Gestión y planificación del agua potable en panamá
- 01/04/2026 00:00
¡Somos un país que tiene mucha agua potable...!, El agua es gratuita...!, Podemos desperdiciarla!, Siempre tendremos agua para vivir!
En Panamá existe la percepción de que el agua es copiosa debido a las constantes lluvias, a la naturaleza, a nuestra posición geográfica. Sin embargo, la realidad del agua potable es distinta. Una cosa es la abundancia en la naturaleza y otra muy diferente es el proceso técnico para captar esa agua y potabilizarla, aún más distribuirla, inclusive su gestión. También es necesario contar con una red de distribución eficiente para una población que aumenta continuamente, con características distintas a lo largo y ancho del territorio nacional.
El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), no se limita a la gestión del agua, ni a presupuestos o leyes. Detrás de este servicio existen profesionales cuya toma de decisiones que determinan su calidad. Es fundamental contar con una junta directiva profesional y con conocimientos técnicos que tenga compromiso con el país. Esta directiva debe poseer autoridad real para ejecutar cambios y no sólo ocupar un cargo administrativo. De su capacidad depende el trabajo de los diseñadores de las redes y el correcto mantenimiento de las plantas potabilizadoras. Por tanto, debemos advertir la importancia de estas personas, basados en su experiencia y honestidad, que, en definitiva, son las que llevarán a cabo el destino.
El usuario también tiene una responsabilidad importante dentro del sistema. Aunque las redes sufren desgaste por el tiempo, el consumidor es parte fundamental del ciclo. El uso que se le da al agua y el cuidado de las fuentes naturales son determinantes. Si no existe una cooperación de la comunidad y una educación ciudadana clara los recursos nunca serán suficientes. En ese sentido, es de vital importancia crear programas de concientización, no solamente a los usuarios sino también a los funcionarios que directa e indirectamente estén involucrados, para conservar las fuentes de agua y mantener su uso para la comunidad.
Cuando el suministro falla, no estamos frente a una simple interrupción del servicio: se desencadena una crisis de dimensiones políticas, sociales y hasta económicas, que pone en evidencia, sin lugar a duda, las debilidades en la planificación, la gestión y el mantenimiento de nuestras infraestructuras. Este problema no es ajeno a la población. No distingue entre sectores, ni niveles sociales, por el contrario, nos afecta a todos por igual: en nuestros hogares, en nuestros lugares de trabajo en los centros educativos, en los hospitales y en cada espacio donde el agua es esencial para la vida y el desarrollo.
La crisis del agua es en esencia, un reflejo directo de cómo nos organizamos como sociedad. Revela nuestras fortalezas, pero también nuestras carencias institucionales, nuestra capacidad de previsión y, sobre todo el valor que le damos a la gestión responsable de nuestros recursos naturales.
Hablar del agua es hablar de salud, desarrollo sostenible, de equidad social y de estabilidad política. Cuando el acceso al agua se ve marginado, se afectan las condiciones básicas de vida, limitando la productividad del país, generando tensiones entre los ciudadanos. Por ello, esta realidad nos obliga actuar con responsabilidad y visión de futuro. Es imperativo fortalecer la planificación. A través de programas a mediano y largo plazo, invertir en la infraestructura actual, garantizar el mantenimiento oportuno y promover una cultura ciudadana orientada al uso eficiente del recurso hídrico.
El futuro del agua potable en el país dependerá de un Idaan estructurado, sin improvisaciones, con el talento técnico, respaldo requerido y los recursos necesarios, que en conjunto impulsarán mejoras tangibles en beneficio de todos los panameños.