Emociones que se imprimen
- 19/08/2026 00:00
El rey Shahriar tenía un enojo mayúsculo. Su primera esposa le había sido infiel y él sintió una ira tan grande que decidió casarse. Las sucesivas consortes no superaban la primera noche, porque luego de poseerlas, las mandaba a matar. La hija del visir (ministro del rey) Sherezade decide acabar con la matanza y paradójicamente acepta casarse con el monarca. Todos augurarían que ella no iba a superar el amanecer después de la boda.
Ingeniosamente, la dama decide contar una historia que impresiona al esposo; narra con tanto entusiasmo, que él se interesa. Entonces Sherezade no termina el relato y promete continuar para esclarecer el final. Intrigado por el desenlace, Shahriar decide que no maten a la joven, a la espera de la culminación del cuento misterioso. Al día siguiente la narradora logra desplegar otra fábula y así lo hace por mil y una noches. El desenlace es que el rey se enamora y olvida su terrible castigo.
Las mil y una noches recoge múltiples textos de diferentes lugares: de la India, de Persia, de los países árabes y no pertenece a un solo autor. Su valor consiste en que este retablo de narraciones es el sustrato de culturas milenarias que dejan el perfil de la vida cotidiana, convertida en literatura. Esa invaluable joya de la escritura quedó plasmada en un documento de centenares de páginas que han deleitado a múltiples generaciones.
De eso se trata una actividad como la Feria Internacional del Libro de Panamá. El plato fuerte son precisamente los volúmenes que han surgido en fechas recientes, pero también, aquellos que a través de la historia se mantienen a la espera de que el público se los lleve para entretenerse, para estudiar, para conocer, para imaginar y sobre todo para atraer al lector a un mundo, quizás diferente en el que se sumerge quien posa sus ojos sobre las páginas.
La próxima semana se desarrollará esa fiesta de los libros en la ciudad de Panamá y alrededor de la propia exposición, habrá un conjunto de actividades que compendian a todas las artes en las que diferentes autores, expositores, ejecutantes podrán ofrecer a los visitantes para deleitarlos. De igual manera, se hará la presentación de nuevos títulos y los escritores dialogarán con sus lectores.
Cada escritor que concibe un material literario hace navegar a quien toma ese libro entre sus manos y le llevará a los mares de Conrad, a los planetas de Saint Exupery, a las guerras territoriales que Homero nos dejó en Troya o el regreso a Ítaca; pero también a esas insinuaciones de una luna juguetona de García Lorca o al jardín de senderos que se bifurcan de Borges, o al llano en llamas de Rulfo o a la tierra imaginada por García Márquez en Aracataca.
Los versos se escucharán en la voz de sus poetas, que concurrirán a los salones de Atlapa para cautivar a quienes gustan de este género de ritmos, rimas y medidas para sintetizar el pensamiento y hacer aflorar muchas emociones con unas cuantas líneas armadas en una estructura, a veces en forma ilógica, pero que se convierte en un macizo que solo la mente comprende y que logra desentrañar.
La Feria Internacional del Libro de Panamá es un tradicional encuentro entre quienes tienen la posibilidad de exorcizar con las palabras y aquellos que desean entrar en ese misterio, en esa atmósfera que brinda la lectura. Antes esa magia tomaba las calles y parques para que cada persona pudiera sentirse a gusto. Hoy, tal clima se ha trasladado a una multiplicidad de tiendas, puntos, pabellones que albergan ese producto del pensamiento.
Es importante la colaboración que tienen varios países, casas editoriales e instituciones culturales que se reúnen cada año en esta fiesta que se enciende con la primera letra de cada volumen y que arde en cada párrafo, en cada idea, en cada verso y sustentación que discurre capítulo a capítulo hasta el punto final que cierra la última página. A partir de allí se empieza a encender otro fuego en la mente que hace brillar el conocimiento.
Te espera la Feria Internacional del Libro de Panamá.