El versátil Robert Duvall
- 25/02/2026 00:00
Tom Hagen es un personaje fundamental en las novelas que exponen la historia de la familia Corleone, la saga de El padrino. En la versión cinematográfica, el papel de este abogado y consejero lo tuvo el actor Robert Duvall. Francis Ford Coppola dirigió la serie de tres capítulos; él sostuvo una buena amistad con Duvall y le concedió papeles en las cintas Dos almas en pugna, Apocalipsis ahora y La conversación.
A tan solo unas semanas de haber cumplido 95 años, Duvall falleció hace poco y ha dejado una extensa lista de cintas en que participó con la amplia caracterización de individuos a los que dio vida con un desdoblamiento que le hizo merecer un Óscar, varios premios de Globos de oro, BAFTA, EMMY y otras distinciones. Su carrera incluyó la actuación en el teatro, el cine y la televisión, siempre con roles significativos que marcaron su labor y arte.
Algunos se preguntaban por su forma tan profunda de meterse en los papeles. “Creo que Duvall era un actor al que le gustaba estar en el momento, e intentaba actuar/reaccionar de forma casi impulsiva”, apuntaba un cinéfilo en su página web. Ernesto Diezmartínez afirma en la revista Letras libres que: “... los personajes que interpretó Robert Duvall (1931-2026) en más de medio siglo de carrera demuestran que, en la actuación, a veces menos, es más”.
Antes de aparecer por primera vez en un largometraje (Matar a un ruiseñor) junto a Gregory Peck, Duvall tuvo una carrera de diez años en el teatro y formó parte del elenco de importantes obras, entre ellas como el piloto en una versión de El principito, Las brujas de Salem, de Arthur Miller; El gato y el canario, de John Willard; Te espero en la oscuridad, de Frederick Knott y dirigida por Arthur Penn. La mayoría de ellas en el teatro Gateway Playhouse donde le consideraron “el favorito de la audiencia”.
Otros títulos como Mirada desde el puente, Ladrones de carnaval, Testigo de cargo le dieron el perfil adecuado para dominar la escena antes de entrar al cine. Igual sucede con El llamador nocturno, El tranvía llamado deseo, Romanoff y Julieta de Peter Ustinov y Joe Mancuso. Una importante escuela de teatro de Nueva York y su amistad con Gene Hackman y James Caan contribuyeron a darle una atmósfera adecuada a su formación.
La variedad interpretativa en su desempeño teatral hizo posible su versatilidad como soldado, abogado consejero, detective, capitán, teniente coronel, taxista, juez, vaquero y hasta de un cantante de country vencido por el vicio del licor y las drogas en Tender mercies (El precio de la felicidad), que le valió el Óscar. “Es uno de esos raros actores que nos ha regalado personajes inolvidables en algunas de las mejores películas de la historia del cine”, diría Brennen Matthews de Route Magazine.
Al iniciar su labor fílmica interpretó papeles secundarios y principales, pero hubo de pasar una década para actuar en la saga de El padrino, donde descolló y a partir de allí vinieron papeles de mayor importancia, entre ellas las otras dos cintas de Ford Coppola: Apocalipsis ahora y La conversación. Y luego, títulos como: El gran Santini, The Betsy y la serie de televisión Ike, donde encarnó al presidente Dwight D. Eisenhower. También dirigió El apóstol.
Además, es necesario mencionar Confesiones verdaderas, El natural y El precio de la felicidad. Durante la década del 80 del siglo pasado le consideraron “el número uno o dos de Hollywood”. La publicación Monitor Expresso apuntó que “destacó por una carrera construida sobre personajes de carácter, tanto protagónicos como secundarios, que marcaron época”.
El entrevistador Matthews le pidió que mirara su carrera y considerara si había cumplido con sus objetivos y contestó: “...Hay cosas, algunas cosas, que todavía me gustaría hacer... Así que, ya sabes, quizás queden algunas más, quizás no, pero siento que he tenido una buena carrera a lo largo de los años y estoy agradecido. Estoy agradecido por las cosas que me han pasado”.
Duvall nos dejó sólidos personajes a los que dio vida y quedan permanentes en el universo cinematográfico.