Elecciones universitarias: oportunidad para superar la parálisis institucional

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  • 26/05/2026 00:00

Hay una figura bastante gráfica que describe aquello que se le denomina “Parálisis institucional”. Esta es algo así-me indica una de mis fuentes de inteligencia artificial-como si la institución que se trata tiene todo el cuerpo completo, pero no puede mover los brazos ni las piernas, quedando paralizada en un sitio o situación determinada, por lo tanto, impedido de avanzar y menos, procurar cambios requeridos.

Esto es precisamente lo que experimentamos en la Universidad de Panamá, lo cual observamos cuando la cúpula administrativa, de los últimos años no ha sido capaz de tomar las decisiones correctas en la via correcta de lo que necesitamos los universitarios/as (administrativos, estudiantes y docentes)pero sobre todo, el país. Cabe la pregunta aquí, ¿Por qué se da esta parálisis?

Aun cuando más de un postulado a la rectoría habla de la necesidad de cambios, todo parece indicar que no todos tienen conciencia de la existencia de esta parálisis de carácter institucional. La excepción entre los candidatos/as a rectoría la marca con amplia elocuencia expuesta en diversos foros televisivos y radiales, el profesor Denis Chávez. Este, ha desgranado esta interrogante, cuando plantea que, hay una colectividad que dirige los hilos de la administración con un “estilo de gestión personalista”-contrario a prácticas democráticas-que ha consolidado una red de relaciones de tipo clientelistas...Esto es, el que dirige la institución otorga a su criterio algún “beneficio”, siempre y cuando el “beneficiado” quede atrapado en la complacencia de los intereses del grupo en el poder administrativo o del rector.

En esta modalidad de gestión, no hay merecimiento de lo otorgado por las capacidades o las competencias del “beneficiado” sino que se le beneficia únicamente por la sumisión a los lazos clientelistas que lo atrapan. Lo cual, deja por fuera a aquellos/as que representan a las mejores capacidades de la institución, generando otro fenómeno: el de la “mediocratización institucional”. ¿Qué quiere decir mediocratización institucional? Pues simplemente, que el poder no se basa en el ejercicio de los mejores talentos para responder a las necesidades de los/as universitarios/as y de la sociedad, sino más bien en el ejercicio de los mediocres o de talentosos que al someterse a los condicionamientos de la gestión personalista, terminan actuando dentro de los límites de la mediocridad.

Cada vez que escucho al candidato “ungido” de la administración, no se si llorar o reírme, por cuanto hace promesas vacías para mejorar la UP. En ningún momento reconoce que hay una crisis de tamaño gigantesco en la institución, que sería el primer paso para diseñar cambios en la ruta correcta. De aquí, que sus nuevos planes de trabajo-ya han tenido 10 años y no han resuelto lo que ahora quieren resolver-los plantea como si no existiera una crisis, porque aceptarla sería cambiar lo que nos tiene sumido en este escollo.

En efecto, plantea grandes y elocuentes medidas para “modernizar” las investigaciones, las compras de aires acondicionados que serán “inverter”, aumentar los fondos de autogestión, bla,bla,bla. Sin embargo, NO dice nada de por qué los baños en varias facultades se siguen inundando o viceversa, que les falta el agua. Para colmo de males-nos manifestaba un grupo de estudiantes de varias carreras del campus central y del interior del país-“se nos cobra el uso de laboratorios que no hemos utilizado en todo el año” ... Nada dice del cierre de cafeterías en varias unidades del país...bueno, si dice algo, le echa la culpa al contralor y sus recortes.

Pero, la pregunta aquí es ¿Y acaso eso ocurre desde este período de administración del contralor actual? Claro que no, ya venía ocurriendo o gestándose desde antes de la entrada del Bolo Flores a la Contraloría, este señor solo las ha intensificado con propósitos que las autoridades y su candidato estrella se niegan a reconocer.

Otra pregunta más necia y pesada aún: ¿Por qué no ha habido capacidad de gestión para asegurarse que la Asamblea de diputados no nos recortara el presupuesto de renglones sensitivos para los trabajadores y estudiantes universitarios, así como sí tuvieron la capacidad para conseguir los votos que evitaran tocar la ley, que permite la reelección de las autoridades?

Moraleja, para mantener aquello que ya vimos da lugar a la “Parálisis institucional”, las autoridades actuales tienen muy buen talento, incluido su candidato “ungido”, que fue el segundo hombre de mayor poder durante los últimos 10 años. Pero NO tienen capacidad para resolver las necesidades que reclaman las condiciones de trabajo administrativo o docente y de estudio de los estudiantes, menos aún para responder a las necesidades del sector productivo del país o sociales de las comunidades vulneradas.

Así, es la exigencia de superar la Parálisis Institucional existente la que nos lleva a muchos/as universitarios/as a suscribir el planteamiento del profesor Denis Chávez en este aspecto: “El cambio no es una opción, es una necesidad”.

* El autor es sociólogo, investigador y docente