¿En verdad, un futuro igual para todos?
- 03/08/2026 00:00
Mark Zuckerberg, un estadounidense de 42 años, cofundador de Facebook en 2004, presidente y director Ejecutivo de Meta Platforms, y considerado una de las figuras más influyentes del mundo en tecnología y negocios, la semana pasada, en el Wall Street Journal, publicó un artículo titulado: “The AI Future Is for Everyone” (El futuro de la IA - inteligencia artificial- es para todos).
En resumen, Zuckerberg argumentó que: 1- “La inteligencia artificial debe estar al alcance de todos, no concentrada en unas pocas instituciones” y, sostuvo que la pregunta decisiva no es si “existirá una superinteligencia, sino quién tendrá acceso a ella”. Argumentó que concentrar el poder de la IA en unas cuantas empresas o gobiernos sería perjudicial para la innovación, la libertad y el desarrollo económico. 2- “... la historia de tecnologías como el software de código abierto demuestra que una mayor difusión del conocimiento genera mejores resultados, fomenta la competencia y fortalece la seguridad”.
Es importante saber que la IA no es el comúnmente conocido ChatGPT o esos programas que alteran fotografías, la voz, crean videos que parecen reales o conversan con los que se sienten solitarios. La inteligencia artificial ha incursionado en sectores importantes del quehacer humano, pero aun con retos significativos en su alcance y equidad. Las áreas del desarrollo humano en las que la IA ha realizado contribuciones medibles son: salud pública y medicina, investigación científica, educación, manufactura e industria, transporte, agricultura, comunicación y lengua, finanzas, protección medioambiental, servicios públicos, respuesta a desastres y la industria creativa entre las más relevantes.
En salud pública y medicina, por ejemplo, ha alcanzado avances en: detección más temprana de enfermedades como el cáncer, la retinopatía diabética y afecciones cardiovasculares, descubrimiento más rápido de fármacos, reducción de años de trabajo de investigaciones en laboratorios, medicina personalizada basada en perfiles genéticos, cirugía robótica asistida por IA, y una mejor gestión hospitalaria y monitoreo del paciente. Como señalan los expertos, el mayor impacto de la IA a estas alturas del 2026, “... se ha dado en áreas donde puede procesar rápidamente enormes cantidades de datos, reconocer patrones y automatizar tareas cognitivas”. Es decir, repito, no es tomar las fotografías de hace 60 años de la abuela y convertirla en Marilyn Monroe de pie sobre una rejilla del metro de Nueva York. La ligereza en la mención de IA en la discusión cotidiana, a todos los niveles, muestra el profundo desconocimiento del alcance y efecto que ya existe sobre la humanidad, incluso para el conflicto armado internacional.
Si Mark Zuckerberg aboga para que el futuro de la IA sea para todos, debe pensar en el presente y los retos que aún persisten en las necesidades más básicas. Veamos: recientes estimaciones del Programa Conjunto de Monitoreo entre la Organización Mundial de la Salud (OMS), y El Programa de las Naciones Unidas para la Ciencia, la educación y la Cultura (Unesco), señalan que: “Aproximadamente 2.1 mil millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a agua potable gestionada de forma segura, ese representa el 20 % de la población mundial.” Por otro lado, La OMS estima que “unas 4.6 mil millones de personas—aproximadamente el 56% de la población mundial— no tuvieron acceso completo a servicios sanitarios esenciales en 2023, el último año para el que se dispone de datos globales completos. Estos servicios incluyen atención preventiva, tratamiento, salud materno-infantil, servicios de enfermedades infecciosas y atención a enfermedades crónicas”. Hay mucha más información sobre medicamentos y otras áreas importantes para garantizar las oportunidades más básicas para la supervivencia.
Hay un sector contrario a la “filosofía” de Zuckerberg expuesta en su articulo. Ellos señalan que es engañoso. Que lo que busca el multimillonario, sus socios y otros magnates de la industria tecnológica y de la IA, como Zuckerberg, Elon Musk (X), y Sam Altman (OpenAI, creadores de ChatGPT) es que no haya regulaciones que les restrinjan las ganancias económicas inmediatas y a futuro. Históricamente las grandes empresas como Meta capturan la creación de pequeños emprendedores para luego monopolizar y explotarlos. Los adversos señalan que es preferible el control gubernamental a que se permita la libre proliferación de las tecnologías de IA, ya que el gobierno, en teoría, actúa en el interés del público.
La libre proliferación abre las puertas a que las compañías de IA se auto-regulen y tomen decisiones importantes acerca de sus tecnologías, pero solamente en el interés de los accionistas y dueños de estas compañías. Estas tecnologías tienen habilidades nunca antes vistas que tienen el potencial de efectuar cambios sociales drásticos, y por eso deben ser reguladas.
A como de lugar, ellos, los tecno-multimillonarios, seguirán amasando fortunas y la posibilidad de que las bondades de la IA le lleguen a las poblaciones vulnerables seguirá siendo un desafío en la ampliación de la brecha de la desigualdad.