Etapas de honda creatividad literaria
- 22/08/2026 10:08
Una de mis más hondas satisfacciones, además de la de escribir cuentos, poemas y ensayos desde hace más de 65 años, es la alegría de descubrir cada tanto tiempo la a menudo desconocida existencia de nuevos autores cuyo talento innato no pocas veces cae en el vacío.
Sin duda de ahí me viene mi vocación de promotor cultural, antólogo y editor de valiosas obras literarias panameñas que posiblemente se mantendrían anónimas -o casi- si no se les diera un empujoncito en el momento adecuado. Se trata de una afición que descubrí y practiqué durante los 12 años que viví en la Ciudad de México (1971-1983), en buena medida inmerso en un sinfín de oportunidades culturales impensables en aquella época en Panamá. Entre ellas, el haber sido profesor titular en la recién creada Universidad Autónoma Metropolitana (en Iztapalapa), durante siete años... Recuerdo que el hoy gran escritor mexicano Juan Villoro fue mi alumno durante su último semestre en dicha institución...
Como he señalado en otras ocasiones, en el Centro Mexicano de Escritores (ya desaparecido), mis maestros fueron los destacados escritores mexicanos Juan Rulfo y Salvador Elizondo, bajo cuyo ojo crítico escribí durante once meses los 40 cuentos de la primera edición de mi libro más conocido internacionalmente: “Duplicaciones” (Editorial Joaquín Mortiz, 1973).
Pocos recuerdan ya que en 1971, estando ahí becado, publiqué mi primera antología alusiva a la nueva cuentística que por aquel entonces nacía en Panamá: “Antología crítica de joven narrativa panameña”, que habría de merecer un artículo elogioso de la gran escritora mexicana Rosario Castellanos (1925-1974), así como entusiasta entrevista de la conocida periodista y novelista Elena Poniatowska (1934).
En aquella primera antología daba a conocer a nuestros mejores nuevos cuentistas del momento: Moravia Ochoa López, Pedro Rivera; Dimas Lidio Pittí; Bertalicia Peralta; Enrique Chuez; Benjamín Ramón; Griselda López, Roberto Mckay; Arysteides Turpanana; Luis Carlos Jiménez Varela y Enrique Jaramillo Levi. Cinco de ellos ya han fallecido, otros aún seguimos en la brega de la cotidianidad, fieles a los estímulos de la creación literaria.
Pasados unos años, estando aún en México, publiqué en 1980 “Poesía panameña contemporánea (1929-1979)”, y en 1982 una segunda edición corregida y aumentada; así como también: “Poesía erótica de Panamá (1929-1981)” también en 1982. Asimismo: “Homenaje a Rogelio Sinán: Poesía y cuento”, ese mismo año. Sin duda una febril actividad antológica, aprovechando cada oportunidad en el México de aquellos fructíferos años.
¿Por qué recordar precisamente ahora algunos de mis logros literarios de aquella ya lejana época, avatares fundamentales de mis inicios una vez pude traspasar las fronteras nacionales? Porque estoy por entrar a otra etapa, probablemente ya la última.
Tras varios años lejos de la patria por razones de salud y de edad, estoy regresando por dos semanas a Panamá para dar a conocer nuevos libros de cuentos que han coincidido en haberse publicado al mismo tiempo en pequeñas editoriales de México, Honduras, El Salvador y Panamá; y de ser posible, también para impartir lo que sin duda será mi último taller de cuentos.
El primero de esos libros se titula “Tiempo sin fin”, publicado por la editorial de la Universidad Autónoma Metropolitana (Xochimilco), 2026; con prólogo de la estudiosa mexicana Araceli Soni Soto; ya presentado el martes 18 de agosto, a las 6:00 pm, por Silvia Fernández-Risco en la Embajada de México, en la ciudad de Panamá. Una obra que, de nuevas maneras, pone a prueba viejas aptitudes creativas y renovadas aproximaciones tanto a las alegrías cotidianas como a los sinsentidos que no pocas veces tuercen el rumbo de la vida.
Otros de los libros de mi autoría recientemente publicados son los siguientes: “Dar en el clavo y otros cuentos” (Ed. Guaymuras, Tegucigalpa, 2026; prólogo del escritor hondurelo Julio Escoto); “Dislocaciones. Antología personal de cuentos de horror y del absurdo” (Índole Editores, San Salvador, 2026); preámbulo del escritor salvadoreño Federico Hernández; “El punto de quiebre y otras disonancias“ (Cardamomo y Estrellas Ediciones, Panamá, 2026); prólogo de la escritora panameña Ela Urriola; y Entramados: Poemas y cuentos metaliterarios” (Fantasma Editores, Panamá, 2026); palabras liminares de Manuel Orestes Nieto. Se trata de un numeroso conjunto de diversos tipos de cuentos escritos en la ciudad de Querétaro entre 2023 y 2026, casi literalmente como si no hubiera mañana.
Por otra parte, la Universidad Tecnológica de Panamá, en donde laboré en el área de Cultura durante 25 años consecutivos, ha aceptado publicar en un futuro próximo mi exhaustiva antología titulada: “Cuentistas de Panamá: Antología generacional selecta”, con prólogo y selección de mi autoría, integrada por 53 cultores vivos que ya tienen al menos dos buenos libros de cuentos publicados.
También, empiezo a escribir esforzadamente mi autobiografía literaria: “Retrospectivas: memorias de ida y vuelta”, que espero terminar de redactar este mismo año, siempre y cuando la memoria me siga siendo medianamente fiel. Probablemente no me toque ya a mí publicarlas como libro, lo cual deja abierta la razonable incógnita de si será divulgada en vida del autor; o si acaso, un cierto tiempo después. O nunca.