estructuras calcáreas. EU Space Policy
El dominó alcanza las costas. La expansión del agua al calentarse y el deshielo continental elevan el nivel del mar. Copernicus calcula un aumento medio de 3,8 milímetros anuales entre 1999 y 2025. Las marejadas pueden penetrar más, dañar infraestructura, erosionar playas y salinizar reservas subterráneas de agua dulce. La degradación de manglares y arrecifes reduce la protección costera. ogs.it
Seguir esta cadena exige observaciones continuas. Los satélites miden la “piel” del océano; boyas y barcos registran temperaturas en los primeros metros. Integrar estas mediciones permite detectar cambios y mejorar predicciones. Las mediciones deben ser comparables y mantenerse durante años para distinguir las variaciones naturales de las tendencias que se prolongan y afectan al sistema climático. Mantener una red mundial de datos ayuda a decidir con evidencia cómo proteger agua, pesca e infraestructura.