El largo viaje de la palabra joven

  • 01/02/2026 00:00

A los 21 años, Liaying Avendaño Chin emprendió el viaje de estudiar con rigor y de confiar en la palabra como herramienta para cruzar distancias. Desde la capital hasta uno de los sistemas educativos más exigentes.

Lianyang Rebeca estudia Lengua y Literatura Chinas en la Universidad de Zhejiang, en China. Obtuvo el segundo puesto en el Concurso Nacional de Dominio de Lenguas Extranjeras para Estudiantes Universitarios, certamen que reúne a miles de jóvenes formados bajo una lógica de excelencia. El reconocimiento fue anunciado el 8 de diciembre, tras siete meses de un proceso de pruebas que incluyeron etapas y una final nacional.

En la categoría de Habilidad Integral de Comunicación Internacional en inglés, la joven panameña se destacó entre mil participantes. Su discurso final, titulado Educación: el desafío y la solución, fue valorado por su claridad conceptual y su capacidad de tender puentes entre culturas. Reflexión a partir de la convicción de que el conocimiento sigue siendo el factor real para transformar destinos.

Ser mujer, joven, latinoamericana y estudiante extranjera en China implica enfrentar exigencias múltiples. El sistema educativo chino es reconocido por su competitividad, su disciplina y su alto nivel de presión académica. Para Liaying Rebeca, el reto no fue solo académico, sino también personal. Afirmarse con serenidad en un entorno donde el mérito se demuestra en cada momento y donde la voz femenina joven debe abrirse paso con consistencia y carácter.

Nacida en ciudad de Panamá, integrando la comunidad chino-panameña, que empezó a fraguarse hace 170 años. Los pioneros trabajaron en la construcción del ferrocarril y del Canal transístmico.

La joven reconoce en su educación previa las bases que le permitieron pensar críticamente, expresarse con claridad y sostener una identidad propia. Esa combinación resultó clave para enfrentar un sistema que exige precisión, memoria y constancia, pero que también pone a prueba la capacidad de síntesis, lógica y claridad ética.

Durante sus presentaciones , integró sus estudios sobre el pensamiento de Confucio, el acceso universal a la educación y programas como el Proyecto Esperanza, junto con reflexiones sobre las reformas educativas que han permitido a millones de jóvenes cambiar su destino a través del conocimiento. El hilo conductor fue la educación como política pública y espacio de emancipación, en especial para las mujeres jóvenes.

Hablar en público, ha dicho, es habilidad y también vínculo con el mundo. En su caso, ese vínculo se construyó sin alzar la voz, pero sin ceder terreno.

En un tiempo marcado por la incertidumbre, la precariedad y la presión social sobre las nuevas generaciones, su historia dialoga con muchas jóvenes latinoamericanas que avanzan con esfuerzo, constancia y sentido.

La universitaria Avendaño Chin no encarna una excepción inalcanzable. Una joven capitalina que cruza fronteras sin desprenderse de su origen, que asume la exigencia sin perder sensibilidad y que entiende el conocimiento como responsabilidad compartida.

El largo viaje de la palabra joven no siempre deja huellas visibles. A veces no se nota en los mapas ni en los titulares, sino en la forma en que una mujer aprende a decir el mundo con claridad. Liaying Rebeca no acorta distancias geográficas, sino, por el contrario, transforma la lejanía en comprensión. Y en tiempos fragmentados, su historia recuerda que la palabra, cuando nace del estudio y la honestidad, es una maravillosa forma humana. Ella reside más lejos de que aquí a China, pero el triunfo de nuestra pelá está muy cerca, dentro del palpitar patrio.