El Niño continúa con las travesuras y la importación de cebollas

Roberto
Roberto Barrios | La Estrella de Panamá
  • 13/08/2026 00:00

Recientemente suscribimos un artículo sobre el fenómeno de El Niño, (ver El Niño travieso en el agro, La Estrella de Panamá, jueves 6 agosto 2026), consecuencias en la vida diaria, efectos en el país, ocupaciones generales y de manera especial en labores agropecuarias. En el escrito afirmábamos que todos hablan o escriben — incluso mi persona — sobre este acontecimiento climático, sus implicaciones en la mayoría de las actividades del ser humano, naturaleza y repercusiones e impactos que rodean y afectan la existencia cotidiana. Esto “va a dar de que hablar por buen rato, el fenómeno se extenderá durante un largo periodo de tiempo. Y existe abundante información sobre el tema”.

El artículo también señala que “ya estáconfirmado a nivel predictivo, — con frecuencia de certeza, modelos de la NOAA, el IPCC, la FAO y otras agencias internacionales, el Impha de Panamá — la aparición y los avances del fenómeno y estragos que está causando en el Planeta, pues influye en toda la población y acciones que realiza el hombre”.

Frente a esta cruda realidad, oscilaciones del clima, para el caso del sector agropecuario, sus resultados son notorios y ya hemos indicado anteriormente: bajos rendimientos y productividad, perdidas en la cosecha postcosecha, plagas y enfermedades, aunado a precios deprimidos y otra serie de secuelas.

Medios informativos comunicaban al país, que por los resultados de las alteraciones climáticos vinculados al suceso de El Niño, se estaba comprobando la necesidad de adquirir cierto volumen de cebolla del exterior, para suplir el déficit de producción nacional y por lo tanto requería completar la cantidad necesaria para cubrir la escasez con una importación complementaria.

Ante la necesidad de revisar, verificar y comprobar inventarios nacionales de cebolla, evaluando proyecciones de oferta para los próximos meses y posible desabastecimiento del bulbo, producto imprescindible en la cocina panameña, se convocó a una reunión de la Cadena Agroalimentaria de Papa y Cebolla para debatir la conveniencia o inconveniencia de aprobar o improbar importación de cebolla.

En base a lo anterior fue convocada una reunión el 6 de agosto en Boquete a la Cadena Agroalimentaria de este rubro y fue aprobada la cantidad de 20,000 quintales para septiembre con el propósito de impedir un desabastecimiento en un mercado de consumo que parece superar los 50,000 quintales mensuales. Es posible que la demanda excederá la oferta disponible.

Otras voces autorizadas ya han expresado esta situación, verificando con cifras oficiales el estado del producto, realidad en campo, pronóstico de cosechas y rendimiento en zonas productoras, pues la disminución de la producción se debe a eventos climáticos, tales sequías, lluvias irregulares o discontinuas que disminuyen los rendimientos de los cultivos nacionales.

Para equilibrar el consumo de la demanda interna, algunas veces, es necesario recurrir a importaciones, cuando así lo requiera las condiciones del mercado, rendimiento y producción, sin abuso de agiotistas, intermediarios abusivos. Garantizar y asegurar en primera instancia la producción nacional.

Las características del comportamiento climático, el constante monitoreo de las autoridades y la cadena Agroalimentaria, la evolución en campo, van a ir definiendo el horizonte del rumbo que tomaran los acontecimientos, sin un rango superlativo de certeza total.

Todavía no se puede predecir con un grado de exactitud el modo de proceder de El Niño, pero ya estamos observando el modo de actuar —sequía o lluvias torrenciales— que inciden en todo el país y los niveles de afectación en la producción local, incluyendo igualmente a otros cultivos.

Por otra parte, es importante aclarar, que la mayoría de lo expuesto anteriormente no implica que vayamos a caer en fanatismos insulsos, satanizar o endilgarle la totalidad de los males y transformaciones del clima, a las “travesuras” de El Niño, ni tampoco erigir un altar a la intransigencia y radicalismo, ya que, a través de todas las etapas del desarrollo humano, el cosmos planetario ha sufrido modificaciones y alteraciones en el globo terráqueo.

La historia registra y recoge en la mayoría de la evolución terrícola, comportamiento inestable con cataclismos, desastres y tragedias.

Desde la perspectiva de seguridad alimentaria y defensa de la producción nacional, somos opuestos a las importaciones desmedidas, cuando tenemos la capacidad, fortaleza, condiciones para consumir algunos rubros que producimos.

Entonces, de lo que se trata es asumir de alguna manera, posiciones utilitaristas o pragmáticas, en función objetiva de nuestras circunstancias nacionales y necesidades locales de tiempo, espacio, objetivos comunes, capacidad real lo mas cercana posible a los estándares de experiencias —aunque esta situación parece ser única— ausencia de registros, respecto a diversos cultivos.

Debemos continuar con monitoreos en campo, estado de los cultivos, inventarios periódicos, adaptación y mitigación, adecuación de estructuras, calendario de fechas de siembra, quizás variedades resistentes.

El ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) —terminó científico exacto— no debe causar pánico, los productores deben basarse en información técnica para planificar y adelantarse con decisiones oportunas. Será muy intenso en algunas zonas, pero varían en toda la República. Debemos estar preparados como país, elaborar políticas de Estado, tomar partido por adoptar buenas prácticas agrícolas y utilizar tecnologías amigables con el ambiente.

* El autor es ingeniero agrónomo