El PIB, la metodología y la minería

Archivo | La Estrella de Panamá
  • 07/09/2026 00:00

En el actual contexto, en el que el gobierno de turno pretende reabrir la mina de Donoso e impulsar un estilo de desarrollo minero – extractivista, se ha venido utilizando el supuesto PIB generado por la mina de Cobre Panamá, como el más fuerte argumento a favor de esta política.

En el presente artículo se demuestra que, desde el punto de vista metodológico, se trata de un argumento sesgado, incapaz de tomar en cuenta el real impacto de la minería a cielo abierto. Tampoco es idóneo como base para evaluar el impacto de ese tipo de actividad sobre el bienestar social, ya que como apuntan Paul Krugman (Premio Nobel de Economía 2008) y Robin Wells en sus Fundamentos de Economía (2022): “... la idea de que lo único que importa es el PIB per cápita se asemeja a una leyenda urbana” (p. 363).

Aun si se piensa que el mineral de cobre en la tierra es riqueza, se puede señalar que el PIB muestra un grave defecto. En efecto, cuando el mismo se extrae quien aparece como dueño del mismo, en este caso el Estado Panameño, pierde una parte del valor de dicha riqueza. El problema es que en el cálculo del PIB este efecto relativo ni se mide ni se toma en cuenta. El capítulo 35 del Sistema de Cuentas Nacionales 2025 de las Naciones Unidas llama la atención sobre este problema (p. 998). El documento Impacto Económico de Minera Panamá en la Economía Panameña, publicado en 2023 por Indesa y First Quantum, a nuestro juicio, muestra una grave falla metodológica al no hacer referencia alguna a esta problemática.

Sin embargo, este no es el principal problema que tiene el PIB en relación a la evaluación ambiental, económica y social de la actividad minera a cielo abierto. El problema, en este caso, se debe al hecho de que la metodología del PIB no toma en cuenta los costos ambientales de las diversas actividades. Se trata de un hecho muy reconocido por los economistas. Incluso Paul Samuelson y William Nordhaus (ambos galardonados con el Premio Nobel de Economía), en su libro Economía (1998), consideran que el no tomar en cuenta los costos ambientales representa una sobrestimación de la realidad económica (p. 141).

Gretchen C. Daly et al, en su importante artículo Servicios de los Ecosistemas (1997), han definido acertadamente los servicios de los ecosistemas como “un amplio rango de condiciones y procesos a través de los cuales los ecosistemas naturales, y las especies que los conforman, ayudan a mantener y satisfacer la vida humana” (p.2). Resulta, entonces, que el propio mantenimiento y bienestar de la vida de la humanidad dependen críticamente de la presencia y continuidad de los servicios del ecosistema.

En este caso, el problema reside en que muchas actividades, entre las que se destacan las relacionadas con el fenómeno del extractivismo, generan significativos impactos y daños sobre los servicios de los ecosistemas, afectando así elementos centrales del mantenimiento y satisfacción de la vida humana. Se trata de efectivos y significativos costos ambientales. La minería a cielo abierto genera este tipo de costos, los que son inherentes a la misma. La Guía Para la Evaluación IEAs de Proyectos Mineros (2010) de ELAW, llama la atención sobre los que afectan la calidad de las aguas, de aire, y del suelo, así como los que impactan sobre el cambio climático y la vida social.

Algunos de estos costos pueden probablemente ser evaluados crematísticamente, es decir darles un valor monetario, otros tal como lo señalan Frank Ackerman y Lisa Heizerling, en su libro Priceless (2004), no pueden reducirse a un valor monetario. Este es el caso, por ejemplo, cuando se causa una muerte, ya que no se puede calcular el valor de la vida, así como los que generan enfermedades severas. Más aún, existen formas de evaluación de los aspectos ambientales, que simplemente son distintas a la valuación crematística.

Si se reconoce el valor intrínseco y propio de las vidas que no son humanas, tal como lo hace Amaytra Sen (Premio Nobel de Economía 1998) en su obra La Idea de la Justicia (2021, p.281), entonces, a nuestro juicio, aparece otro elemento de inconmensurabilidad en términos de valor monetario. ¿Cuánto vale la vida de una especie que puede desaparecer; ¿Cuánto vale impactar el Corredor Biológico Mesoamericano?

Es útil destacar que el documento de Indesa y First Quantum explícitamente excluye del análisis los costos ambientales (p. 2). Resulta claro que los análisis basados en el PIB, dada la metodología implícita, no pueden demostrar la conveniencia de una acción que impacta al medio ambiente. Se equivoca, a nuestro juicio, el ministro de economía y finanzas al centrar su discurso en el supuesto impacto sobre el PIB de la Mina de Cobre Panamá. Necesitamos superar lo que el Papa Francisco llamó el antropocentrismo despótico.

* El autor es economista