El uso de la IA como expresión de dopaje cognitivo

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  • 01/10/2026 00:00

En la sociedad actual, todos parecen “saber” de todo. Las fronteras entre disciplinas se han desdibujado y la ilusión de un acceso ilimitado a la información ha creado la falsa idea de que un simple “click” puede sustituir años de estudio, experiencia y consulta de fuentes confiables.

Este fenómeno no es inocente. Se trata de un mecanismo que condiciona el razonamiento y la vida misma a criterios convenientes para un sistema que fragmenta y cosifica al ser humano. La inmediatez digital, lejos de ampliar horizontes, muchas veces reduce la capacidad crítica y fomenta la superficialidad.

La masa, atrapada en este engaño, confunde información con conocimiento y opinión con verdad. El riesgo es evidente: una ciudadanía que cree estar informada, pero que en realidad se encuentra sometida a narrativas diseñadas para mantenerla distraída y dócil.

En la era del determinismo informático o tecnológico, se sitúa la IA como el “tótem sagrado” del razonamiento y la racionalidad de la sociedad moderna. Una especie de principio y fin de la verdad. En otras palabras, una especie de dogmatismo tecnológico de cierne sobre el pensamiento y la reflexión en el presente y seguramente en el futuro. Los cuestionamientos a este “ser” de poderes inimaginable, y “racionamiento” programado pueden ser como considerados atrasados el equivalente a herejes modernos o profundamente atrasados.

Ahora, cabe preguntar ¿Qué tienen en común el dopaje en la actividad deportiva y la inteligencia artificial? Ante la pregunta nos remitimos a la posibilidad que el uso de ambas crea en los seres humanos habilidades extraordinarias que en condiciones de normalidad no tienen y son inexistentes.

Desde la antigüedad los seres humanos han buscado de manera incesante, casi obsesiva de algo que le permitiese tener ventajas sobre otras en determinados contextos y actividades. Es así las existencias de fórmulas mágicas que le permitían por momentos tener mayor fortaleza o acceder a niveles que en condiciones normales no lograrían.

En lo contemporáneo, una de estas expresiones es el dopaje deportivo, desde las técnicas más rudimentarias como el consumo de sustancias que brindan un mayor rendimiento y fortaleza en la disciplina, el uso de mecanismos que alteran y brindan ventaja sobre otros con el objetivo de triunfar. Por ejemplo, la técnica moderna utilizada por Lance Armstrong, de oxigenar su sangre por método de transfusión que le permitió ganar siete tours de Francia (1999-2005), en lo actual no registra títulos en su palmarés. Lo imposible se convierte en una posibilidad real en un contexto que muchas veces pondera el triunfo o el éxito sin cuestionar la forma como se logra, aunque sea por momentos.

En este contexto de clara artificialización de la vida, emerge el debate de la “inteligencia” artificial en su acepción más simple es un campo de la informática que crea sistemas y programas capaces de realizar tareas que requieren inteligencia humana, como aprender, razonar, reconocer imágenes, entender el lenguaje y resolver problemas.

Estos últimos criterios son los más cuestionados. Se da por ello, que la formación te debería vincular a un conglomerado de conocimiento relacionado a un campo de estudio y objeto determinado. De ahí la conceptualización de disciplina, como cuerpo de conocimientos que ayudan a interpretar un hecho específico. Es así, que la conceptualización de las inteligencias ha sido una interpretación desde la psicología, en su estudio y posterior identificación de las múltiples expresiones.

Uno de los efectos inmediato es el deterioro de la producción de conocimiento, hoy se confunde información con conocimiento. Titulares como estos abundan: “Miles de estudios científicos tienen citas inventadas por IA: ¿debería retirarse el grado académico a los infractores? (diario El Comercio/ Perú) (https://elcomercio.pe/tecnologia/actualidad/miles-de-estudios-cientificos-tienen-citas-inventadas-por-ia-deberia-retirarse-el-grado-academico-los-infractores-inteligencia-artificial-noticia/), “Revistas falsas que utilizan nombres de profesores reales en artículos generados por IA” (NBC News) (https://www.nbcnews.com/tech/internet/fake-journals-using-real-professors-names-ai-generated-papers-rcna265479), “La IA está inventando artículos académicos que no existen” (Rolling Stone, 2025) (https://www.rollingstone.com/culture/culture-features/ai-chatbot-journal-research-fake-citations-1235485484/). Sin duda, estamos hablando de una falsación de la realidad y producción de conocimiento, algunos de estos sustentan la toma de decisiones en las instituciones.

Lo anterior, crea un efecto alucinante en quien “ gestiona” a través de promt (instrucción, pregunta o texto que se le escribe a un sistema de inteligencia artificial). Hoy la carrera, no es aprender conceptos, o la búsqueda de fuentes de conocimiento fundamentadas en hallazgos basados en riguridad científica; por el contrario, la carrera se sitúa en la identificación de ‘promt” preciso para acceder a los resultados, algunos casos carentes de fundamento, racionalidad cognitiva, escasez de sustentos y cargados de confusión. Ante ello, el interlocutor corre el riesgo de debilidades interpretativas por las limitaciones en el aprendizaje y porque no la enseñanza.

Es así, la IA y sus resultados encajan perfectamente en el conglomerado conceptual del filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman al referirse y definir el conocimiento líquido, es un término derivado de la teoría de la modernidad líquida. Describe un “estado en el que la información, el saber y el aprendizaje ya no son fijos, duraderos o absolutos para toda la vida, sino dinámicos, efímeros y en constante cambio debido a la tecnología y la velocidad del mundo actual”. (Montano, Blanca, 2013). Es crear o gestionar sin profundidad, dar respuesta a un hecho considerando las bondades o los desaciertos abundantes en fuentes.

El problema se hace complejo cuando nos situamos en ejercicio de profesiones como la medicina, falseando identidades y recomendando tratamientos médicos, de ello nos refieren titulares como “ El nuevo frente de la desinformación sanitaria: los “falsos médicos” creados con inteligencia artificial” ( https://www.rtve.es/noticias/20260318/nuevo-frente-desinformacion-sanitaria-falsos-medicos-creados-con-inteligencia-artificial/16986698.shtml). Otro titular expresa, “Los modelos de IA no son seguros para el diagnóstico médico sin supervisión” (https://sciencemediacentre.es/los-modelos-de-ia-siguen-sin-ser-seguros-para-el-diagnostico-medico-sin-supervision). En otros, individuos con desconocimiento de los conocimientos elementales de las disciplinas y ejercen como si fuesen profesionales en estas. Los llamados “coach” en vida saludables, salud mental, éxito y fortuna; avanzan con éxito en “monetarizan” en función de información, no conocimiento.

Para algunos, es considerado avances innegablemente necesarios; lo que no se puede negar que es un antagonismo entre el conocimiento y la falsación de este. Es gestionar en serie, como si fuese un modelo de producción de bienes y servicios hacia una sociedad que consume y no cuestiona la calidad de aquello que va consumir.

Para romper con las alucinaciones cognitivas, el desafío es recuperar el valor del pensamiento profundo, del análisis riguroso y de la búsqueda paciente de la verdad. Solo así podremos resistir la tentación de un conocimiento instantáneo que, en lugar de liberarnos, amenaza con convertirnos en piezas intercambiables de un engranaje que no nos pertenece.

* El autor es sociólogo, docente universitario