Erosión de la democracia y velocidad de la IA

Pixaba
  • 27/06/2026 00:00

Mientras el desarrollo tecnológico se pasea por el mundo victorioso como Napoleón, y cuyas nuevas hazañas son reportadas con metódica sobriedad y entusiasmo casi que semanalmente, en todas las regiones del orbe la democracia está de capa caída. Esta extraña simultaneidad merece ser investigada.

Podría ser que nada tiene que ver una cosa con la otra, pues, a decir verdad, los regímenes democráticos tienen una muy larga historia y su menoscabo más bien parece registrar movimientos pendulares a lo largo del siglo XX, en tanto que apenas han transcurrido 70 años desde que Marvin Minsky, Claude Shannon y John McCarthy, comenzaron a utilizar el término inteligencia artificial para designar a las máquinas capaces de realizar tareas similares a las que realizan los humanos.

La aceleración del desarrollo de la IA ni siquiera era un tema a principios de siglo. Podría ser también que lo que le está ocurriendo a la democracia requiere una explicación de onda larga, es decir, no es tanto una cuestión de hechos recientes, como de un proceso continuo de trastrocación de la condición humana que comienza a mostrar indicadores preocupantes en las sociedades del segundo cuarto del siglo XXI. ¿Cómo incide la IA en este contexto?

Más que de noticias aisladas sobre un escrutinio manipulado aquí, y una represión policial brutal e impune allá, la evidencia sobre la erosión democrática proviene de observatorios internacionales que procesan gran cantidad de información cuantitativa y cualitativa (como entrevistas a expertos) que busca valorar el estado de ciertos indicadores clave para la vida en democracia.

Las mediciones, en algunos casos, se publican anualmente; otras son plurianuales. Los sistemas de indicadores utilizados se traslapan parcialmente, y cada una aporta un matiz diferente. ¿Hay alguna relación entre la velocidad con que se desarrolla la IA y la erosión de regímenes democráticos según dichos análisis?

El Observatorio V-Dem de la Universidad de Gotemburgo (¿El fin de la era democrática? Informe sobre la Democracia 2026) constata un retroceso de casi 50 años, en lo que otrora llamábamos el avance de la democracia. Hoy el mundo cuenta con 92 autocracias y 87 democracias, pero es más llamativo el cálculo de lo que esta realidad representa para los ciudadanos realmente existentes, pues, según el informe, tres cuartas partes de la población mundial (unos 6 mil millones de personas) viven en sociedades regidas por autocracias y solo el 7% de los habitantes del planeta (unos 600 millones) ejercen sus libertades en democracias liberales.

La dimensión más destacada es la relativa a la libertad de expresión, pues 44 países mostraron retrocesos en 2025. Otro aspecto sobre el que cabe llamar la atención es el uso de la tortura contra la oposición política, ya que, según el observatorio sueco, 33 países se han sumado a esta deleznable práctica en el último año.

Freedom House, con sede en Washington, confirma la tendencia del proceso de autocratización. En su más reciente informe (The Growing Shadow of Autocracy 2026) afirma que, en el 2025, 54 países han conocido el deterioro del ejercicio de sus derechos políticos y civiles, lo que marca 20 años consecutivos de descenso de este índice alrededor del mundo. Una de las categorías que utiliza este think-tank norteamericano es la de países parcialmente libres.

De acuerdo con el último reporte, 19 de esos países han pasado a engrosar las filas de las autocracias del siglo XXI. También se menciona que la agresividad de las nuevas autocracias no es solamente contra el enemigo interno, pues también hay una expresión de crecientes conflictos armados en el plano internacional. Simultáneamente, dice Freedom House, el apoyo financiero a los programas de ayuda y abogacía por la democracia ha disminuido sensiblemente por parte de naciones líderes en Europa y Estados Unidos.

El Instituto Internacional para la democracia y la asistencia electoral, más conocido por sus siglas como IDEA Internacional, prologa su más reciente análisis (The Global State of Democracy 2025) con la aseveración de que “el estado y el destino de la democracia es hoy más incierto de lo que alguna vez fue en nuestras vidas” (mi traducción).

El desempeño democrático es medido por esta organización sobre la base de 4 ejes: la calidad de la representación política, la protección de derechos, la defensa del Estado de Derecho y la participación ciudadana.

De acuerdo con la evidencia proporcionada por IDEA, el 54% de los países muestra un declive en su desempeño y solo un 32% registra avances respecto de mediciones anteriores, siendo la dimensión “estado de derecho” la más débil y la de representación política la que muestra mejor salud comparativa.

El informe de Idea destaca la incidencia del fenómeno mundial de las migraciones en el declive democrático y, al analizar los sistemas de votación de la población migrante, concluye que la diáspora puede ser un factor de resiliencia democrática, si se mantienen conectados a sus países de origen.

Un primer examen nos lleva a concluir que los estudios de la erosión de la democracia no aíslan la IA como un factor cuya incidencia pueda ser predeterminada. Habrá que investigar en cada una de las dimensiones consideradas cómo se vinculan los desarrollos tecnológicos con la vida en democracia.

* El autor es filósofo político, miembro del Grupo de Investigación POLITAI